¿Cómo afecta la inseguridad laboral a la salud?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 7 junio, 2018
María Hoyos · 7 junio, 2018

Durante los últimos años, muchos países han sufrido una recesión económica, fruto de los altibajos del sistema económico. Uno de los resultados más frecuentes es la inseguridad laboral. La disminución de trabajos fijos y el aumento de los contratos a media jornada, o por horas, afecta a la población activa que se encuentra en rangos de edad bajos y altos. Unos se ven afectados por falta de experiencia, mientras que otros son discriminados por su edad.

Esta situación produce inestabilidad en las vidas de muchas personas, impidiendo en muchos casos el desarrollo profesional que desean, o bien retrasando la llegada de hijos, la compra de una casa o un viaje soñado… En la mayoría de los casos, la frustración que produce la inseguridad laboral afecta a la salud, tanto física como psicológica.

¿Qué provoca inseguridad laboral?

La inseguridad laboral puede estar provocada por diferentes factores. Los salarios bajos, por ejemplo, impiden en muchos casos satisfacer las necesidades básicas, dando lugar a situaciones de estrés cada vez que hay que afrontar un gasto de dinero. La relación entre el trabajo y los intereses del trabajador también es un factor importante, ya que aquellos que no trabajen para lo que han estudiado o para lo que son aptos consideran su trabajo como poco satisfactorio. Los contratos de baja calidad (poca duración, media jornada partida, o incluso horas aleatorias) también afectan enormemente a la ansiedad del individuo.

Mujer estresada porque sufre acoso laboral

La ansiedad es el resultado de una sobreexposición al estrés o bien de un excesivo número de expectativas negativas sobre el futuro. Esta se manifiesta cuando los niveles de cortisol en sangre aumentan significativamente de forma mantenida en el tiempo. Esta situación puede desembocar en el desarrollo de enfermedades, en una baja calidad del sueño o en otro tipo de trastornos.

Por otro lado, el estrés puede ser consecuencia de unas malas condiciones de seguridad en el entorno laboral. Los trabajos relacionados con la construcción tiene todavía una alta tasa de mortalidad, lo que ocasiona estrés entre sus trabajadores. Estos, en muchos casos, se sienten expuestos a peligros que oscilan entre la carga de maquinaria u objetos pesados y la exposición a agentes químicos o muy calientes. También podemos encontrar peligros en la estructura de las construcciones, donde no hay arneses de seguridad. O también en las minas, donde los trabajadores se exponen a gases tóxicos y a la falta de oxígeno.

La solución a la inseguridad laboral

Es evidente que la correcta financiación de los proyectos que intrincan más peligros es muy necesaria. Esta inyección económica se traduce en mejor maquinaria, vestuario apropiado a las condiciones de trabajo o sindicatos mejor financiados para beneficio de los trabajadores.

En la mayoría de los casos, sobre todo cuando se trabaja por cuenta ajena, el trabajador apenas puede influir en estas decisiones económicas, lo que puede generarle un sentimiento de insatisfacción aún mayor. Por ello, las afiliaciones a grupos sindicales relacionados con el trabajo que se desempeña pueden ser beneficiosas.

¿Qué podemos aportar a la situación?

Como individuos, no podemos ejercer demasiada influencia en cuestiones económicas, por lo que nuestro ámbito de actuación se reduce al individual y colectivo. Así como a nivel colectivo lo más eficiente es conformar un grupo que comparta las ideas en cuanto a necesidades y mejoras del espacio laboral; a nivel individual, podemos enfrentarnos de forma saludable al estrés o la ansiedad experimentados.

  • Identificar la causa de la inseguridad: como hemos visto, no todas las causas de inseguridad laboral son iguales. Pueden deberse a maquinaria ineficiente, pero también a relaciones tóxicas o incluso acoso laboral. Antes de proceder a actuar, es importante identificar la causa de nuestra ansiedad, ya que requerirá una solución u otra.
  • Establecer prioridades: los niveles de estrés de una persona sometida a la inseguridad laboral son más elevados que los de otras personas. Intentaremos entonces evitar otras situaciones de estrés innecesarias. Hay elementos en nuestra vida que no son necesarios ni fundamentales, por lo que debemos alejarnos de ellos para conservar la calma.
  • No excedernos con la autocrítica: existen resultados en nuestro trabajo que no solo dependen de nosotros. Aceptar que no siempre es alcanzable la perfección nos ayudará a relajarnos. En ocasiones somos nuestros peores críticos.

Mujer feliz con su trabajo

El pensamiento positivo nos ayudará a afrontar situaciones como esta. Buena parte de nuestro estrés es controlable si sabemos cómo hacerlo. No obstante, si nos encontramos ante una situación extrema, quizá sea el momento de plantearse si merece la pena seguir perdiendo calidad de vida y pedir ayuda. ¡Atrévete a cambiar para mejorar tu salud!