Diferencias entre uso, abuso y adicción - La Mente es Maravillosa

Diferencias entre uso, abuso y adicción

Judith Francisco 12 junio, 2018 en Psicología clínica 0 compartidos

Las diferencias entre uso, abuso y adicción son varias. Aunque en el lenguaje coloquial se utilicen casi de manera indistinta, aprender qué significan nos ayudará a identificar cada realidad y atribuirle el significado que le corresponde. Para entender la importancia del tema en sí, pensemos que el consumo de sustancias es uno de los problemas que más lastra a la sociedad y, especialmente, a la juventud.

Por otro lado, los estudios nos dicen que el patrón de consumo se modifica a lo largo del tiempo. En los años ochenta y principios de los noventa, la droga más consumida era la heroína. En la actualidad, su consumo ha disminuido, pero han aparecido nuevas drogas, fundamentalmente las denominadas drogas de síntesis.

El tabaco y el alcohol siguen siendo las sustancias tóxicas más consumidas, mientras que el cannabis y sus derivados lo son dentro del grupo de las drogas ilegales. Además, señalar que en la población juvenil ha aumentado el consumo de cocaína.

A continuación explicaremos las diferencias entre uso, abuso y adicción.

Chica con problemas de adicción

El consumo de sustancias según el DSM

En la actualidad, uno de los estándares más importantes para el diagnóstico es el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM) y a él vamos a referirnos para establecer las diferencias entre uso, abuso y adicción. Más concretamente, en el DSM-IV la distinción entre abuso y adicción se basaba en el concepto de abuso como una fase leve o temprana, y adicción como la manifestación más severa de un cuadro con algunas características similares.

En la práctica y para determinados casos, los criterios diagnósticos referidos al abuso eran bastante severos. Es por eso que en el DSM-5 se combinan las categorías uso y adicción en un trastorno único denominado trastorno por consumo de sustancias. Los criterios para dicho trastorno serían los siguientes:

  • Consumo de grandes cantidades de sustancia o durante un tiempo más prolongado de lo previsto.
  • Deseos insistentes de dejar o regular su consumo, pero esfuerzos fallidos por disminuir o abandonarlo.
  • Inversión de gran parte del tiempo intentando conseguir droga, consumiéndola o recuperándose.
  • Deseo intenso de consumo.
  • El consumo recurrente puede llevar al incumplimiento de deberes en los ámbitos académicos, laborales o domésticos.
  • Puede seguir consumiendo a pesar de los problemas recurrentes en la esfera social o interpersonal causados o exacerbados por los efectos del consumo.
  • Se reducen o abandonan importantes actividades sociales, ocupacionales o recreativas debido al consumo.
  • Puede producirse un consumo recurrente incluso en situaciones en las que provoca un riesgo físico.
  • La persona consume de forma continuada. Además, lo hace a pesar de saber que padece un problema que probablemente se pueda originar o exacerbar por dicho consumo.
  • Tolerancia.
  • Abstinencia.

Esta es la visión más actual del problema de consumo, pero… ¿Cuáles eran las diferencias entre uso, abuso y adicción con las que se trabajaba antes?

Diferencias entre uso, abuso y adicción

En primer lugar, se entiende como uso aquel tipo de consumo en el que, bien por su cantidad, su frecuencia o la propia situación del sujeto, no se detectan consecuencias inmediatas sobre el consumidor ni sobre su entorno. Es un término realmente complejo en la práctica clínica. Esto se debe a que no basta con fijarse en la frecuencia, porque podrían darse consumos esporádicos en los que el sujeto abusara claramente de la sustancia.

Del mismo modo, tampoco podemos quedarnos exclusivamente con la cantidad, ya que podría haber consumos poco excesivos, pero tan frecuentes que estarían sugiriendo alguna forma de dependencia. Por lo tanto, se debe ser muy cauto a la hora de definir un consumo como “uso”.

Hombre con síndrome de abstinencia

Con lo que respecta al término abuso, se podría definir como aquella forma de consumo de sustancias en la que, bien por su cantidad, su frecuencia y/o por la propia situación del sujeto, se producen consecuencias negativas para el consumidor o su entorno. Por ejemplo, puede que una mujer sea moderada en sus consumos habituales de alcohol y tabaco, pero si los mantiene durante el embarazo estaría incurriendo en abuso.

Por último, podemos entender la dependencia como aquella pauta de comportamiento en la que se prioriza el consumo de una sustancia frente a otras conductas antes prioritarias. Así, el consumo de sustancias, que quizás empezó como una experiencia esporádica sin aparente importancia, pasa a convertirse en el centro de la vida de la persona. De este modo, dicha persona dedicará la mayor parte de su tiempo a pensar en el consumo de drogas, a buscarlas, a obtener dinero para comprarlas, a consumirlas, etc.

En definitiva, debemos dar la importancia que se merece a este tipo de problema y el primer paso para ello es tener claro qué significa cada concepto. Este es, sin duda, uno de los pilares sobre los que poner en marcha las medidas necesarias para intervenir en cada caso, ayudando a la sociedad actual a tomar conciencia del problema que nos rodea.

Judith Francisco

Graduada en Psicología por la Universidad de Salamanca, y actualmente estudiando el Máster en Psicooncología y Cuidados Paliativos (UCM). Mente curiosa en continuo aprendizaje y con ganas de aportar mi granito de arena.

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