Cómo equilibrar tu vida laboral para ser más productivo y feliz

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Andrés Navarro Romance el 17 abril, 2019
Eva Maria Rodríguez · 17 abril, 2019
Aprende cómo equilibrar tu vida laboral con tu vida personal; aunque requiera esfuerzo, puede conducirte a una mayor productividad e incluso a ser más feliz.

A veces, lograr el equilibrio entre la vida laboral y la vida personal no es sencillo. Además, si estás conectado a tu trabajo a través de las nuevas tecnologías de forma permanente, la situación puede volverse aún más complicada. De ahí la importancia de poner límites para equilibrar tu vida laboral.

Para empezar es fundamental que seas consciente de que mayor conexión no equivale a mayor productividad. Por lo tanto, robar tiempo a tu familia o aficiones, tampoco implica mayor rendimiento.

De hecho, el ensañamiento laboral puede provocar con bastante probabilidad situaciones de estrés poco deseables que finalmente acaban en malestar e infelicidad. Por ello, encontrar el equilibrio en todas las facetas de tu vida, se plantea como clave fundamental para saborear el bienestar.

 «Creo que tener éxito significa tener un balance de historias de éxito en todas las áreas de tu vida. Realmente no se puede considerar exitoso en su vida empresarial si su vida hogareña está en ruinas».

-Zig Ziglar-

Mujer con estrés con la cabeza apoyada en el ordenador

Señales de que el trabajo está apoderándose de tu vida

Tom Fryers, en una de sus publicaciones, identifica 3 tipos de personas que trabajan en exceso:

  • Aquellas que manejan su propio negocio y sienten que este no puede tener éxito sin él.
  • Las que están empleadas, pero totalmente absortas en su trabajo y no pueden desconectarse -como algunos académicos y trabajadores de la salud-.
  • Quienes trabajan muchas horas porque es lo que la cultura, la empresa o la sociedad espera de ellos y creen que para mantener su trabajo u obtener una promoción se requiere un compromiso del 150%.

Curiosamente, mientras que los primeros dos grupos están formados por personas que tienden a optar por trabajar horas de más por ellas mismas, en el tercer grupo eso no suele ocurrir. Además, es más probable que este tercer grupo experimente los efectos negativos de un mal equilibrio de la vida laboral.

Esto puede ser así porque las personas de los dos primeros grupos, de algún modo, eligen ese tipo de vida, que es algo que no suele ocurrir en el tercer grupo. Es por ello que esas personas puedan tener menor probabilidad de encontrar significado a lo que están haciendo, por lo que pueden sentir más fácilmente que su vida no está tan bajo control como desearían.

Ahora bien, ¿cómo identificar que nos encontramos en este tipo de situación? Las siguientes circunstancias pueden avisarnos de la existencia de algún tipo de desequilibrio en tu vida laboral:

  • Trabajar más horas que el resto de compañeros.
  • Imposibilidad de desconectar al final del día.
  • Sentir que el valor personal depende únicamente del éxito laboral.
  • Mantener relaciones personales tensas y estresantes.
  • La vida laboral afecta de forma negativa a la salud.
  • Ignorar pasatiempos y actividades de ocio en las que antes se disfrutaba.
  • Sentir que uno se quedas atrás, sin importar cuánto se hace.

5 ideas para equilibrar tu vida laboral

La clave para equilibrar tu vida, suele empezar por equilibrar tu vida laboral, que es en gran medida la que condiciona casi todo lo demás. El tiempo que pasas en el trabajo, las tareas laborales que realizas fuera de tu horario laboral o decidir qué es lo más importante están bajo tu control, aunque te cueste verlo.

Por tanto, equilibrar tu vida laboral es posible y, como se ha dicho, encontrar ese equilibrio con las demás esferas de tu vida favorecerá unos altos niveles de bienestar.

Se ha demostrado que las jornadas de trabajo prolongadas no necesariamente nos hacen más productivos. De hecho, cualquier jornada que supere las 49 horas trabajadas a la semana puede tener un impacto negativo en la productividad del trabajador.  

