¿Dependes emocionalmente de los demas?

31 enero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz
La dependencia emocional surge de las necesidades infantiles insatisfechas. El sentimiento de no ser dignos de amor enturbia todos nuestros vínculos adultos.

La dependencia emocional es un concepto que ha ido ganando relevancia y notoriedad a lo largo de los últimos tiempos. Sin embargo, muchas personas lo malinterpretan e incluso lo consideran positivo. Es necesario, por tanto, tener claro el significado de este término para poder dilucidar si verdaderamente amas, o dependes emocionalmente de los demás.

El concepto de amor romántico instaurado en libros, películas e incluso historias infantiles ha desvirtuado el verdadero significado de amar. No solo en las relaciones de pareja, sino en amistades o vínculos familiares, es frecuente creer que conductas directamente asociadas a la dependencia son positivas y deseables.

Bajo la premisa del amor aceptamos comportamientos intrusivos y abusivos por parte de los demás. Incluso llegamos a profesarlos, desde la absoluta certeza de que solo estamos expresando cariño. Sin embargo, los celos, el control o el chantaje emocional surgen únicamente desde un vacío interior.

¿Por qué dependes emocionalmente?

Niña con dependencia emocional

El origen de la dependencia emocional suelen encontrarse en la infancia, concretamente en el establecimiento de un apego inseguro con nuestras figuras principales. Los bebés son criaturas indefensas y absolutamente dependientes. Requieren de los demás para satisfacer sus necesidades más básicas de protección, alimento y afecto.

Cuando los padres son capaces de atender de una forma adecuada y coherente las demandas del pequeño, este aprende a sentirse seguro, amado e importante. Va interiorizando durante su crecimiento un sentimiento de valía personal que le conducirá a establecer en el futuro vínculos sanos y sólidos.

En cambio, si las figuras de apego ignoran las necesidades del bebé o las atienden siguiendo un patrón intermitente, se establece un apego inseguro. El niño comienza a sentir la indefensión y la incertidumbre de no saber si alguien acudirá cuando él lo necesite.

Se gesta entonces una personalidad ansiosa cuyo principal objetivo en el futuro será asegurarse de que sus personas queridas no lo abandonen. El sentimiento de no ser digno de amor y el vacío en sus necesidades básicas de afecto lo acompañarán durante toda su vida.

Signos de alerta

Existen diversos comportamientos que definen a una persona emocionalmente dependiente ya en la edad adulta:

  • Con frecuencia me siento débil, desvalido o temeroso. Necesito de los demás para sentirme fuerte.
  • Sufro mucho con la crítica y el rechazo, preciso que los demás aprueben quién soy y las decisiones que tomo.
  • Con mis padres tuve una relación ambivalente, en la cual sentía a partes iguales una enorme necesidad y un gran rechazo.
  • Exijo muestras constantes de amor a mi pareja o a mis seres queridos, puesto que nunca me siento seguro de su amor por mi.
  • Siento un gran temor a ser abandonado y por ello trato de controlar a los demás.
  • Mi estado de ánimo depende completamente de cómo los demás se comporten conmigo.
  • En el fondo me siento insuficiente y temo que los demás se den cuenta y se alejen de mi.

¿Qué puedes hacer si dependes emocionalmente de los demás?

Mujer con apego emocional por su pareja

Toma conciencia de lo que está ocurriendo y de su origen. Una vez que aceptes que existe ese vacío emocional en tu interior, podrás comenzar a llenarlo. El primer paso es sanar el pasado , aceptar que las cosas fueron de un modo determinado y que tus padres hicieron lo que pudieron. Ahora tú eres el adulto y es tu responsabilidad ocuparte de ti.

La dependencia emocional consiste en buscar frenéticamente en otros aquello que no hay en nosotros mismos. Por tanto, comienza a darte tú todo lo que necesitas de los demás. Trabaja tu autoestima, aprende a amarte y a aprobarte. Conviértete en tu mejor amigo y en tu mayor fan. Es muy importante que te coloques en el número uno de tu lista de prioridades y comiences a tratarte como tal.

Por último, transforma la manera en que ves las relaciones. Comprende que el amor solo es válido cuando se da porque nos sobra, y no porque nos falta. Entiende que las personas pueden acompañarnos en nuestro camino, pero nunca caminar por nosotros. Valórate y valora a las personas que te rodean como seres independientes.

Recuerda que eres lo más preciado que tienes y que únicamente mereces lo mejor, no reclames ni aceptes migajas. Si te tienes a ti mismo, nadie te puede abandonar.

Blasco, C., & DEL CONCEPTO, J. A. (2005). Dependencia emocional. In I Congreso Virtual de Psiquiatría 1 de Febrero-15 de Marzo 2000 [citado:*]; Conferencia 6-CI-A:[52 pantallas]. Disponible en: http://www. psiquiatria. com/congreso/mesas/mesa6/conferencias/6_ci_a. htm. Feeney, J., & Noller, P. (2001). Apego adulto. Bilbao: Desclée de Brouwer.