¿Conoces el síndrome de Blancanieves?

Valeria Sabater · 26 abril, 2014

Hasta hace poco el síndrome de Blancanieves no era del todo aceptado por el campo psicológico. Pero hoy en día, envueltos como estamos en una sociedad donde de sobrevalora la imagen y la juventud como medios para obtener el éxito profesional y personal, es cuando aparecen en mayor grado este tipo de distorsiones de la imagen.

Todos conocemos algún caso, hablamos de personas que una vez llegada la mediana edad se ven mismas como si entraran en un proceso de decaída. Se sienten incómodas con la imagen que les devuelve el espejo, asociando los años cumplidos a un velo de negatividad absoluta.

Más que de un síndrome estaríamos hablando de un proceso de predepresión que hay que tener en cuenta desde el campo clínico y social.

Esta idea fue acuñada por la psicóloga Betsy Cohen, quien escribió un libro desarrollando el mal llamado síndrome de Blancanieves. Porque recordemos… se aplica en realidad a la malvada madastra y a esa afilada envidia por la juventud y la belleza de la muchacha, a la que más tarde, intentaría envenenar con una manzana.

El espejismo de la juventud y su exagerada valoración

Mujer mirándose en un espejo con síndrome de Blancanieves

La juventud es una manzana que mordemos con ansia. Esta cuajada de esperanzas que cumplir, de oportunidades que aprovechar y aventuras que emprender. Pero ¿significa esto que pasados los cuarenta o los cincuenta el horizonte llega a su ocaso y se pierden todas estas oportunidades?

Los hombres y mujeres con el síndrome de Blancanieves así lo creen. Y es más. Estas personas desarrollan cierto desprecio hacia los jóvenes, a los que ven como competidores, como enemigos que minan su autoestima.

Sería, pues, un trastorno donde los pacientes se vuelven inseguros ante su propia imagen llegados a una edad que ellos consideran ya el declive físico y personal. Temen la vejez y los años que les quedan por vivir, les asusta tener que afrontarlos en soledad y lamentan, sobre todo, los años perdidos o desperdiciados.

Hasta hace poco se asociaba este cuadro psicológico únicamente al género femenino. Pero día a día estamos viendo que puede aplicarse perfectamente a los dos sexos, personalidades que sobrevaloran la belleza como la respuesta a todo acto o comportamiento. Cómo único medio con el que alcanzar cualquier aspiración.

Cómo se comporta la persona que sufre síndrome de Blancanieves

mujer con máscara por falsa autoestima

Ese temor “a la arruga”, provoca en ocasiones que deseen someterse a costosas operaciones de cirugía estética, a cuidar una imagen que les haga parecer juvenil, e incluso a buscar parejas mucho más jóvenes para satisfacer dicha necesidad.

Es decir, pueden aparecer dos tipos de comportamientos. Uno es el más puro desafío o desprecio a toda persona menor que él/ella a quien ve como un competidor. Pero también hay quienes necesitan socializar con las generaciones más jóvenes.

Bajo esta concepción distorsionada de uno mismo está, ante todo, la inmadurez emocional. Hemos de tener claro que no existe una edad que nos clasifique como viejos. La edad la creamos nosotros en nuestra mente, de acuerdo a nuestras competencias emocionales.

Cumplir años no es otra cosa más que aprender en experiencias, integrar conocimientos con el fin de alcanzar una vida plena. Y para ello podemos elegir entre crecer mediante una mentalidad abierta con la que nutrirnos de nuestro día a día o, por el contrario, asumir nuestra madurez desde el lado de la negatividad y la inmadurez.

Las personas no somos únicamente un envoltorio físico dotado de belleza en un momento de nuestra vida. Caer en esa creencia es lo que les hace perder el presente a las personas que sufren del Síndrome de Blancanieves.

No apreciar el presente, no asumir o aceptar la imagen de uno mismo con optimismo, plenitud e integridad no hace más que traernos sufrimiento.

La vida es una atractiva manzana que morder con pasión a cualquier edad y en cualquier momento. El veneno está en nuestra propia mente y en nuestras inseguridades.