Cómo defender tus decisiones cuando todos están en contra

21 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
Vivir es decidir. Sin embargo, las decisiones que tomamos no siempre son bien recibidas por parte de quienes nos rodean. Por eso, en muchas ocasiones es quizás más difícil anunciar una decisión que tomarla y defenderla, igual que en muchas ocasiones no se elige una opción por anticipar su necesidad de defensa.

Defender tus decisiones cuando gran parte de tu entorno está en contra no es tarea sencilla. Es más, podríamos decir aquello de que cuando uno está seguro de sí mismo, no importa lo que piensen otros. Ahora bien, hay veces en que es necesario llegar a un acuerdo o simplemente mostrar con paciencia y precisión cuáles son las razones de nuestras elecciones o incluso la meta que tenemos en mente.

Decía el psicólogo, pedagogo y filósofo John Dewey que donde no hay decisiones, sencillamente, no hay vida. Es una gran verdad; las personas estamos obligadas a tomar decisiones casi a cada instante, y en cada uno de esos pasos, vamos trazando nuestro camino. Por contra, la indecisión, el miedo y la falta de determinación nos arrinconan en esos lugares donde nunca pasa nada.

Por otro lado, hay algo evidente. Si ya es difícil tomar una decisión determinada, en ocasiones también resulta complicado hacer ver a otros las razones que respaldan nuestras decisiones. Esto se da en casi cualquier escenario: a nivel personal, afectivo y profesional. Es fácil, por ejemplo, hallarse en esa encrucijada cuando en nuestro trabajo tenemos una visión distinta de la que tienen los demás.

Cuestiones como, cambiar de residencia, de país, de trabajo, dejar a la pareja o dar un giro de 180º a nuestra vida, son esas realidades que a menudo nuestro entorno no puede entender. Queda claro que no necesitamos permiso para actuar como nos dicta el corazón, pero en muchos de esos pasos, hay que informar a los que nos rodean de esas decisiones. Y es ahí donde en ocasiones nos encontramos con cierta resistencia, sorpresa e incluso oposición.

 “El riesgo de una decisión equivocada es preferible al terror de la indecisión”.

-Maimónides-

Chico en una cima representando cómo defender tus decisiones

Claves para defender tus decisiones

Una de las competencias personales que más pueden ayudarte en el día a día es aprender a defender tus decisiones -desarrollar la asertividad en esta orientación-. Nuestro mundo y gran parte de esos escenarios en los que nos movemos a diario están muy acostumbrados a lo previsible, a esa rutina donde cualquier alteración se percibe como una amenaza. Así, en el ámbito laboral son comunes frases como ‘por qué cambiar si esto siempre nos ha dado resultado’, ‘por qué hacerlo diferente si todo el mundo lo hace igual’, etc.

Tomar una decisión innovadora o inesperada para los demás suscita al principio cierta resistencia. Es por ello que debemos estar preparados y ser hábiles a la hora de exponer, defender e incluso, por qué no, saber inspirar a otros. No siempre buscamos ‘convencer’, pero sí al menos que los demás respeten nuestra postura.

Veamos por tanto qué claves pueden ayudarnos.

El poder de la certeza: estoy seguro de lo que quiero

El mundo de la psicología lleva bastante tiempo estudiando esa área donde se encuentra el poder de certeza o la convicción. ¿Qué significa esto? Para entenderlo, pondremos un sencillo ejemplo. Hay veces en que damos pasos y tomamos decisiones con total naturalidad porque parten de nuestras convicciones. Porque tenemos la plena certeza de que estamos actuando de acuerdo a los propios valores, necesidades y esencias.

Son esos momentos en que no nos importa que en nuestro entorno nos lleven la contraria u opinen de modo distinto. Esa autoconfianza rompe barreras. Esta seguridad personal y modo de actuar se analizó en un estudio llevado a cabo por el doctor David Sherman, de la Universidad de Santa Bárbara, California, para llegar a la conclusión de que más que algo casual, define una actitud ante la vida.

Las personas que tienen la certeza de que aquello que deciden está en sintonía con sus valores, corazón y necesidades, no temen defender su posición ante nadie. Cuando hay autoconfianza, no hay miedo a argumentar, defender o incluso llevar a cabo esa elección aunque todos se opongan.

Chica que sufre desesperanza en la depresión

No justifiques ni busques aceptación, se trata solo explicar de manera objetiva y segura

A la hora de defender tus decisiones no te obsesiones por justificarte o por buscar la aceptación de los demás. Se trata en esencia, de informar, de explicar de manera tranquila y objetiva la decisión que has tomado. Pongamos un ejemplo. Una pareja decide informar a su familia de que no piensan tener hijos. Lo hacen ante la constante pregunta de sus padres y otros parientes sobre «cuándo van a traer un bebé al mundo».

En este caso, la pareja no busca justificar nada, tampoco espera que sus parientes les den el visto bueno. Se limitan solo a informar de una realidad, de un hecho que los demás van a tener que asumir. Bien es cierto que a la hora de defender una decisión nos encantaría que todos lo entendieran y que nos dieran su aceptación, pero esto no siempre será posible y es algo que hay que asumir.

Las críticas no deben pesar cuando las decisiones están claras

Cuando uno toma una decisión, las críticas pueden ser unas compañeras de viaje recurrentes. No todo el mundo entiende nuestra perspectiva y hay incluso quien no la respeta y no teme lanzar comentarios poco adecuados. Hay que asumirlo, hay que aceptarlo. Es posible que estas palabras desafortunadas nos lleguen de personas que apreciábamos, pero si esto ocurre solo cabe pensar una cosa: cuando una decisión se toma desde el corazón, las alambradas no deben doler.

Si la mente está clara y la actitud es fuerte, nuestras decisiones no encontrarán muros. Informaremos a quienes nos rodeen del camino que vamos a tomar, habrá quien lo entienda y habrá quien no. Lo importante en todos los casos es que nos respeten y entiendan que cada persona es libre de trazar su plan de viaje, porque vivir es decidir y eso es algo a lo que todos tenemos derecho. Tengámoslo en cuenta.

 

  • Ajzen, I., & Cote, N. G. (2011). Attitudes and the prediction of behavior. In Attitudes and Attitude Change (pp. 289–312). Taylor and Francis. https://doi.org/10.4324/9780203838068