De la dieta restrictiva a los hábitos saludables

9 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga y técnica en dietética Laura Fernández Sánchez
¿Son saludables las dietas restrictivas? ¿Existen otras formas de adelgazar? Quizás no lo sepas, pero un cambio adecuado de hábitos en tu día a día puede ayudarte más de lo que crees. ¡Descúbrelo!

¿Vives en la continua polaridad de estar o no a dieta? ¿Sientes que llevas media vida así y no consigues sentirte bien? ¿Empiezas una dieta restrictiva y al poco tiempo percibes que te inundan sentimientos negativos como la culpa o la frustración?

A continuación, te damos algunas herramientas para que puedas entender qué hay detrás de la cultura dieta y cómo puedes distinguir las populares dietas milagro de unos hábitos de vida saludables. Decir adiós a las dietas restrictivas y elegir cuidarte es el primer paso para romper este ciclo sin fin. 

Mujer apuntando calorías

¿Qué hay detrás de la cultura dieta?

Etimológicamente, el significado de la palabra «dieta« proviene del griego dayta y se puede definir como ‘el conjunto de alimentos que una persona ingiere de manera habitual’.

A lo largo de los años, esta palabra ha ido mucho más allá: se ha convertido en un concepto no solo vinculado a nuestra alimentación, sino a una forma de vivir que, en ocasiones, se aleja de una vida saludable e impacta de forma negativa tanto en la salud física como mental.

Es sencillo comprobar cómo la palabra «dieta» influye directamente en nuestro estado emocional. A nivel cultural, su significado se ha construido en forma de polaridad: «si estoy a dieta me prohíbo y si no lo estoy, como de la forma que se me antoje«.

Esta polaridad, aunque haya sido impuesta por los medios de comunicación y la cultura dieta, puede repercutir de manera negativa en nuestras emociones y calidad de vida, impidiendo que consigamos cambiar y mantener unos buenos hábitos alimentarios, así como un estilo de vida saludable. Ahora bien, ¿por qué?

Cuidarse es mucho más que elegir alimentos saludables

Cuidarse no es únicamente elegir alimentos saludables, también implica integridad, armonía y la imposibilidad de separar los aspectos físicos y emocionales como elementos independientes tanto a nivel general como a la hora de cambiar nuestros hábitos de alimentación.

Por ejemplo, cuando una persona tiene sobrepeso y quiere adelgazar, de forma instintiva lo primero que hará será restringir alimentos porque piensa que a menos cantidad, más rápido conseguirá su objetivo. Sin embargo, seguir una dieta restrictiva, además de ser perjudicial para la salud, no tiene en cuenta aspectos importantes de uno mismo como las emociones.

No obstante, diversos estudios actuales muestran que, en casos de pérdida de peso, se obtienen mejores resultados cuando se integran elementos psicológicos con una pauta alimentaria que cuando se trabaja única y exclusivamente con una dieta restrictiva.

Así, en los programas combinados se observa una mejora no solo del nivel de autoestima, sino también de la percepción de la imagen corporal y la autoeficacia (Villalba, 2016), mejorando también los niveles de motivación y la adherencia al proceso de cambio.

Características de la mentalidad dieta

Para poner fin a ese creencia equivocada que reduce la pérdida de peso a la restricción de alimentos, lo primero que debemos saber es cómo funciona la cultura dieta, así como el conjunto de pensamientos y emociones negativas que puede ocasionar, es decir, cuáles son las características de la mentalidad dieta. A continuación, presentamos las más generales:

  • Presenta fechas de inicio y de fin.
  • Implica restringir, eliminar o prohibir el consumo de ciertos alimentos, lo que conlleva a generar estados de ansiedad y sentimientos negativos como la culpa o la frustración.
  • Incompatibilidad con eventos sociales. El ser humano es un ser social. Cualquier plan alimentario que no sea compatible con la vida social actuará como un parche y no podrá mantenerse a largo plazo.
  • Promueve una pérdida de peso veloz, no equivalente a grasa corporal sino a otros aspectos corporales como por ejemplo la masa muscular.
  • Tiene eficacia a corto plazo.
  • En muchas ocasiones, la dieta que se lleva a cabo tiene efecto rebote.
  • El peso corporal es el único indicador de avance.
  • Provoca sentimientos negativos y de baja autoeficacia al no poder alcanzar el objetivo impuesto, generalmente un peso determinado en poco intervalo de tiempo.

Mujer preocupada por la dieta

De la dieta restrictiva a los hábitos saludables

Hace tiempo que el concepto de salud dejó de considerarse como la ausencia de enfermedad y pasó a ser un estado global de bienestar tanto a nivel físico como psicológico. Siguiendo esta línea, podemos definir un hábito saludable como ese patrón de conductas que asumimos como propias y que repetido en el tiempo produce un efecto positivo en nuestra salud.

Así, las principales características que definen a los hábitos saludables en el ámbito alimentario son las siguientes:

  • Están pautados por objetivos reales que ayudan a valorar los pequeños logros conseguidos.
  • Implican cambios graduales en la alimentación y el estilo de vida.
  • Conllevan una pérdida de peso progresiva, siendo esta una consecuencia más y no el único objetivo.
  • No existen restricciones ni imposiciones de alimentos, sino que es a través del propio aprendizaje como, poco a poco, aumenta el criterio a la hora de elegir los alimentos.
  • Permiten alcanzar objetivos beneficiosos para la salud que se mantienen a lo largo del tiempo.
  • Se incrementan los niveles de bienestar físico y psicológico.
  • Los sentimientos de culpa o frustración no son predominantes.
  • Son compatibles con la vida social.

Una vez revisadas las principales diferencias entre las características de la cultura dieta y el cambio de hábitos alimentarios es común que surjan dudas sobre el tiempo y la inmediatez. Es importante tener en cuenta que cambiar de hábitos requiere tiempo; por ello, antes de que la prisa coja fuerza y se comience de nuevo cualquier dieta restrictiva es conveniente que reflexionemos sobre cuántos años llevamos invirtiendo en ese ciclo de empezar, dejar o acabar y volver a comenzar.

¿Es posible cuidar de nosotros centrándonos solo en lo que vemos, castigándonos con prohibiciones y ciclos infinitos de dietas restrictivas que no pueden mantenerse en el tiempo y que afectan a nuestra autoestima? La respuesta es clara: no, al menos no de forma saludable. Ahora bien, ¿qué tal si cambiamos el foco? ¿y si invertimos en algo diferente como aprender a cuidarnos sin dietas?

  • Villalba, F. (2016). Estudio comparativo de la eficacia de dos programas dietéticos con apoyo psicológico y un programa dietético sin apoyo psicológico para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad en la infancia y la adolescencia. Implicaciones de la ansiedad, la depresión y la satisfacción con la imagen corporal. Tesis Doctoral. Universidad de Murcia. Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=126989