Circling: qué es y cómo puede ayudarte a encontrar el bienestar

Puedes tener más de 5000 amigos en Facebook y no encontrar a nadie que te escuche cuando tienes un problema. Si quieres experimentar la verdadera comprensión del otro, te explicamos una técnica que te ayudará a conseguirlo.
Circling: qué es y cómo puede ayudarte a encontrar el bienestar
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas.

Última actualización: 31 diciembre, 2021

Vivimos en una época en la que estamos constantemente interconectados por medio de distintas webs, plataformas o redes sociales. Pero eso no significa que tengamos todo el apoyo del mundo cuando lo necesitamos. Por eso está apareciendo una tendencia más que interesante llamada circling.

Pero, ¿en qué consiste el circling? Se trata de una especie de terapia en la que un grupo de personas se reúne para hablar de temas comunes y mostrarse apoyo los uno a los otros. Porque puede darse el caso de que tengas más de 5000 amigos en Facebook y no tengas a nadie que te escuche cuando realmente hace falta.

¿En qué consiste el circling?

En ese caso, ¿qué proporciona este tipo de dinámicas que no haga un buen familiar o un amigo? Principalmente, la capacidad de ponerse en la piel del otro y ver el mundo a través de sus ojos. La cualidad más característica del circling es una escucha activa que solo se preocupa por comprender al otro.

Al fin y al cabo, cuando contamos a algún allegado nuestros problemas, lo más común es que la otra persona diga algo del tipo “y yo también”. Detrás de esas palabras se esconde la intención de empatizar con nuestro amigo, pero lo que realmente estamos haciendo es llevar la conversación a nuestro terreno.

“El observador se convierte en parte de lo observado”:

-Robert Heinlein-

Personas hablando

En palabras de Gregg Levoy, uno de los impulsores del circling, este método busca el efecto inverso. “Tenemos que priorizar la conexión sobre la competencia”, asegura. Al fin y al cabo, sería algo “especialmente difícil para cualquiera que equipare el comportamiento del circling con tiburones y buitres”.

Piensa que el circling evita a toda costa que el interlocutor participe para poner encima de la mesa su visión de las cosas, sus prejuicios o experiencias. Este tipo de reuniones buscan que comprendamos a alguien “tan a fondo, que casi te fundes con él y él contigo”.

El observador se convierte en parte de lo observado

Este nuevo concepto relacional parte de las reflexiones del escritor Robert Heinlein, que introdujo en la comunidad internacional el concepto grok. Básicamente, viene a ser la situación en la que “el observador se convierte en parte de lo observado”.

Si alguna vez te has visto groked, es decir: conocido y entendido verdaderamente por otro, ya sabes de qué va el circling. El objetivo no es otro que enfocar la atención compasiva de un grupo en un individuo con el fin de conocer lo que siente esa persona. Una suerte de “yoga relacional” que nos permite ver el mundo a través de los ojos del otro.

En un mundo cada vez más mediatizado y tecnificado, la técnica del circling ofrece contacto genuino entre una persona y otra. En definitiva: la experiencia más profunda de lo que es sentirse comprendido.

Este método se concibe a partir de lo que se conoce como “el espacio del nosotros”, que no es otra cosa que el campo relacional que existe entre las personas. La idea es que los participantes puedan examinar los pensamientos detrás de sus pensamientos y la química particular que hace que un extraño pueda ser visto como un amigo.

Personas hablando sobre el circling

¿Cómo funciona el circling?

El proceso empieza con la reunión de entre 4 y 10 personas en un mismo espacio. La persona encargada de compartir su visión seguramente comente alguna preocupación o una emoción que es difícil de gestionar. A partir de ahí, le toca al resto situar el foco totalmente en esa persona.

Como decimos, no se trata de llevar la conversación a nuestro terreno y expresar nuestra visión de las cosas. Más bien, todo lo contrario: se pretende una escucha que busque comprender la forma que tiene de ver el mundo el otro.

Está claro que la forma en la que mayoría de nosotros ha aprendido a comunicarse tiene poco que ver con esto del circling. Por eso es tan importante desaprender todas las técnicas comunicativas que hemos ido aprehendiendo durante nuestra vida.

Al principio, el lenguaje puede parecer antinatural y las dinámicas conversacionales un tanto erráticas. Pero si conseguimos no mantener la atención conversacional centrada en nosotros, seremos capaces de llegar realmente al interior de la otra persona. Al fin y al cabo, es de lo que tratan este tipo de técnicas de yoga relacional.

Ya no sirve esperar nuestro turno para hablar o hacer cola para expresar nuestras opiniones y prejuicios, el circling te obliga a realizar una escucha activa. Va más sobre animar a la otra persona para que hable más y exprese todo aquello que necesita expresar. De hacer alguna pregunta, siempre debe ir enfocada al interlocutor y con el ánimo de ampliar su visión.

El objetivo primordial del circling es alcanzar una descentralización del yo y extender nuestra conciencia más allá de nuestros propios pensamientos. Buscar aquellos espacios comunes que compartimos con los demás y en los demás mismos.

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