Cuando los “debería” controlan nuestras vidas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 17 febrero, 2018
Valeria Sabater · 17 febrero, 2018

Déjalos ir, deja que “los debería”, los “tengo que” y toda esa tiranía psicológica con la que a menudo ponemos tantas zancadillas a nuestra felicidad se vaya. Muchas veces son parte de un discurso automático con el que nos obligamos a ir más rápido que la vida, socavando además nuestra autoestima al priorizar casi siempre el “tengo que” por encima del “me gustaría que”.

Es posible que te sorprenda este planteamiento. Está claro que en nuestro día a día estamos más que supeditados a un sinfín de obligaciones y deberes. Somos criaturas sociales y nuestro papel, al fin y al cabo, es formar parte de esa moviola casi perfecta donde nadie debe perder el ritmo. En caso de hacerlo, en caso de no cumplir nuestras obligaciones, llegan las inevitables consecuencias.

Los debería son un modo de centrar toda nuestra atención en aspectos no deseados.

Todo eso lo sabemos bien. Sin embargo, si ya tenemos suficiente presión externa con ese aspecto, no conviene añadir un ingrediente aún más debilitante para que se cocine el propio pensamiento. Porque a veces, nos obsesionamos tanto con el “debería esforzarme más para demostrar cuánto valgo” o “debería haber dicho esto y no lo otro” o “debería haber actuado de tal modo” que lo único que conseguimos es alimentar el desánimo, el bloqueo o la frustración.

Mujer con nubes en la cabeza simbolizando el efecto de los debería

“Los debería”, una tiranía psicológica muy común

Hay deberes de muchos tipos, pero los que más carcomen y sabotean nuestra personalidad son los que nosotros mismos nos imponemos de un modo casi obsesivo. Debería visitar más a mis padres, debería perder unos kilos, debería esforzarme más en mi trabajo para ascender, debería ser atractivo, debería tener más don de gentes, tendría que tener eso y lo otro para poder ser más feliz…

Lo que hacemos muchas veces con estas dinámicas mentales es transformar supuestos deseos o preferencias en obligaciones o en imposiciones de todo o nada. Así, cuando hacemos esto y caemos en la tiranía psicológica de los “debería” ocurren varios fenómenos que conviene destacar:

  • En primer lugar, lo que hacemos en realidad es crear una fantasía sobre cómo (a nuestro parecer) deberían ser las cosas. ⇔ Tengo que demostrar a los demás cuánto valgo porque es así como se validan las personas, obteniendo reconocimiento ajeno. Tengo que tener un buen móvil porque es así como funciona la sociedad actual…
  • En segundo lugar, lo que conseguimos también es centrar toda nuestra atención en eso que aún no tenemos o que aún no hemos conseguido. Con ello, dejamos de explorar otras opciones, otras realidades que podrían ser mucho más válidas y satisfactorias  ¿Por qué ponernos en la obligación de adelgazar o tener un cuerpo perfecto en lugar de aceptarnos tal y como somos?
  • Un tercer hecho que podemos observar con este tipo de comportamientos y enfoques mentales es una pérdida total de energía y recursos. A veces, incluso llegamos a culpabilizarnos por no cumplir nuestros propios “debería” y “tengo qué”. Es sin duda un modo muy triste de autosabotearnos.
Mujer en un bosque con hojas simbolizando el efecto de los debería

Cómo soltar nuestros “deberes” obsesivos para sentirnos más libres

Los “tengo que” y “los debería” forman parte de nuestros enfoques mentales. De hecho, en un interesante artículo del “Psychology Today” nos señalan que forman parte de nuestros circuitos neuronales, que son una especie de programación integrada en esas áreas más profundas y primitivas de nuestro cerebro, como pueden ser la amígdala o el cuerpo estriado.

Algunas de estas reglas internas las vamos interiorizando desde la niñez, siempre estamos obligados a “hacer algo” a “cumplir algo”, a seguir un rol social o una regla inconsciente que nos priva de total libertad y felicidad. Albert Ellis, por su parte, habla de este tipo de tiranías mentales como pensamientos irracionales, es decir, como un modo de autodestruirnos al desperdiciar tiempo y esfuerzos en algo que simplemente no tiene sentido, no es útil o escapa muchas veces de nuestro control.

Veamos ahora qué estrategia podemos seguir para debilitar a nuestros “debería”.

Cómo trabajar “los debería”

  • Profundiza en esos “debería” integrados en tu mente, esos que se hallan en lo más profundo de tu pensamiento. En ocasiones los tenemos tan automatizados que ni siquiera somos conscientes de ellos. Tampoco nos damos cuenta de que a veces son frases impuestas por otros (familia, sociedad…).
  • Confronta: “debería agradar más a los demás, esforzarme en ser como el resto” ⇔ ¿de verdad necesito ser como el resto para ser feliz?
  • Toma conciencia de los pensamientos absolutistas de todo o nada: “debo conseguir ese ascenso o estaré perdido”  ⇔ ¿de verdad se va a terminar el mundo si no consigo ese ascenso?
  • Registra tus pensamientos para establecer un filtro. Un buen modo de tomar conciencia de nuestro enfoque personal y de la dinámica de nuestros pensamientos es escribiéndolos. Inicia un diario, apunta lo que dice tu mente, lo que siente tu corazón, lo que te preocupa. Más tarde, y al cabo de dos semanas, vuelve a esos escritos y toma conciencia de tu estilo de pensamiento. Tal vez tengas que tomar el control sobre ciertos aspectos.
mujer con lineas en la cabeza simbolizando el efecto de los debería

Para concluir, debemos aceptar que en cierto modo todos nosotros hemos navegado a bordo de “los debería” en más de una ocasión. No se trata tampoco de borrarlos por completo de nuestra mente, como quien aplica disolvente. Se trata en realidad de mantener un adecuado equilibrio, una armonía perfecta entre los “debería” y los me “gustaría”.