De las necesidades a los sueños

De las necesidades a los sueños

Ana Quintana 14 enero, 2013 en Actualidad y psicología 0 compartidos

—¿Podría decirme, por favor, qué camino he de seguir desde aquí?
—Eso depende en buena medida del lugar adonde quieras ir —dijo el gato.
—No me importa mucho adonde… —dijo Alicia. —Entonces no importa por dónde vayas —dijo el gato.
LEWIS CARROLL, Alicia en el País de las maravillas.

Desde pequeños, nuestros profesores, padres y allegados nos han llamado la atención alegando "estás en babia" "estás pensando en las musarañas" "deja de soñar despierto"…. Todas estas acusaciones tenían un sentido intrínseco. Para nosotros, nos llamaban la atención por estar fantaseando, por dejar correr muestra imaginación hacia nuestros deseos más profundos. Poco a poco, crecemos y maduramos y todos estos deseos, que de pequeños manteníamos con total firmeza y seguridad se van ocultando tras el velo de humo de la sociedad en la que vivimos. Ahora más que nunca, podemos afirmar que es la situación social la que en muchas ocasiones entierra nuestros deseos, haciendo que tomemos caminos seguros y carreteras principales, dejando las carreteras secundarias para los conductores suicidas. Pero…¿debemos dejar de soñar despiertos? La respuesta es ¡NO!, ni por un momento. Son nuestros sueños los que moldean nuestras aspiraciones, es la meta que queremos alcanzar y sólo si nos esforzamos y luchamos por ellos, se convertirán en algo real.

Qué quiero vs Qué no quiero

Cualquier ser humano al que se le pregunte, será capaz de exponer cantidad de opiniones sobre qué no quiere que forme parte de su vida. Según Darwin, los seres vivos funcionan en base a la teoría de la supervivencia, según la cual, evitaremos cualquier situación o acontecimiento que ponga en peligro nuestra integridad y seguridad. En base a este punto, seremos capaces de exponer qué o quién no deseamos que forme parte de nuestra vida, pero no es tan fácil decidir qué es lo que en realidad deseamos. Sin embargo, sólo cuando planteamos los enunciados de modo positivo, tendremos mayores posibilidades de éxito. Una de las premisas de la Programación Neurolingüística se basa en que es más fácil irse acercando a lo que uno quiere, que alejarse de lo que no se quiere. El cerebro sólo puede comprender lo negativo convirtiéndolo en positivo.

La teoría de las necesidades de Maslow

Según la Teoría de las Necesidades de Maslow, la cumbre de la pirámide se corresponde con la necesidad de autorrealización, definida como la necesidad psicológica más elevada del ser humano, desde el punto de vista de la psicología dinámica, se trata de una necesidad cambiante, que entiende que el hombre alcanza su plenitud cuando se autorrealiza creativamente. Esta expresividad creativa cobra sentido en los momentos en los que el ser humano es llevado más allá de sí mismo (Maslow, El hombre autorrealizado, hacia una psicología del ser). Se trata pues del deseo de llegar a ser lo que se es capaz de ser.


Cómo alcanzar nuestras metas

1. Definición y conceptualización de objetivos. Éstos, a su vez, los podremos clasificar en objetivos a corto, medio y largo plazo, en función de un plano temporal. Nuestros objetivos representan las estaciones de parada hacia el final del viaje, por lo que dependen en buena medida de cuál es el lugar de llegada. ¿Qué quiero conseguir en mi futuro? ¿Qué tareas me permiten desarrollar mis capacidades?

2. Una vez delimitados los objetivos, debemos redefinirlos, de modo qué estos cumplan ciertos requisitos: – Precisión: cuánto más precisos sean los objetivos tendremos mayor conciencia de su consecución. ¿Qué es lo que realmente quiero?Idoneidad: adecuados a las necesidades de cada individuo. ¿Qué voy a hacer para alcanzar mi objetivo?Evidencia: debemos tener una evidencia sobre una base sensorial que permita saber que ha alcanzado su objetivo. ¿Cómo sabré que lo he conseguido?Efectividad: que produzcan los resultados que el individuo elige. – Recursos: refieren las opciones adecuadas para alcanzar los objetivos. ¿Qué recursos necesito para alcanzar mis objetivos?Control: el sujeto debe participar activamente en la elaboración de los objetivos y tomar conciencia del control sobre su consecución. – Secuenciación: los objetivos deben estar secuenciados temporalmente, de modo que alcanzar uno de ellos suponga un paso de aproximación hacia el siguiente. – Realismo y Tangencialidad: debemos ser conscientes de momento en el que alcanzamos nuestro objetivo, ya sea final o medio. Así, recibiremos un feedback interno que actúa como un recurso motivador.

3. Ponerle una fecha de caducidad a nuestras metas.

4. Abrir nuestra mente al aprendizaje, nuevas culturas y nuevas experiencias.

5. No tener miedo al fracaso. Casa fracaso enseña algo que debemos aprender o mejorar. Debemos ententer el fracaso como algo positivo.

6. Ser perseverantes y constantes.

7. Creer en uno mismo. Nosotros dirigimos nuestra vida y cada acto o decisión debe depender de uno mismo.

Imagen cortesía de Dimnikolov y martin hricko

Ana Quintana

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