El duelo en las relaciones complicadas

Perder a una persona a quien quisimos, pero que nos causó grandes daños es una situación muy confusa y desafiante. Te contamos cómo afrontar el duelo en las relaciones complicadas.
El duelo en las relaciones complicadas
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 22 agosto, 2022

El fallecimiento de un ser querido o la pérdida de una relación significativa son dos de los eventos más dolorosos a los que podemos enfrentarnos. En dicho caso, se desencadena un duelo, un proceso emocional que nos permite gestionar lo ocurrido, aceptar la ausencia del otro e integrarla para continuar adelante.

Podría parecer que el dolor es mayor cuando el otro ha sido alguien con quien hemos compartido un amor incondicional, pero lo cierto es que el duelo en las relaciones complicadas suele ser, igualmente, más complicado.

Podemos afrontar este tipo de experiencia cuando se rompe una relación de pareja que ha sido tormentosa, cíclica o tóxica. También, cuando muere un familiar con quien el vínculo siempre ha sido tenso y ambivalente, danzando entre el amor y el odio. Estas situaciones nos llevan a duelos de riesgo, con unas características particulares que pueden ser más difíciles de transitar.

Mujer triste con las manos en la cara trabajando en terapia el Modelo PARCUVE
Las emociones en el duelo por una relación complicada suelen ser confusas.

¿En qué consiste el duelo?

Según el psicólogo William Worden, completar un proceso de duelo requiere de transitar cuatro etapas diferentes:

  • Aceptar la realidad de la pérdida: implica asumir que esa persona ya no estará más en nuestra vida, y hacerlo tanto a nivel mental como emocional. Significa aceptar que no volverá y que su ausencia será una realidad a partir de ahora.
  • Elaborar las emociones: esta etapa consiste en identificar los matices de lo que se siente, reconocerlos y poder ponerlos en palabras. No evitar el dolor ni tratar de taparlo, sino permitirlo ser, permitirnos sentir.
  • Adaptarse a un mundo en el que el fallecido ya no está presente: esto es, aprender a vivir sin esa persona que fue tan importante. Aprender a afrontar el día a día, a redefinir quién somos en ausencia del otro y a adaptarnos a la ausencia de esos roles que el otro asumía.
  • Recolocar emocionalmente al fallecido: esto consiste en integrar lo sucedido en nuestra historia de vida, en darle un lugar en nuestro corazón y en nuestro mundo psicológico a ese otro para poder seguir adelante sin él. Colocarlo en su lugar para poder avanzar.

Hay que saber que nunca es sencillo elaborar un duelo y transitar estas etapas. Es común que aparezca dolor, tristeza, ira, frustración y desconcierto. Sin embargo, cuando la relación con el otro fue sana, se torna más natural poder agradecer y continuar. En cambio, cuando el vínculo fue complicado, surgen desafíos adicionales.

¿Cómo es el duelo en las relaciones complicadas?

El duelo en las relaciones complicadas puede llegar a ser incluso más duro, más confuso, más devastador. Cuando perdemos a una persona que nos dañó, pero también a la que también quisimos, surgen una serie de dificultades.

Por ejemplo, si la relación era tóxica y con muchos altibajos, aceptar la pérdida se vuelve más complicado: podemos sentir que realmente no es el final. Ha habido tantas idas y vueltas, hemos empezado ese proceso de duelo tantas veces, y tenemos tantas ganas de regresar, a pesar del dolor, que cuesta aceptar que este es el fin. Y, sin poder llevar a cabo esta primera tarea, no es posible continuar con las demás.

Por otro lado, tampoco es sencillo procesar las emociones porque estas son confusas y contradictorias. La persona tiene que ser capaz de reconocer que, tal vez, ama y odia a la otra persona al mismo tiempo; que siente dolor y nostalgia por la pérdida, pero también alberga rencor, resentimiento e incluso culpa por no haber podido tener un vínculo más sano.

Es complicado identificar todos estos matices contradictorios, y mucho más expresarlos, pues es probable que el entorno juzgue. “¿Cómo puedes estar tan triste por perder a alguien que te ha hecho tanto daño?”, “¿cómo puedes tener esos malos sentimientos hacia alguien que ya no está?”. Procesar esta ambivalencia no es nada sencillo.

Además, es común que en las relaciones difíciles se produzca una gran dependencia emocional. Y esto complica el proceso de aprender a vivir sin la otra persona, el entender quién somos ahora sin el otro. Cuando esa persona ocupaba todo el tiempo nuestra mente, y era el centro de nuestro mundo, encontrarnos ahora sin ella implica reconstruirnos por completo. Hay mucho trabajo emocional por realizar.

Por último, ¿cómo podemos recolocar en nuestro corazón a esa persona para poder avanzar? Si no sabemos qué lugar darle, ¿el de una persona a la que amamos y ya no está?, o ¿el de alguien que nos causó mucho dolor y complicaciones y se ha ido? Hasta no resolver estas emociones contradictorias, no sabremos cómo integrar lo vivido.

Mujer triste en la cama pensando en las emociones que debilitan tu sistema inmunitario
En el duelo por relaciones complicadas el trabajo con las emociones es fundamental.

Claves para transitar el duelo en las relaciones complicadas

Si te encuentras en esta situación, afrontando la pérdida de alguien que te marcó profundamente y con quien tenías una relación ambivalente, estas son algunas claves que te pueden ayudar en tu proceso:

  • Si estás atravesando una ruptura, toma la decisión de no regresar. No importa cuántas veces sí lo hayas hecho antes, toma este compromiso contigo para no seguir repitiendo el ciclo de dolor. Igualmente, si la otra persona ha fallecido, asume la realidad de cómo fueron las cosas; de seguro te hubiese gustado que fuesen diferentes, pero esto ya no está en tus manos. Trabajar la aceptación y quedar en paz con lo que sucedió es fundamental para poder avanzar.
  • Permítete sentir todas las emociones, sean cuales sean, sin juzgarlas ni resistirte a ellas. Acepta que pueden ser contrarias y contradictorias y eso está bien, pues son el reflejo de la historia que viviste. No te juzgues y busca una forma de ventilar emocionalmente esos sentimientos sin ser juzgado. Si las personas de tu entorno no te ofrecen ese espacio seguro, puedes recurrir a la escritura terapéutica o buscar acompañamiento profesional.
  • Fortalécete y trabaja tu autoestima. Ocúpate de ti y de tus necesidades para superar la dependencia emocional que pudo crearse con la otra persona.
  • A la hora de recolocar a esa persona emocionalmente, acepta la ambivalencia. No trates de olvidar lo negativo y centrarte solo en lo bueno, y tampoco quedes estancado en el rencor y el reproche. Acéptalo y recuérdalo con sus luces y sus sombras.

En definitiva, despedirse de alguien importante con quien la relación no fue la mejor puede ser muy doloroso, más de lo que esperábamos o de lo que cabría pensar. Si estás en este proceso, no te juzgues ni te presiones, permítete avanzar por cada etapa y no dudes en buscar ayuda profesional si lo necesitas.


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  • Cabodevilla, I. (2007). Las pérdidas y sus duelos. In Anales del sistema sanitario de Navarra (Vol. 30, pp. 163-176). Gobierno de Navarra. Departamento de Salud.
  • Worden, J. W. (1996). Tasks and mediators of mourning: A guideline for the mental health practitioner. In Session: Psychotherapy in Practice: Psychotherapy in Practice2(4), 73-80.

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