Cuando nos sentimos utilizados

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Raquel Aldana
· 26 septiembre, 2014
Cuando nos sentimos utilizados algo se fragmenta en nuestro interior. El cerebro humano es una entidad social que necesita relaciones seguras basadas en la reciprocidad.

Dar y recibir o recibir y dar, ésa es la buena base de nuestras relaciones. Cuando esto no ocurre y solamente damos sin recibir nada a cambio nos sentimos utilizados. Ese sentimiento puede acrecentarse cuando, después de estar siempre dispuestos para alguien, para hacerle sentir bien o facilitarle su vida, somos nosotros los que nos mostramos solícitos y no responden como esperábamos.

Todo esto implica que nos sintamos entristecidos, defraudados, irascibles y desconfiados. De este modo, nos guste o no, uno de los principios más importantes de las relaciones humanas es la reciprocidad.

Ahora bien, también cabe decir además que la reciprocidad es también un arma de doble filo. Confiamos tanto en ella y está tan arraigada en nuestra forma de entender las relaciones que precisamente es la causa por la que llegan a abusar de nosotros y nos utilizan para conseguir lo que buscan.

Cuando sentimos que abusan de nosotros, de nuestra confianza o de nuestra buena fe no es fácil ni reaccionar a tiempo ni hacerlo correctamente.

mujeres atrapadas en hilos  simbolizando cuando nos sentimos utilizados

Cuando somos utilizados, los efectos de la manipulación

Al igual que eres más proclive a contar tus intimidades a alguien que ha compartido algo personal contigo, también lo eres para hacer favores a alguien que te los ha hecho con anterioridad, aunque sean mínimos. Si esto estuviera equilibrado no tendrías ningún problema.

Ahora bien, la cuestión es que tú siempre das más a partir de menos. De esto se sirven los abusadores: ellos siempre ofrecen algo pero ese algo se basa en una falsa reciprocidad. Es entonces cuando nos sentimos utilizados.  Esto se debe a que nuestra vida se rige en gran parte por cómo nos sentimos y acabamos comportándonos de la forma que entendemos más coherente.

Estudios como el llevado a cabo por Elizabeth Hoffman, de la Universidad de Michigan, nos señalan algo interesante basado en la teoría de juegos enunciada por el Premio Nobel John Nash: las personas sufrimos por la falta de reciprocidad. Es como un «atentado» a los principios sociales de respeto y compromiso en un la sociedad.

No confundas bondad con ingenuidad

Quizás no hacer ese favor te hace sentir mal y no contemplas el no hacerlo como opción. Sin embargo, ¿por qué ibas a hacer algo que no te recompensa emocionalmente? Procura no confundir la bondad con la ingenuidad, de lo contrario no sentiremos utilizados una vez más.

Ahora bien, en algún momento nos damos cuenta de que algo está fallando y de que esa relación no nos compensa. Esto nos puede llevar a comportarnos de forma desconfiada y paranoide sin demasiada justificación, lo que a su vez alimenta un círculo vicioso.

mujeres  simbolizando cuando nos sentimos utilizados

No siempre que nos sentimos de esta forma estamos siendo utilizados sino que los demás no reaccionan como nosotros lo haríamos y eso nos desespera y acrecienta este sentimiento de pañuelo desechable. Es decir, ten precaución, valora y sé paciente antes de concluir que se están aprovechando de ti.

Cuando nos sentimos utilizados en más de una ocasión corremos el riesgo de desconfiar de los demás

Cuando nos traicionan una vez sufrimos. Al ser utilizados una y otra vez, ocurre algo más complejo: empezamos a, mantener una actitud desconfiada.

Esto, puede llevarnos a cometer errores de interpretación de los actos de los demás. Es más, en ocasiones, con esta conducta los demás acabarán también desconfiando de nosotros mismos. Poco a poco, daremos forma a un fenómeno llamado profecía autocumplida.

Las relaciones sólidas tienen como ingrediente la confianza

La confianza que tan importante es para relacionarnos, es un concepto equívoco para muchas de personas. Así, en el momento en el que se traspasan los límites de nuestros derechos podríamos decir que se convierte en abuso. Nos sentimos utilizados, sufrimos y ese músculo psicológico y emocional que antes nos daba impulso se va debilitando.

Hay una delgada línea entre el uso y el abuso de la confianza y hay que tener cuidado de no caer en el error de ceder en todo por sentirnos obligados moralmente.

La reciprocidad, un principio esencial en toda relación

Ten claro que todo vínculo requiere reciprocidad, sin convertirlo en un contrato de «yo te doy en la medida en la que tú me des». No te olvides de lo siguiente: el amor adulto no es incondicional, sin reciprocidad se diluye el vínculo amoroso.

La base de la amistad es el intercambio (a las amistades falsas solo les interesa su beneficio y no consideran tu bienestar ni el perjuicio que te puedan causar).

  • Tu trabajo no es el de tu compañero; esto no quita que no puedas realizar un favor en el entorno laboral. Ahora bien, no debes ser tú el que saque adelante todo el trabajo atrasado ni el que realice las tareas más aburridas.
  • Dar para recibir no requiere devolverlo de la misma forma. Sin embargo, sí requiere del placer de dar y del placer de recibir. Ambas partes deben sentirlo y ambas partes deben transmitirlo.
chicas hablando  simbolizando cuando no nos sentimos utilizados

Conclusión

Aprende a no caer (y a no recaer) en las relaciones dañinas. Sé capaz de decir no de manera asertiva, aprende a valorarte, aprende que lo que haces tiene un precio y ese precio es hacerte sentir bien.

Entiende que si algo te parece injusto no debes callarte pero, desde luego, ten en cuenta la importancia de ser prudente. Al fin y al cabo, en ocasiones mostrar excesiva desconfianza puede hacer que los demás desconfíen de nosotros y, por ello, alejemos a personas que podrían ser, o llegar a ser, importantes en nuestra vida.

  • Hoffman, E., McCabe, KA, y Smith, VL (1998). Fundamentos conductuales de la reciprocidad: psicología evolutiva. Investigación económica , 36 (3), 335–352. https://doi.org/10.1111/j.1465-7295.1998.tb01719.x
  • Kashy, DA, y DePaulo, BM (1996). Quien miente Diario de la personalidad y la psicología social , 70 (5), 1037-1051. https://doi.org/10.1037/0022-3514.70.5.1037