Coherencia cardíaca: armonía física y emocional

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 27 noviembre, 2017
Valeria Sabater · 27 noviembre, 2017

La coherencia cardíaca es un término que describe un estado de alta eficacia física y psicológica. El corazón dispone de cerca de 40.000 neuronas, las cuales, se conectan con nuestro cerebro emocional. Así, a mayor equilibrio interno, a mayores emociones positivas, nuestro corazón está en armonía y envía señales de calma al cerebro para que las ideas fluyan, para que el estrés se regule…

Es muy posible que esta idea sea nueva para la mayoría de nosotros. Es un concepto fascinante y que muchos relacionan con las bases de la Inteligencia Emocional. Describe sobre todo esos estados donde nuestro sistema nervioso, el endocrino, el inmunitario y sobre todo el cardiovascular, trabajan de forma eficiente regulando a su vez nuestro estado emocional.

 “Descansa. Un campo que ha descansado da una cosecha generosa”.
-Ovidio-

Nuestro corazón, aunque nos sorprenda, también tiene su propio “cerebro”. De hecho, dispone de un complejísimo circuito neuronal interrelacionado que influye en nuestras emociones así como en la fisiología de nuestro cuerpo. Aún más, el corazón estimula la liberación de determinadas hormonas, tales como la adrenalina o la oxitocina, relacionadas con el amor, el cuidado y las conductas prosociales.

Todo ello nos anima a comprender un poco más el propio cuerpo y a entender algo aún más fascinante que define a la coherencia cardíaca. Un corazón en calma, un corazón que late en armonía, que interpreta que “todo está bien”, envía señales de calma al cerebro y al sistema nervioso periférico autónomo para que queden sintonizados con esa misma sensación de bienestar…

órganos simbolizando la coherencia cardíaca

Coherencia cardíaca: tu cerebro y tu corazón están conectados

Para entender mucho mejor el concepto de coherencia cardíaca, hagamos primero una pequeña prueba. Sentémonos durante unos minutos, buscando la relajación; situemos después nuestra mano en el corazón y sintamos por un momento cómo palpita. ¿Lo hace de forma muy rápida o lo hace quizá de manera rítmica y calmada? Si estamos verdaderamente relajados, el ritmo cardíaco será normal y nuestros pensamientos fluirán en tranquilidad, libres de presiones y negatividad.

Sin embargo, si aún estando sentados experimentamos taquicardias es muy probable que estemos sometidos a un estado de estrés o ansiedad elevado. Algo así favorece un estilo de pensamiento caracterizado por la presión; una angustia orquestada por un cerebro y un corazón que interpretan que estamos ante algún tipo de amenaza.

Tal y como podemos deducir, emociones como el miedo, el estrés o la rabia provocan que nuestro corazón lata de una forma rápida e irregular. Cuando esto sucede se origina un caos bioquímico y orgánico, un desequilibrio que irradia en el resto de órganos, y en especial en el cerebro. De hecho, la comunicación neuro-cardíaca entre ambos es muy intensa, siendo el corazón quien envía mucha más información al cerebro que a la inversa.

Esta ingeniería maravillosa se consigue mediante unas fibras nerviosas que van desde el corazón hasta la base del cráneo.

Fichas en las que pone estrés y que simbolizan al enemigo de la coherencia cardíaca

Coherencia cardíaca y caos cardíaco

Llegado este momento ya podemos deducir que todas esas emociones a las que denominamos como negativas, tales como el enfado o la ira, dan forma a lo que se conoce como caos cardíaco. No obstante, cabe decir también que algo tan común como instalarnos en un estado de preocupación o anclarnos en esos nudos tensionales originados por nuestro trabajo o nuestras relaciones, también rompe con la armonía, también da forma a un ritmo cardíaco irregular.

La coherencia cardíaca, por su parte, aparece con estados de calma, de felicidad, de satisfacción, de bienestar… La armonía de nuestro corazón no solo llega a nuestro cerebro para permitirnos pensar mejor, pensar en positivo o favorecer incluso nuestra creatividad. Se sabe, por ejemplo, que la coherencia cardíaca mejora nuestros ritmos fisiológicos consiguiendo que nuestro sistema respiratorio, circulatorio e incluso el digestivo, trabajen en sincronía y de forma más saludable.

¿Cómo podemos favorecer la coherencia cardíaca?

Conseguir una adecuada coherencia cardíaca tiene, como ya podemos suponer, innumerables beneficios. No solo nos sentiremos mucho mejor físicamente, sino que además conseguimos que nuestro cerebro sea más eficiente a la hora de procesar la información, de generar ideas, de conectarse con la realidad, con el aquí y ahora.

Sin embargo… ¿cómo podemos lograrlo? ¿cómo podemos favorecer una adecuada coherencia cardíaca? Estos serían algunas claves para lograrlo.

“Elimina de tu vida todo aquello que te cause estrés y te quite la sonrisa”.
-Paulo Coelho-

  • Técnica del  biofeedback. El biofeedback es un tipo de terapia muy útil para pacientes con TDAH, con insomnio, con fobias dolor crónico… El objetivo es ambicioso y muy interesante: controlar las funciones fisiológicas de la persona para mejorar su calidad de vida física y psíquica. Para ello, podemos acudir a un centro especializado donde tengan las herramientas necesarias para poner en práctica esta técnica y beneficiarnos de sus efectos.
  • Ser más conscientes de nuestro interior. Vivimos centrados hacia el exterior, hacia lo que nos envuelve, ante lo que tenemos o lo que nos falta. Sin embargo, estamos desconectados de ese mundo interno donde el corazón y nuestra mente median en nuestro bienestar o malestar. Aprendamos a escucharnos, a controlar nuestra respiración, a aplicar adecuadas técnicas de relación o meditación…
  • Yoga, Mindfulness, ejercicio físico… Una forma de favorecer la coherencia cardíaca es practicando esos ejercicios que nos hacen ser más conscientes de nuestro corazón, de cómo respiramos, de cómo nos sentimos. No dudemos por tanto en dedicar al menos una hora al día a practicar alguna de estas dinámicas que favorecen una adecuada conexión mente-cuerpo.

Para concluir, estamos seguros de que a partir de este momento todos nosotros vamos a tener muy presente este término. La coherencia cardíaca es sinónimo de bienestar, de armonía interna, de calma mental. Favorezcamos por tanto este principio de salud.