¿Cómo fomentar la motivación en un estudiante?

Sara Clemente · 6 enero, 2018

Cuando un alumno llega a educación secundaria, el factor motivacional se convierte en uno de los aspectos más importantes de su aprendizaje. De hecho, la laxitud que suele acompañar al escolar desmotivado puede incluso ir acompañada de otras conductas que, por sí mismas, también son complicadas de manejar. De ahí que sea tan importante fomentar la motivación en un estudiante.

Con el desarrollo social se van asimilando conductas, valores y reglas que hacen que este vaya adquiriendo una manera de pensar, de sentir y de actuar propias. En esta fase evolutiva, la rebeldía, apatía, falta de perspectiva, aislamiento o la evitación son factores de riesgo a tener en cuenta y que pueden combatirse mejor si se fomenta en ellos la motivación.

Fomentar la motivación en un estudiante es clave para mejorar su desarrollo y la calidad de su rendimiento.

¿Qué tipo de motivación se ha de promover?

La motivación es el ingrediente esencial que toda persona ha de tener para lograr alcanzar sus metas. Es la condición necesaria y el factor que impulsa a la acción. Tradicionalmente, los autores distinguen entre dos tipos de motivación.

  • La motivación intrínseca es la que promueve la realización de acciones que resultan por sí mismas interesantes para la persona. Por tanto, son aquellas que producen satisfacción por el simple hecho de hacerlas.
  • La motivación extrínseca es más utilitarista. Y se refiere a la ejecución de actividades que son utilizadas como medio o vehículo para conseguir otros objetivos o evitar algún castigo. Por ejemplo, hablamos de motivación extrínseca cuando el niño realiza los deberes de lengua y literatura para poder ir a jugar al fútbol con sus amigos.

Niño leyendo

Ahora bien, si conseguimos que el estudiante lea porque le resulta interesante lo que aprende y después se sienta autorrealizado, lograremos la motivación intrínseca pretendida. Pero este tipo de motivación no es algo generalizado. De ahí la importancia que tiene la internalización. Es decir, el proceso de asimilación de conductas, valores y reglas que se van desarrollando socialmente desde la infancia. Es un proceso que viene impulsado desde fuera y que luego puede pasar a ser autónomo.

Como vemos, la motivación intrínseca es el objetivo al que llegar en la educación y constituye, por sí misma, un objeto de estudio para intentar desarrollarla.

El rendimiento escolar y la motivación en un estudiante

Good y Brophy (1983) afirman que el concepto de motivación aplicado al contexto escolar hace referencia, principalmente, a dos aspectos:

  • El grado de participación del alumno en el aula.
  • La perseverancia del mismo en la tarea, independientemente de la actividad.

Ambos concluyen que existe una correlación positiva de intensidad moderada (0,34) entre la motivación y el rendimiento. Y que se trata de una relación bidireccional porque la una conduce y explica la otra. Así, un estudiante motivado tendrá un buen rendimiento y este, a su vez, hará que la motivación del niño se mantenga en niveles altos.

Es interesante destacar que en las familias con más de un hijo existen, de manera habitual, diferencias significativas en cuanto al rendimiento de los niños. Uno puede mostrar más motivación hacia la tarea que otro. Así, los que tienen alguna dificultad añadida, como alteraciones lingüísticas por ejemplo, pueden mostrar una alta perseverancia a la hora de conseguir sus logros, motivándose precisamente por las ganas de superarse. Mientras que los niños con una alta inteligencia pueden llegar a acomodarse con lo poco que van obteniendo.

Teniendo en cuenta esto, es muy probable que los estudiantes con altas capacidades que se conforman con resultados mediocres se conviertan en casos de fracaso escolar al llegar a la secundaria o bachillerato. La razón es que no han logrado adquirir e interiorizar el valor del esfuerzo. Por eso, perciben que las exigencias de la tarea son mucho más elevadas que su capacidad de aprendizaje.

Madre apoyando a su hijo en los estudios

Fomento de la motivación intrínseca en el estudiante

El principal problema se genera cuando no se otorga la suficiente dedicación a fomentar la motivación en un estudiante. Y más si la familia no tiene en cuenta esta trascendencia. ¿Cómo conseguir que un adolescente tenga motivación intrínseca si no está entrenado para ello?

Por un lado, es preciso hacerle entender lo que significa y encierra este concepto. De esta manera, puede llegar a plantearse una modificación de su pensamiento. También se le debe generar perspectiva para proyectar mentalmente la consecución de sus logros. Así, si no tiene pensamiento ni hábito de estudio hay que tratar de crearle esa necesidad.

Por otro lado, es preciso hacer entender a los padres patrones de educación diferentes a los que han llevado a cabo hasta entonces. Entre ellos, fomentar su autorregulación, haciéndole responsable de sus decisiones.

Programa de motivación de McClelland

El psicólogo estadounidense David McClelland planteó un programa de motivación en el aula que contempla los siguientes puntos:

  • La socialización del gusto por la novedad.
  • El fomento de la curiosidad del niño.
  • Fomento de la autonomía personal, mediante la búsqueda de resultados concretos en tareas de logro.
  • Aprendizaje de la autoevaluación.
  • Responsabilidad.
  • Insistencia de los padres en niveles elevados de rendimiento y su evaluación explícita.
  • Predilección por el adiestramiento en la independencia.

Además, las teorías de motivación existentes coinciden en afirmar que la autovaloración del estudiante está afectada por variables motivacionales afectivas. Entre ellas, el rendimiento escolar o su propia percepción de esfuerzo y habilidades.

Mujer estudiando

Así, los alumnos con alta motivación de logro (esfuerzo por sobresalir, luchar por el éxito y conseguir los objetivos marcados) consideran que sus triunfos son debidos a esas destrezas y arrojo. Y tienen mayor autoestima que los que cuentan con baja motivación. Como vemos, todo ello evidencia la importancia de fomentar la motivación en un estudiante desde la educación primaria.