Cómo despejar tu mente paso a paso

05 Diciembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
La mente también necesita descansar y desconectar. Un objetivo que cuesta lograr en medio de la sobreestimulación diaria. Por eso, en este artículo queremos hablar de algunas claves para lograrlo.

Es complicado dejar la mente en blanco, ¿verdad? Siempre hay alguna tarea pendiente, algún recuerdo o alguna idea dando vueltas en nuestra cabeza. Sin embargo, en ocasiones es necesario detener ese incesante flujo de pensamientos y liberar nuestro espacio mental. Aprender a despejar tu mente puede resultarte costoso en un inicio, pero si inviertes un poco de esfuerzo e inteligencia en ello comprobarás como tu ansiedad y tu insatisfacción se reducen a medida que te perfeccionas esta práctica.

Despejar la mente no implica simplemente desocuparnos de obligaciones y quehaceres diarios. De nada sirve el tiempo libre si en él nuestro interior continúa agitado. Necesitamos, por tanto, bajar la velocidad de nuestro procesamiento mental y acercarlo, en la medida de lo posible, a un estado de calma y quietud. La pregunta es: ¿cómo lograrlo?

Cómo despejar tu mente paso a paso

Mujer enfadada pensando

1. Toma consciencia de la importancia de despejar tu mente

Por lo general, no estamos acostumbrados a dedicar tiempo a cuidar de nuestra parte emocional. Por ello, antes de cambiar nuestros hábitos, es bueno aclarar los motivos por los que queremos hacerlo. Así, has de saber por qué es importante y beneficioso que aprendas a despejar tu mente y lo hagas con regularidad.

El exceso de pensamientos genera estrés, algo que repercute negativamente en nuestra salud a nivel físico y emocional. Problemas de ansiedad, trastornos del estado de ánimo, dificultades en nuestras relaciones… todo ello viene en gran parte motivado por un discurso mental incontrolado. Aprender a despejar tu mente te ayudará a disminuir tu activación, a pensar con claridad y a tomar mejores decisiones. Serás, entonces, más feliz y más eficiente en las relaciones con tu entorno.

2. Escoge el momento

Si queremos despejar la mente, hemos de decidir hacerlo de forma consciente y deliberada. No es algo que surja de manera natural debido al acelerado ritmo de vida que llevamos. Por eso, escoge los momentos que vas a dedicar a cuidar y calmar tus espacios mentales. Puedes aprovechar tu tiempo libre, tus días de vacaciones, pero realmente cinco minutos pueden bastar para llevar a cabo este ejercicio.

Un pequeño descanso en el trabajo, los instantes antes de acostarte o los primeros minutos al iniciar la jornada son momentos idóneos. No trates de buscar el momento perfecto, pues ninguno te lo parecerá. Simplemente aprovecha los espacios que se presentan en tu día a día.

3. Elige una actividad

Existe numerosas alternativas que pueden ayudarnos a despejar la mente, y antes de decantarte por una has de evaluar tu personalidad. Hay quienes prefieren el silencio, la quietud y la soledad para recargar energías y hay quienes se sienten más cómodos con actividades dinámicas y entornos estimulantes.

Así, en el primer caso, ejercicios como la respiración profunda o las meditaciones guiadas pueden resultar muy adecuadas. Pintar, dibujar o tomar un baño relajante son también opciones válidas.

En el segundo caso será preferible optar por actividades como bailar, escuchar música o practicar deporte en la naturaleza. El movimiento corporal es el medio ideal para despejar la mente en algunas personas.

Mujer con ojos cerrados en el campo

4. Sé constante

Este último paso es uno de los más importantes, ya que un hábito no se establece de manera instantánea. De nada sirve despejar tu mente un día y volver a sumergirte en el estrés a la jornada siguiente.

Es importante que seas constante y perseverante y que cada día dediques un tiempo a este cuidado mental. Comprobarás como, a medida que pase el tiempo, el esfuerzo será menor y los resultados más positivos. Finalmente, tu propio cuerpo te pedirá esos sanos y gratos momentos de desconexión.

Despejar tu mente es cuidar de tu salud

Cuando nos liberamos de los pensamientos que fluyen de forma incesante por nuestra mente, hallamos la calma, se abren nuevas perspectivas y permitimos que la plenitud se manifieste en nosotros. Al despejar la mente, volvemos al momento presente y a nosotros mismos y soltamos las cargas del pasado, del futuro y del exterior.

Practicar este ejercicio de forma regular modifica el modo en que percibimos, pensamos, sentimos y actuamos; se produce una transformación completa. Una mente en calma se traduce en salud, plenitud y éxito, pues la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo, se torna mucho más funcional.

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