Depresión doble: características y tratamiento

Depresión doble: características y tratamiento

Valeria Sabater 10 septiembre, 2018 en Psicología clínica 0 compartidos
Mujer con depresión doble tapándose la cara

La depresión doble aparece cuando una persona que sufre distimia acaba derivando en una depresión mayor. Son situaciones donde la insatisfacción vital, la desesperanza y fatiga de la primera condición pueden llegar a intensificarse hasta llegar a un estado psicológico mucho más oscuro e invalidante. Estamos ante una realidad de la práctica clínica que se ve cada vez con mayor frecuencia.

Es muy posible que no todo el mundo haya oído hablar de este tipo de condición. Sin embargo, la depresión doble es objeto de estudio constante por una razón muy evidente: en los últimos 10 años son cada vez más los pacientes (incluidos adolescentes) que pasan de un trastorno depresivo persistente (distimia) a una depresión mayor.

De este modo, trabajos como el llevado a cabo por el departamento de psicología de la Universidad de Illinois en Chicago, y publicado en el Journal of Psychiatric Research, nos indican que el origen de todo está en la cronicidad de la propia distimia. Hay personas que viven durante años inscritos en una realidad marcada por la baja motivación, la tristeza constante, el cansancio y el desánimo, ahí donde tarde o temprano se asume un hecho: el de que uno ha perdido por completo el control de su propia vida.

Cuando llega este tipo de pensamiento y la consecuente indefensión, esa depresión leve pasa a transformarse en depresión mayor. Momento en que aparece la anhedonia, los sentimientos de culpabilidad y las ideas suicidas. Son, como vemos, situaciones muy complejas donde los especialistas tienen ante sí un gran desafío: tratar los síntomas, comprender las causas y decidir los mejores tratamientos para las necesidades puntuales de cada paciente. Veamos más datos a continuación.

Hombre triste que sufre depresión doble

Depresión doble: síntomas y causas

Sabemos ya que la depresión doble surge como resultado de una complicación grave del trastorno depresivo persistente (distimia). Ahora bien, cabe decir que el término como tal apareció en la década de 1980, pero no es hasta hace unos 10 años cuando se ha empezado a clarificar y definir con mayor rigurosidad. De hecho, en la nueva edición del DSM-5 (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) ya aparece con unas características distintivas. Son las siguientes:

  • La depresión doble parte previamente de un trastorno depresivo persistente (distimia). Es decir, el paciente ha pasado gran parte de su vida con un estado de ánimo desesperanzado. Son estados crónicos donde, a pesar de que la persona funciona bien en sociedad, experimenta una energía baja, sentimientos de tristeza y problemas para tomar decisiones de forma casi recurrente.
  • El trastorno depresivo persistente suele ser difícil de detectar. Son muchas las personas que lo sufren pero llegan a cumplir con sus obligaciones, trabajos y con sus relaciones sin pedir ayuda clínica. Sin embargo, en algún momento de sus vidas perciben que ese estado está empeorando.
  • Aparece de pronto la total pérdida de interés hacia aquello que les rodea. Nada les atrae, nada les anima o les es significativo.
  • Aparece la hipersomnia o el insomnio.
  • Surge también la lentitud motora, la clara dificultad para moverse o realizar actividades cotidianas.
  • Surgen los pensamientos suicidas (algo que no sucede con el trastorno depresivo persistente).

Ese cambio, ese momento en que pasamos de la desesperanza a la idea de “desaparecer”, conforma ya lo que se conoce como depresión doble.

Chica joven triste que sufre depresión doble

¿Por qué aparece la depresión doble?

En un estudio llevado a cabo por la Universidad de Boston en el 2013 y publicado en la revista Molecular Pharmacology nos revelan que el 10% de la población padece distimia, y de esas personas casi el 75% tiene riesgo de desarrollar una depresión doble. Las causas por las que esto es suele ser la siguiente:

  • Un estado crónico de tristeza y desesperanza deriva tarde o temprano en otras condiciones: mala alimentación, aislamiento social, falta de motivación… Todo ello va erosionando la realidad del paciente, hasta que surgen problemas en las relaciones personales, en el trabajo, etc.
  • El mal estado emocional deriva en una mala calidad de vida. Que se agrave la distimia (y más si no se trata) hasta dar forma a una depresión mayor es un riesgo evidente. 

Tratamiento para la depresión doble

Los expertos nos comentan algo que puede llamarnos la atención: es más fácil tratar la depresión mayor que la distimia. Así, tal y como hemos podido deducir la clave de todo ello estaría en dar respuesta al propio trastorno depresivo persistente para evitar que derive en una depresión mayor.

Por tanto, una vez que se diagnostica la depresión doble es necesario llevar a cabo las siguientes estrategias:

  • Tratamiento con fármacos: según un estudio publicado en la revista Neuropsychopharmacology Psychiatry y llevado a cabo por los doctores Hellerstein, Yanowitch, Rosenthal, el tratamiento con antidepresivos serotoninérgicos es muy efectivo.
  • Por otro lado, las terapias expresivas y emocionales resultan muy terapéuticas para liberar emociones, canalizarlas y transformarlas.
  • Asimismo, la terapia cognitivo-conductual. con prácticas como la reestructuración cognitiva para modificar creencias disfuncionales, es otra estrategia muy recomendable.

Pies de una mujer mientras camina liberándose de la depresión doble

Por último y no menos importante, es necesario que seamos capaces de buscar apoyo profesional cada vez que experimentemos esa desesperanza crónica que parece no separarse de nosotros. Vivir en ese estado, en esa distimia recurrente y pegajosa nos sitúa al borde de un abismo altamente peligroso. Evitémoslo, seamos capaces de pedir ayuda experta.

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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