Descubre la técnica de la intención paradójica

Francisco Pérez · 7 mayo, 2018

Las herramientas con las que trabajamos los psicólogos son la técnicas psicológicas. Estas técnicas están destinadas a ser utilizadas únicamente por especialistas en el ámbito de la salud mental. Un ejemplo de estas técnicas sería la intención paradójica.

Lo más habitual es que este tipo de técnicas se utilicen en el contexto de una intervención/tratamiento psicológico. Además, los tratamientos psicológicos pueden pertenecer a distintas escuelas psicológicas (cognitivo-conductual, sistémica, gestalt, psicoanálisis, etc.)

En este sentido, un tratamiento psicológico es una intervención profesional. Esta intervención está basada en técnicas psicológicas en un contexto clínico (Centro de Salud Mental, hospital, consulta privada, asociaciones de personas afectadas, etc.). En ella, un especialista, habitualmente un psicólogo clínico, busca eliminar el sufrimiento de otra persona con la colaboración activa de esta.

En la aplicación de la técnica de intención paradójica se pide a los pacientes que detengan la tendencia a tratar de evadir o controlar sus síntomas. Es más, se les pide que los hagan aparecer deliberadamente, deseándolos y exagerándolos.

Psicólogo con paciente

Algunos ejemplos podrían ser: ayudar a una persona a superar su depresión, trabajar con una familia con conflictos entre sus miembros para que sepan comunicarse mejor o enseñar a un adolescente a relacionarse con otros compañeros de una forma menos agresiva.

En la aplicación de la técnica de intención paradójica se pide a los pacientes que detengan la tendencia a tratar de evadir o controlar sus síntomas. Es más, se les pide que los hagan aparecer deliberadamente, deseándolos y exagerándolos.

Un tratamiento psicológico implica, entre otras cosas, escuchar con atención lo que el paciente tiene que decir y buscar qué aspectos personales, sociales, familiares, etc., generan o mantienen el problema que ha motivado la consulta. También supone informar al paciente sobre cómo puede resolver los problemas planteados y emplear técnicas psicológicas específicas. Ejemplos de estas técnicas son el entrenamiento en respiración o relajación, la intención paradójica, la resolución de problemas interpersonales, el cuestionamiento de creencias erróneas, el entrenamiento en habilidades sociales, etc.

En resumen, los tratamientos psicológicos son aplicados por psicólogos, que son los especialistas en problemas del comportamiento. Los psicólogos utilizamos técnicas especializadas de evaluación (una entrevista, una historia clínica, tests y cuestionarios, etc.), y de tratamiento, cuya eficacia ha sido contrastada en diversas investigaciones científicas.

La técnica de la intención paradójica

El uso de la intención paradójica está vinculado la psicoterapia de orientación humanista, concretamente a la logoterapia de Victor Frankl (1999). Por otro lado, la fuerza con la que ha surgido el enfoque cognitivo ha generado un campo abonado para su uso.

Así, dentro de la terapia cognitivo conductual, la intención paradójica se ha convertido en una intervención cognitiva especialmente útil para vencer la resistencia al cambio que presentan algunos pacientes.

Para definirla, pensemos que una paradoja puede definirse como algo opuesto a lo que se considera cierto. Una paradoja, del latín paradoxus (que, a su vez, tiene su origen en la lengua griega), es una figura retórica que consiste en la utilización de expresiones que envuelven una contradicción.

Esto quiere decir que, más allá de las condiciones contradictorias, los factores presentados resultan válidos, reales o verosímiles. La técnica de la intención paradójica pretende confrontar el sentido común de la persona a la que se le aplica.

Así, con la intención paradójica en terapia se animaría al paciente a hacer o a desear que ocurra aquello que precisamente teme (Frankl, 1984). ¿Os parece arriesgado o lo consideráis útil?…

Chica con su psicólogo

Objetivo general de la intención paradójica

El objetivo general de la intención paradójica es provocar cambios en las actitudes y reacciones de las personas ante situaciones de estrés o malestar. Se trata de desmontar el círculo vicioso que suele haberse generado, pautando precisamente lo más temido por el paciente. Para entenderlo mejor, veamos un ejemplo:

Un paciente con insomnio pone todo su esfuerzo cada noche en quedarse dormido. Con la intención paradójica se pide a la persona con insomnio hacer exactamente lo contrario a lo que intenta. Ahora tiene que acostarse, pero tratando de mantenerse despierto el máximo tiempo posible. Esta forma de actuar le permite dejar la batalla por dormir ya que la indicación es de mantenerse despierto y llegar así al sueño, dejando de luchar, más rápidamente.