1. Usa un diario para evaluar cómo pasas tus días

¿Cómo pasas los días? ¿Estás con el piloto automático o eres consciente de todo lo que sucede? Es importante que reflexiones sobre ello. El primer paso para cambiar es aceptar dónde te encuentras, qué estás haciendo y cómo te afecta. Si bien existen muchas herramientas y técnicas que pueden ayudarte, una de las más fáciles consiste en escribir un diario.

De esta forma, podemos tener una descripción detallada de qué nos genera más bienestar en nuestro día y comenzar así un proyecto de optimización del tiempo.

Mano escribiendo en una hoja en blanco

2. Organiza, prioriza y descarta

Comprender en qué gastas tu tiempo es otro punto importante para equilibrar tu vida laboral. A partir de ahí, el siguiente paso sería decidir qué merece tu atención y qué puedes descartar.

Una actitud que puedes adoptar es la implacabilidad. Por lo tanto, prioriza lo que necesitas y descarta aquello que no aporta o te resta energía sin titubeos.

«No es suficiente estar ocupado; también lo están las hormigas. La pregunta es: ¿por qué estamos ocupados?».

-Henry David Thoreau-

3. Desintoxicación digital

Para equilibrar tu vida laboral, y en el caso de que tu desempeño laboral esté estrechamente vinculado con el empleo de tecnologías, puede ser de gran ayuda que te desligues de forma regular del mundo digital. Por ejemplo, puedes guardar el teléfono móvil durante un periodo de tiempo determinado.

Un estudio reciente vincula la disponibilidad de trabajar horas o jornadas extra con la disminución en el grado de calma subjetiva, del estado de ánimo y los niveles de energía en el trabajador.

Algo tan prosaico como pensar que es posible tener que responder a un mensaje de trabajo puede hacerte sentir que todavía estás en el trabajo.

Como señalan los autores del estudio, las horas no laborales durante las cuales se espera que los empleados respondan a problemas de trabajo serían incompatibles con el tiempo libre; de esta incompatibilidad surgiría una mayor desvinculación del estrés del trabajo.

Sentimos como si necesitásemos separarnos de la tecnología que nos ata a nuestros trabajos, o al menos mitigar los efectos de estar siempre disponibles.

4. Aleja el perfeccionismo

Gran parte de lo que nos lleva a trabajar en exceso y que acaba con el equilibrio en nuestra vida laboral es la necesidad de hacer el trabajo lo mejor posible. Es más, en más de una persona se da la creencia sobrevalorada de que si no nos esforzamos un poco más allá de lo esperado, estaremos fallando o seremos castigados, incluso con la pérdida de nuestro trabajo.

Un problema de la gente muy perfeccionista es que tiende a ver los errores como fracasos personales, en lugar de considerarlos como una parte natural del proceso normal de aprendizaje y crecimiento. Es por eso que estas personas pueden ser víctimas de uno de los dos hábitos negativos siguientes:

  • Procrastinación por temor a no poder completar la tarea al nivel que esperamos de nosotros mismos.
  • Creencia de que para hacer el trabajo apropiadamente debemos esforzarnos más de lo esperado.

Mujer tumbada descansando

5. Limita las actividades y relaciones que puedan hacerte perder el tiempo

El equilibrio de tu vida laboral no solo depende de separar el trabajo de lo que no lo es, sino también de sentirte satisfecho tanto a nivel laboral como personal. 

Si bien la productividad puede ayudarnos a sentir que estamos haciendo un trabajo más significativo, en ese esfuerzo por ser más productivos es relativamente fácil caer en ciertos hábitos algo dañinos para el hogar y en el descuido de la vida personal.

Por ello, es importante que dediques parte de tu tiempo a actividades de ocio o de cualquier otro tipo, pero que de verdad desees hacer, así como para estar con gente que te agrada y de la que disfrutas de su compañía.

Tanto las actividades como las relaciones que te hacen sentir que pierdes el tiempo no solo no te enriquecen sino que pueden llegar a desgastarte. Además, no olvides que, en ocasiones, si sientes que pierdes el tiempo, es más fácil que caigas ante la tentación de aprovecharlo con algo relacionado con el trabajo.