Dolor de espalda por ansiedad: ¿por qué ocurre? ¿qué puedo hacer?

El dolor de espalda por ansiedad obliga a preguntarse qué se está haciendo mal para sufrir esta condición tan limitante. Si es tu caso, es recomendable que empieces a realizar algunos cambios. Lo analizamos.
Dolor de espalda por ansiedad: ¿por qué ocurre? ¿qué puedo hacer?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 04 Mayo, 2021.

Última actualización: 04 Mayo, 2021

El dolor de espalda por ansiedad no siempre desaparece con el paracetamol o durmiendo en el mejor colchón. Somos esa sociedad que deja que los niveles de estrés y ansiedad rocen el 9, cuando lo recomendable es no pasar nunca del 5. Nos cuesta en exceso controlar las preocupaciones y manejar las emociones, y todo ello tiene un duro impacto en el sistema musculoesquelético.

No nos equivocamos al señalar que el dolor de espalda es, con diferencia, una de las patologías con mayor prevalencia. Bien es cierto que puede tener múltiples desencadenantes: las malas posturas, la carga de trabajo, la artritis, la osteoporosis, la rotura o los problemas con los discos… Ahora bien, no podemos pasar por alto que realidades como los trastornos emocionales (ansiedad, depresión…) son otro desencadenante a tener en cuenta.

Buena parte de la población adulta (y parte incluso de la infantil y juvenil) ha padecido en algún momento este problema, el relativo a un dolor en la columna vertebral a causa de un factor psicológico. Nunca está de más profundizar en este tema y conocer sus características y desencadenantes.

mujer que sufre dolor de espalda por ansiedad

Dolor de espalda por ansiedad: ¿por qué yo?

¿Por qué yo? ¿Por qué razón tengo dolor de espalda desde que me levanto hasta que me acuesto? Son muchas las personas que se hacen esta pregunta a diario, en especial este último año. Efectivamente, hay épocas en las que los factores ambientales y biológicos se combinan para causar una reacción física a la ansiedad más elevada de lo esperado.

Algo que queda en evidencia es que la lumbalgia común tiene un gran impacto social y económico. Es muy complicado desempeñar nuestro trabajo cuando el dolor de espalda nos impide movernos. También es importante destacar el tiempo (y hasta el dinero) que invertimos en pruebas y tratamientos médicos, en fármacos, en terapias, fisioterapeutas…

Dolor de espalda y ansiedad van muchas veces de la mano, es evidente. Es más, estudios como los realizados en la Universidad de Porto (Portugal) señalan algo más al respecto. Es muy común que pacientes con lumbalgia crónica evidencien trastornos depresivos y de ansiedad.

Esos estados psicológicos dificultan incluso la efectividad de determinados tratamientos. Es decir, el factor psicológico tiene una gran relevancia en esta condición musculoesquelética.

¿Cuáles son las causas de esta relación?

Hay diversos factores que orquestan las bases del dolor de espalda por ansiedad. Lo primero que debemos tener en cuenta es algo muy concreto. Este fenómeno surge cuando arrastramos un estado de ansiedad continuado en el tiempo. Es entonces cuando el cortisol, la epinefrina, la norepinefrina o la dopamina empiezan a generar diversas alteraciones.

  • Uno de ellos incluye la constricción de los vasos sanguíneos y la consecuente reducción del flujo sanguíneo a los músculos, los tendones, los ligamentos y los nervios de la espalda.
  • Lo que sucede con ese descenso en el aporte de oxígeno a estas áreas es que estas dejan de recibir nutrientes. Con lo que empiezan a acumularse en los músculos y tendones residuos bioquímicos. Esto ocasiona desde rigidez, calambres, falta de flexibilidad hasta tensión y dolor.
  • Por otro lado, se da otro factor. En situaciones de ansiedad y estrés las estructuras nerviosas experimentan una mayor sensación de dolor, la hipersensibilidad se eleva y es común experimentar mayor sufrimiento general en toda el área de la columna vertebral.

El síndrome de miositis

John E. Sarno fue un  profesor de rehabilitación clínica médica en la escuela de medicina de la Universidad de Nueva York que enunció la teoría del síndrome de miositis. Según él, el dolor de espalda por ansiedad tiene su origen en la tensión que ejercemos como consecuencia del estrés sobre los músculos de toda la columna vertebral.

La tensión lumbar acumulada durante días deriva en el clásico dolor de espalda y en lo que se conoce como síndrome de miositis por tensión.

figura representando el dolor de espalda por ansiedad

¿Qué puedo hacer para aliviar el dolor de espalda asociado a la ansiedad o el estrés?

Para tratar el dolor de espalda por ansiedad necesitamos cambios. No se trata ni mucho menos de realizar una serie de ejercicios puntuales para después olvidarlos y pasar a otra cosa cuando ya no sentimos ninguna molestia. La espalda, como la salud mental, se atienden a diario y algo así requiere esfuerzos y voluntades cotidianas.

Por ello, es interesante que reflexiones sobre los siguientes aspectos.

Claves para atender la espalda y tus emociones

Cuerpo y mente conforman un vínculo que se retroalimenta. No podemos preocuparnos por la salud física descuidando, por ejemplo, el aspecto emocional. Por ello, es importante que en primer lugar procuremos racionalizar nuestras emociones y cuidar nuestro diálogo interno.

  • Es decisivo que nos ofrezcamos tiempos de descanso a lo largo del día. Esos instantes de conexión, de calma física y mental son importantes.
  • Algo tan simple como salir a caminar todos los días durante media hora es muy saludable. El cuerpo, como la espalda, necesitan movimiento, de ahí que la natación, andar o correr sean muy recomendables.
  • Los ejercicios de respiración profunda y diafragmática son beneficiosos para tratar la ansiedad y el dolor físico.
  • Practicar yoga, por ejemplo, puede ser muy acertado en estos casos.
  • Hay que cuidar la postura delante del ordenador. Procura establecer intervalos de descanso en los que favorecer el movimiento.

Para concluir, a la hora de tratar el dolor de espalda por ansiedad es adecuado servirnos de un enfoque multidisciplinar. La psicología, la fisioterapia, el deporte y la ergonomía aplicada al trabajo son pilares indiscutibles que pueden mejorar nuestra calidad de vida.

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