Cuando la limpieza y el orden se convierte en obsesión

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 9 septiembre, 2018
Marian García · 5 octubre, 2013

La limpieza y el orden suele producirnos bienestar. Es normal que a todos nos guste acomodar o limpiar nuestras cosas de cierta manera, pero hay personas que convierten esta tarea en una obsesión y provocan en su entorno problemas de convivencia. Son maniáticos de la limpieza y el orden, personas que convierten estos conceptos en un fin y no en un medio. Terminan siendo intransigentes con ellos mismos y con su entorno porque acaban por no dejar hacer nada a los demás. Ni les permiten limpiar, ni mucho menos ensuciar.

La liempieza y el orden

Limpian la casa todos los días. Mantienen las cosas siempre en el mismo lugar. Se sienten incómodos si encuentran una mota de polvo o algo de un modo distinto al que esperaban. Repasan las tareas que otros realizan. Nadie las hace mejor que ellos. Llegan incluso a alterarse y a convertir la vida de quienes les rodean en un infierno. Esta manía que a priori parece positiva, puede convertirse en un trastorno obsesivo compulsivo cuando esclaviza y crea problemas en el entorno.

El camino que separa la manía de la obsesión, a veces, es más corto de lo que imaginamos. Si esa obsesión nos impide realizar una vida normal, si invertimos demasiado tiempo en llevarlas a cabo y nos sentimos molestos porque no podemos mantener las cosas a nuestra manera, estamos en el camino de la patología obsesiva que requiere de la ayuda de un profesional.

Curiosamente, aunque es una de las manías más extendidas, en la mayoría de las ocasiones, los maniáticos del orden y la limpieza no son conscientes de que esta obsesión se ha convertido en problema. Para quienes están a su lado y sufren continuamente sus reproches y exigencias, la convivencia se hace insoportable y el día a día es un auténtico infierno.

¿En qué consiste el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)?

Para saber cuándo traspasamos los límites de la “normalidad” en la limpieza, vamos a exponer en qué consiste el TOC según el último DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 2015).

Se deben dar presencia de obsesiones, compulsiones o ambas. Las obsesiones de definen por:

  1. Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento durante el trastorno como intrusas o no deseadas, y en la mayoría de los sujetos causan ansiedad o malestar importante.
  2. El sujeto intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o neutralizarlos con algún otro pensamiento o acto (realizando una compulsión).

Las compulsiones se definen como:

  1. Comportamientos (por ejemplo, lavarse las manos, ordenar, comprobar las cosas) o actos mentales (por ejemplo, rezar, contar, repetir palabras en silencio) repetitivos que el sujeto realiza como respuesta a una obsesión o de acuerdo con las reglas que ha de aplicar de manera rígida.
  2. El objetivo de los comportamientos o actos mentales es prevenir o disminuir la ansiedad o el malestar, o evitan algún suceso o situación temida; sin embargo, estos comportamientos o actos mentales no están conectados de una manera realista con los destinados a neutralizar o prevenir, o bien resultan claramente excesivos.

Por último añadir que las obsesiones y las compulsiones requieren mucho tiempo (por ejemplo, más de una hora diaria) o causar malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento. Los efectos obsesivos-compulsivos tampoco se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de alguna sustancia y la alteración tampoco se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental.

¿Cómo ayudar a este tipo de maniáticos?

Este tipo de patologías suelen iniciarse en la adolescencia o a principios de la edad adulta. Al contrario que ocurre con otros trastornos, la mayoría de las ocasiones, esta manía se asocia con un rasgo de la personalidad y no con un problema. Incluso con la intención de ayudar y reducir la ansiedad del maniático, la familia se somete a sus normas, obedece y mantiene las cosas en el orden y con la limpieza que reclaman, pero a medio plazo esta “sumisión” en lugar de ayudar perjudica a la persona maniática.

Lo más importante para ayudar a la persona con esta problemática es hacer que se dé cuenta de que su manía se ha transformado en obsesión, una obsesión que esclaviza a ella y a quienes tiene a su alrededor. Acudir a un profesional será la opción más adecuada, si la persona maniática se ve incapaz de reducir la ansiedad y el estrés que le provoca no cumplir con las tareas que ella misma se exige. El objetivo al acudir a un psicólogo en estos casos es que la persona logre liberalizarse de esta pesada carga para mejorar su vida y, en consecuencia, la vida de quienes tiene a su alrededor.