Diencéfalo: estructura, funciones y curiosidades

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga María Alejandra Castro
· 19 marzo, 2019
Gracias al diencéfalo y su conexión con el sistema límbico surgen las emociones. Además, a través de esta parte del encéfalo es que se gestionan las conexiones entres nuestros sentidos. Aprendamos más acerca de esta apasionante estructura.

El sistema nervioso central (SNC) se divide en dos partes: el encéfalo y la médula espinal. El encéfalo es la parte que se encuentra más anterior en el interior del craneo y la que contiene una de las principales estructuras del cerebro: el diencéfalo.

Esta estructura está implicada en el control de la conducta afectiva, la regulación de la consciencia, el sistema nervioso autónomo, el sueño y otros factores. Profundicemos.

Diencéfalo, ¿qué es?

El diencéfalo deriva del prosencéfalo o cerebro anterior, la parte más frontal del encéfalo al comienzo del desarrollo embrionario. A medida que va creciendo el prosencéfalo, este se va dividiendo en diencéfalo y telencéfalo hasta convertirse en un puente de unión entre el mesencéfalo y el telencéfalo.

Queda situado por debajo del cuerpo calloso y el fórnix, y se une por los lados con los hemisferios del telencéfalo. Así, está situado en la parte media del cerebro.

Las estructuras del diencéfalo poseen conexiones con el resto del sistema nervioso, incluyendo con áreas corticales y subcorticales. Por ello, es un centro que envía y recibe señales nerviosas (aferencias y eferencias, respectivamente) y representa un papel fundamental para el funcionamiento adecuado de múltiples procesos biológicos.

Cerebro con visión lateral

Estructura y funciones del diencéfalo

El diencéfalo consta de 4 estructuras principales. Son las siguientes:

Epitálamo

  • Estructura. El epitálamo contiene la glándula pineal o epífisis, los núcleos de la habénula, la estría medular talámica, la comisura blanca posterior, la comisura habenular, la lámina tectoria y los plexos coroideos.
  • Funciones. Regula los ritmos circadianos de las secreciones hormonales, vinculados principalmente con los ciclos de luz y oscuridad. Posee también influencia sobre la esfera gonadal (testículos y ovarios) y, además, se encarga de segregar melatonina.

Tálamo

  • Estructura. Se divide en tálamo anterior, tálamo medial y tálamo lateral. Este último a su vez contiene una región dorsal, otra ventral y el metatálamo.
  • Función. Trabaja a modo de relevo entre las conexiones corticales y subcorticales. Es receptor de aferencias sensoriales, excepto las olfativas que llegna de forma directa a la corteza. Además, interviene en la regulación de la consciencia y en el ciclo del sueño.

Subtálamo

  • Estructura. Está compuesto por el núcleo subtalámico de Luys, la zona incerta, el campo prerrúbrico de Forel, el globo pálido y las porciones compacta dorsal y la reticular ventral de la sustancia negra.
  • Funciones. Participa en la regulación de movimientos y está relacionado con la producción de dopamina y por tanto con el sistema de recompensa del cerebro.

Hipotálamo

  • Estructura. Se divide, de delante hacia atrás, en hipotálamo anterior, medio y posterior. Contiene una zona periventricular, una medial y otra lateral.
  • Funciones. Es el centro regulador de las funciones viscerales a través de los sistemas vegetativo y endocrino. Además, regula la conducta afectiva por medio del sistema límbico, mantiene la homeostasis, y elabora las hormonas vasopresina y oxitocina.

Además de estas estructuras, el diencéfalo cuenta con una cavidad, llamada tercer ventrículo, que se encuentra por debajo del tálamo. Este ventrículo permite la circulación del líquido cefalorraquídeo y contribuye a mantener la forma y la estructura del cerebro mientras que le permite mantenerse saludable.

Hipotálamo

Datos curiosos del diencéfalo

El diencéfalo es ese centro de control que hace que nuestro organismo mantenga su equilibrio interno u homeostasis. Te mostramos algunas de sus curiosidades:

  • Solo representa el 2% del peso total del sistema nervioso.
  • La hipófisis, que está adherida al hipotálamo y es la que interviene en procesos como la reproducción y crecimiento mediante la acción de las hormonas.
  • Mantiene la temperatura corporal.
  • Regula el apetito y por tanto la ingesta de alimentos.
  • La habénula, parte del epitálamo, está relacionada con el miedo y la depresión.
  • Regula la actividad endocrina de la adenohipófisis.
  • Es el principal modulador del funcionamiento del Sistema Nervioso Vegetativo.

El diencéfalo, el estrés y las emociones

El diencéfalo también participa en las respuestas neuroendocrinas al estrés. De hecho, en la revista Dialogues in Neuroscience aparece un estudio publicado acerca de la relación entre el eje hipotálamo-pituitario-adrenal y el estrés. En él se postula que los animales, para responder al estrés, activan una gama de respuestas fisiológicas y de comportamiento asociadas a este eje.

Los autores explican el estrés como un estado de amenaza real o percibida; dado que el hipotálamo regula la homeostasis, entra a gestionar la situación trabajando conjuntamente con los sistemas nervioso, endocrino e inmune.

Chica estresada

Asimismo, se ha demostrado la enorme importancia del hipotálamo en la generación de conductas emocionales. Por ejemplo, H. Nakao, en un estudio publicado en la revista American Journal of Physiology, comprobó que la estimulación del hipotálamo en gatos a través de electrodos implantados daba lugar a respuestas agresivas.

Gracias al diencéfalo, un “gran gestor” muy poco conocido, se posibilita la comunicación entre los niveles cortical y subcortical. Nos permite además mantener el equilibrio de nuestro cuerpo y la regulación de nuestras emociones, siempre de la mano de otros sistemas. Un centro de control tan maravilloso como efectivo.

  • Bear, M. F. Connors, B. W., Paradiso, M.A., Nuin, X. U., Guillén, X. V. & Sol Jaquotot, M. J. (2008). Neurociencias: la exploración del cerebro. Wolters Kluwer/Lippincott Williams & Wikins.
  • Nakao, H. (1958). Emotional behavior produced by hupothalamic stimulation. American Journal of Physiology, 19 (2), pp. 411-418.
  • Smith, S. M., & Vale, W. W. (2006). The role of hypothalamic-pituitary-adrenal axis in neuroendocrine responses to estress. Dialogues in clinical neuroscience, 8 (4), pp. 383.