Cinco ideas para simplificar nuestra vida

Paula Aroca·
10 Febrero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Ana Couñago Sobral al
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El hecho de complicarse demasiado la vida nos impide disfrutar plenamente de ella.

Sentir la brisa acariciando el cabello, oír el canto de los pájaros, acariciar la cabeza de un niño, jugar con una mascota, sentarse junto al fuego de la estufa a leña, etc. Nuestros momentos más felices suelen ser también los más simples, aquellos instantes en que logramos descubrir y disfrutar de la belleza que nos rodea, integrándonos con ella. En este artículo te presentamos algunas ideas que pueden ser de utilidad para simplificar nuestra vida, hacerla menos complicada y poder, en definitiva, disfrutarla más.

“Lo fácil es complicarse la vida, inventar historias. Lo difícil es mantener una coherencia, ser directo y que todo el mundo te pueda entender. Y que de una frase sencilla puedas sacar un contexto maravilloso.”

– Franco De Vita –

Cinco ideas para simplificar nuestra vida

Ser más amable con uno mismo

A veces somos tan duros con nosotros mismos que nos convertimos en nuestros peores enemigos, por nuestra falta de aprobación de las propias debilidades y de los propios errores.

Para simplificar nuestra vida, debemos comenzar por aceptarnos tal cual somos, con nuestros defectos y virtudes. No te trates a ti mismo con dureza si no lo harías así con alguien a quien amas.

Para cambiar este aspecto, deberías hacer el esfuerzo de cambiar tus ideas cada vez que te descubras pensando en forma negativa sobre tu propia persona. De este modo, puedes modificar cada pensamiento tóxico que te venga a la mente.

Mantener todo el orden posible

Podría parecer un aspecto superficial dentro de un artículo de estas características, sin embargo se trata de algo que tiene una gran importancia sobre nuestro estado interior.

La mayoría de las veces, el desorden externo se corresponde con un desorden interno. Si tu mente está bien estructurada buscarás poner en orden lo exterior. Y por el contrario, organizar lo que te rodea puede ayudarte a restablecer el orden en tu mente, brindándote una sensación de paz.

No te desanimes si no logras ordenar todo en un día. Ten en cuenta que, antes de poder organizar el exterior, habrá que cambiar la forma de pensar y adquirir nuevos hábitos.

Quitar los rencores de nuestra vida

El perdón es un arma muy poderosa que posee fuertes efectos liberadores. ¿Sabías que la amargura y el resentimiento te enferman y envejecen? Esto ocurre porque cuando te encuentras en un estado de fuerte estrés o angustia, las defensas de tu organismo disminuyen y eres más proclive a desarrollar todo tipo de enfermedades. Y si a esto le sumas el hecho de vivir amargado, el panorama empeora aún más.

Así que ya sabes, al perdonar te estás quitando de encima un peso terrible que no hace más que retrasarte en tu propio camino. Libérate de todas esas pesadas cargas que aún te atan negativamente a los demás y verás que avanzas mucho más liviano.

No vivir para otros

Es muy importante aprender a escuchar las opiniones de todos, pero de ellas debemos rescatar lo que nos enriquezca y finalmente sacar nuestras propias conclusiones y tomar nuestras propias decisiones. Si tratas constantemente de complacer a los demás, vivirás la vida que ellos quieren y no la que tú escojas.

Además, ni aun de esa forma lograrás tener siempre conformes a todos y, tarde o temprano, te sentirás frustrado por no ser fiel a ti mismo, a tus convicciones y a tus sueños. La vida es muy corta como para vivirla de acuerdo a los designios ajenos, ¿no crees?

Enfocarse en lo bueno que tenemos, no en lo que nos falta

Tendemos a compararnos con quienes creemos que están mejor que nosotros en la vida y esto puede tener un lado positivo, en el sentido de que puede incentivarnos a mejorar, pero también puede dar lugar a sentimientos mezquinos como la envidia y la amargura. Lo cual puede paralizarnos en nuestro camino hacia el crecimiento personal.

Debemos aprender a ser agradecidos y valorar todas las cosas maravillosas que ya tenemos en nuestra vida. Solo hace falta prestar más atención, abrir bien nuestros ojos y, sobre todo, nuestro corazón para poder captarlas y apreciarlas como se merecen.