¿Por qué funciona la técnica de la intención paradójica?

A pesar de su reconocida eficacia en el ámbito clínico, sus mecanismos de acción no están claramente establecidos (al contrario de como sucede con otras técnicas psicológicas). Así, son varios los modelos que tratan de explicar sus efectos.

Para ciertas variantes de la técnica, se proponen mecanismos de control estimular que afectarían a la cadena conductual. En otros casos se apela a cambios de expectativas, de autoeficacia o de atribución de control como mecanismos responsables del cambio. Entre los modelos teóricos propuestos para explicar la intervención de los mecanismos apuntados destacan:

  • La teoría del doble vínculo (Watzlawick, Beavin y Jackson, 1981)
  • La teoría de la descontextualización del síntoma (Omer, 1981)
  • La teoría de la ansiedad recurrente (Ascher y Schotte, 1999)
  • La teoría del control mental irónico (Wegner, 1994)

Mujer pensando en la técnica de la intención paradójica

¿Cómo se aplica la técnica de intención paradójica?

En la aplicación de la técnica de intención paradójica se pide a los pacientes que detengan la tendencia a tratar de evadir o controlar sus síntomas. Es más, se les pide que los hagan aparecer deliberadamente, deseándolos y exagerándolos.

El procedimiento va a requerir dos cambios respecto a la manera actual que tiene el paciente de enfrentarse al problema. Por una parte, que el paciente renuncie a los intentos de control del problema. Por otra, que esté dispuesto a hacer aparecer y aumentar los síntomas.

Ambos requisitos van a ir contra la lógica terapéutica que probablemente maneje el paciente. Habrá que explicar de forma extensa y convincente al paciente de qué forma la dinámica del problema puede verse beneficiada con estos cambios.

Secuencia de aplicación de la técnica de intención paradójica

La secuencia de aplicación de la técnica de intención paradójica seguiría el siguiente esquema:

  • Evaluación del problema e identificación de la lógica que mantiene a la persona en soluciones ineficaces.
  • Redefinir el síntoma en función de los datos de la fase anterior. Aportar un nuevo significado del síntoma (por ejemplo, ventajas).
  • Indicar los cambios paradójicos en función del patrón de queja.
  • Conceptualizar los cambios a partir de la intervención paradójica (establecer el mecanismo explicativo).
  • Prevención de recaídas.
  • Finalización y seguimiento del paciente.

¿Es eficaz la técnica de intención paradójica?

A pesar de su utilidad, la intención paradójica puede ser quizá uno de los procedimientos más difíciles de utilizar en la terapia cognitivo-conductual. Además de conocer la lógica y el procedimiento, el terapeuta deberá contar con experiencia suficiente como para detectar cuándo hay un momento idóneo para aplicarla.

En este caso, las dotes de comuniación del terapeuta y su experiencia clínica serán determinantes del éxito de la aplicación. La firmeza, seguridad, convicción y capacidad de simulación del terapeuta pueden ser elementos fundamentales para el paciente haga eso que contradice lo que le sugiere su intuición.

Destacar que la intención paradójica, como técnica, ha dado buenos resultados en diferentes campos de aplicación. Sin embargo, quizás ha sido el insomnio el problema con el que ha sido más aplicada y contra el que más éxito ha tenido. Finalmente, recalcar la importancia de aplicarla bajo el seguimiento de un terapeuta, ya que mal aplicada puede aumentar el problema e incluso volverlo más resistente ante intervenciones posteriores.

Referencias bibliográficas

Azrin, N. H. y Gregory, N. R. (1987). Tratamiento de hábitos nerviosos. Barcelona, Martínez Roca.

Bellack, L. (2000). Guía de preguntas del manual de psicoterapia breve, intensiva y de urgencia; tr por Ma. Celia Ruiz de Chávez. (1ª Ed., 6ª. Reimp) México: Ed. El Manual Moderno.