Cómo detectar el engaño a los consumidores

Edith Sánchez·
10 Junio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
10 Junio, 2020
¿Sabías que el engaño a los consumidores está presente en muchos de los mensajes publicitarios? Inducen a adquirir productos y servicios, sobre la base de obtener una gran cantidad de beneficios o privilegios, que, a la larga, no lo son tanto. Hablamos sobre ello.

La publicidad y el comercio son terrenos en los que con relativa frecuencia se implementan mecanismos para “motivar” a la gente a comprar. A veces, esos mecanismos se valen de la confusión o de la falta de información de los clientes para vender más. Por lo tanto, son formas de engaño a los consumidores.

Aunque la legislación prohíbe prácticas engañosas de publicidad en la mayoría de países, lo cierto es que muchos publicistas y mercaderes se las arreglan para no violar la ley, pero tampoco ser todo lo transparentes que debieran con sus usuarios.

Hay medios para implementar el engaño a los consumidores con tanta sutileza que pasan desapercibidos. Somos cada uno de nosotros los que debemos estar al tanto de los mismos para evitar que nos manipulen y terminen induciéndonos a hacer compras innecesarias y onerosas. Algunos de esos engaños son los siguientes.

Un poco de dinero, tú sabes lo que el dinero puede comprar; un montón de dinero, tú sabes lo que el dinero no puede comprar”.

-Archie Randolph Ammons-

Mujer comprando con tarjeta

La omisión de información

De una u otra manera, todo engaño a los consumidores se basa en la omisión deliberada de información. Sin embargo, en algunos casos este es un punto fundamental en la publicidad de algún producto. Lo curioso es que muchas veces se hace uso de esta estrategia al tiempo que se proporciona una gran cantidad de información.

Un ejemplo típico de esta forma de engaño son las promociones en la que los poseedores de las tarjetas de crédito son invitados a eventos para “ganadores” de unas vacaciones. En la reunión, se les da una gran cantidad de información acerca de los beneficios de obtener el premio, los múltiples destinos que abarca, los hoteles, etc.

De lo que no se habla es de que tales vacaciones solo pueden hacerse efectivas en las peores épocas del año para visitar determinado lugar y con determinado número de acompañantes para que los beneficios se hagan efectivos.

Traslado al consumidor de los gastos del incentivo

Este tipo de engaño a los consumidores ocurre cuando se disminuye la cantidad o calidad de un servicio sin aviso previo o directo a quienes se benefician de tal producto o servicio. De una u otra forma, lo que termina vendiéndose es algo diferente a lo que habitualmente se ofrecía.

Un ejemplo de ello son algunas tarjetas de crédito que ofrecen importantes facilidades para acceder a ellas, con incentivos como ausencia de cobro por ciertos servicios o acumulación de puntos, etc., siempre y cuando se use la tarjeta. Al hacerlo, paulatinamente los beneficios a veces resultan ser pírricos en contraste con las obligaciones que generan.

Ocultamiento de restricciones y condiciones

Este es uno de los mecanismos más utilizados para engañar a los consumidores. Consiste en ofrecer importantes facilidades o beneficios a cambio de la suscripción a un servicio o la adquisición de un producto. Después se descubre que los beneficios son limitados y que las condiciones son muy restrictivas.

Ejemplo de ello son algunos servicios de televisión online o por cable. Ofrecen seis meses de servicio gratis, pero para acceder a esto se debe firmar un contrato que obliga a mantener el pago por dos años o más, muchas veces con altos costos. Lo que hacen, en realidad, es recuperar el dinero que dejaron de percibir con la gratuidad inicial.

Hombre realizando una suscripción online como un ejemplo de engaño a los consumidores

Deficiencias, imperfecciones o uso

Este es un engaño a los consumidores, típico de los sitios dedicados exclusivamente a las “gangas”. Se ofrecen productos a precios que resultan muy atractivos para los consumidores, pero no se informa de manera oportuna o clara que los mismos presentan alguna deficiencia o ya han sido usados.

Muchas veces esas deficiencias solo se hacen notorias con el tiempo. Pasa, por ejemplo, con los aparatos electrónicos reconstruidos o reacondicionados que parecen nuevos, pero evidentemente no lo son. O con prendas de ropa que presentan confección deficiente y esta solo se nota cuando una persona se pone la prenda y no logra que le quede bien.

Gratuidad costosa, un engaño a los consumidores

No hay que ser ingenuos: nada de lo que ofrece el comercio es gratis. Esto sería absurdo, ya que la lógica de cualquier empresa privada es la de obtener beneficios y no la de cumplir con un principio de gratuidad para nadie. Es importante tener presente esto.

Cuando te dan una “muestra gratis”, por ejemplo, es claro que no te piden nada a cambio, al menos de manera directa. Sin embargo, el costo de todas estas “muestras gratis” ya ha sido añadido al producto que se promociona. De hecho, si no se hiciera ese tipo de publicidad, el mismo producto podría adquirirse a un costo más bajo.

Todos estos medios de engaño a los consumidores suelen pasarse por alto. Las compras ya no son como antes. En el pasado, se compraba lo que se necesitaba y punto. Ahora, esto se ha convertido en toda una experiencia, que involucra diversión y deleite. Por lo mismo, hay que estar atentos para no ser víctimas de la manipulación.

Guillén, I. (2012). La protección de los consumidores contra el engaño y la falta de Información. El Foro, (12), 32-45.