Deterioro cognitivo en adultos mayores: ¿envejecimiento normal o patológico?

Con la edad, se produce un cierto deterioro de las capacidades cognitivas. En esta dinámica, diferenciar procesos o pérdidas asociadas con el envejecimiento normal de las asociadas a la enfermedad es muy importante para realizar intervenciones.
Deterioro cognitivo en adultos mayores: ¿envejecimiento normal o patológico?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz el 14 Febrero, 2021.

Última actualización: 14 Febrero, 2021

La esperanza de vida es cada vez más elevada en las sociedades occidentales; y esto, a su vez, aumenta la prevalencia de determinadas enfermedades, como el alzhéimer u otras demencias. Dichas patologías no solo causan sufrimiento personal y familiar, sino que además tienen un tratamiento costoso. Por ello, han aumentado las investigaciones sobre el diagnóstico del deterioro cognitivo en adultos mayores, buscando un cribado temprano exitoso del envejecimiento normal y patológico.

Con la edad, el cerebro y el sistema nervioso sufren cambios. Por lo mismo, no es realista pretender que algunas capacidades se mantengan al mismo nivel que en nuestros años de juventud.

Sin embargo, tampoco es cierto que cualquier problema de memoria o en cualquiera de las otras funciones sea signo de una demencia. Por lo mismo, una evaluación adecuada es imprescindible para identificar en qué estado se encuentra la persona y cuáles son las intervenciones más apropiadas.

Mujer mayor pensando

El envejecimiento normal, ¿cuál es su curso?

Inevitablemente, alcanzada una edad, algunas de nuestras capacidades empiezan a sufrir un deterioro natural. Sin embargo, la evolución depende en gran medida de factores individuales, tales como la edad, el nivel educativo o el contexto socio-cultural de la persona.

En cualquier caso, se manifiestan pequeños signos cognitivos que no interfieren de forma significativa en la vida diaria. En este sentido, la experiencia suple buena parte de la agilidad mental perdida.

Además, la pérdida se produce de una forma progresiva y gradual y la persona es consciente del estado de sus capacidades cognitivas. Así, los principales cambios son los siguientes:

  • Enlentecimiento en la velocidad de procesamiento de información.
  • Decremento en la capacidad para codificar, almacenar y recuperar informaciones nuevas.
  • Reducción del stock lexical (o vocabulario disponible).
  • Dificultades leves de memoria, especialmente para recordar información específica, como los nombres o los números de teléfono.
  • Cierto declive de las habilidades visoespaciales.

Deterioro cognitivo en adultos mayores

Una persona que presenta los signos propios del envejecimiento normal no tiene por qué evolucionar hacia una demencia. Y es que, en realidad, se trata de dos formas diferentes de envejecer más que de un continuo.

Sin embargo, previo a la aparición de la demencia es posible que sí se presente el denominado deterioro cognitivo leve (DCL). Se trata de una entidad que implica cierta patología (algo que no ocurre en el envejecimiento normal) pero que no cumple los criterios para el diagnóstico de demencia.

Este tipo de deterioro cognitivo en adultos mayores es anormal en su rango de edad; sin embargo, aún es posible que la persona mantenga su autonomía. Además, las áreas cognitivas afectadas pueden variar en función del subtipo, pudiendo ser la memoria el área predominantemente afectada o influir en el lenguaje, las funciones ejecutivas o las capacidades visoespaciales.

Lo más relevante respecto al deterioro cognitivo leve es su progresión. Se ha encontrado que existe un riesgo incrementado de evolucionar hacia una demencia desde esta posición. No obstante, también es posible que en algunas personas dicha progresión se estanque, e incluso que otras logren recuperar las pérdidas y situarse de nuevo en el envejecimiento normal.

Hombre mayor con demencia

¿Qué factores influyen en el deterioro cognitivo en adultos mayores?

Realmente, los límites entre “envejecimiento normal” y “deterioro cognitivo leve” no siempre están del todo claros. Muchas personas pueden alarmarse ante signos benignos por miedo a que se trate de una demencia; y, por el contrario, algunas quejas relevantes pueden ser infravaloradas. Por ello, la evaluación neuropsicológica es esencial para determinar tanto el estado como las estrategias más apropiadas para implementar.

Sin embargo, hay varios factores que influyen en la progresión hacia la demencia. Entre ellos, el más destacado es la edad, de modo que el riesgo se incrementa con el paso del tiempo. Pero también se ha encontrado relación con otros factores:

  • El grado de afectación.
  • La cantidad de áreas cognitivas afectadas.
  • La falta de conciencia sobre el problema.
  • La presencia de trastornos psicológicos, síntomas emocionales y problemas de conducta.
  • Las fallas en la memoria episódica y semántica.

El tratamiento neuropsicológico y la estimulación cognitiva pueden ayudar a preservar las capacidades, frenar su deterioro o reducir el riesgo de progresión hacia la demencia. Por lo mismo, es importante buscar asesoramiento profesional en caso de percibir un posible deterioro cognitivo en el adulto mayor.

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