Dutton y Aron: la fascinante teoría de la atribución errónea

Edith Sánchez · 21 julio, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 21 julio, 2019
La teoría de la atribución errónea señala que a veces atribuimos las causas de lo que sentimos o experimentamos, a causas que no corresponden. Esto quedó evidenciado en un experimento clásico, llevado a cabo por los psicólogos Donald Dutton y Arthur Aron.

El experimento de Dutton y Aron, que da vida a la teoría de la atribución errónea, es uno de los más clásicos de la psicología. Tiene que ver con la atracción entre dos seres humanos y nos ayuda a comprender que el cerebro funciona a veces de manera sorprendente.

La atracción y el amor son sentimientos complejos en los que intervienen las emociones, la educación, las actitudes, pero también las hormonas y los neurotransmisores.

El experimento de Dutton y Aron nos muestra hasta qué punto son engañosas las mariposas en el estómago. Lo cierto es que a veces lo que condiciona la atracción son razones que tienen más que ver con la química cerebral que con el gusto personal.

La teoría de la atribución errónea es una derivación de la teoría de la atribución, postulada por el psicólogo Fritz Heider en 1958. Esta dio lugar a la teoría del error fundamental de atribución de Lee Ross y a la teoría de disonancia cognitiva de Leon Festinger. En parte, estas tesis fueron retomadas por Dutton y Aron para su famoso experimento.

Tu piel me atrae con la gravedad de todo el cosmos que afuera sufre su negra eternidad impenetrable”.

-Gioconda Belli-

Cerebro sobre fondo azul oscuro

La teoría de la atribución

Fritz Heider postuló la teoría de la atribución. Según esta, de manera natural tendemos a hacer atribuciones causales de los eventos/cambios que observamos. O sea, somos buscadores incansables del porqué de lo que hace la gente y de lo que sucede. Lo hacemos automáticamente. El punto es que no nos detenemos a pensar cómo son de válidas estas atribuciones.

A su vez, el error fundamental de atribución consiste en que sobredimensionamos los condicionantes internos de las personas para actuar -ej: personalidad-, en lugar de fijarnos más en los factores externos. En cambio, cuando explicamos nuestro propio comportamiento, le damos más valor a los factores externos, que a las motivaciones internas.

Todo esto se expresa también en el fenómeno de la disonancia cognitiva. Dicho de una forma simple, este consiste en que si estamos en una situación en la cual se ponen en conflicto dos creencias, o comportamientos, tendemos a inventar razones para armonizarlas. Por ejemplo, si alguien es engañado puede terminar creyendo que «más se engaña el otro».

El experimento de Dutton y Aron

El experimento de Donald Dutton y Arthur Aron también se conoce como el experimento del Puente Capilano. Lo que hicieron estos psicólogos fue utilizar dos puentes. El primero de estos era un puente pequeño, muy sólido y moderno. El otro, en cambio, estaba ubicado sobre el Cañón de Capilano, a 70 metros de altura. Era un puente viejo, que se mecía con el viento y temblaba a cada paso.

Había dos grupos de hombres. A cada grupo se le pidió que cruzara uno de los puentes, respectivamente. Ambos se encontraron a una mujer muy atractiva en el medio. Ella les dijo que estaba haciendo un estudio sobre los paisajes, excusa para pedirles que describieran parte de lo que veían. Al final, en una actitud coqueta, les daba su teléfono.

El resultado fue que los hombres que atravesaron el puente corto y seguro casi no le dieron importancia a la entrevistadora. Los que cruzaron el puente peligroso, casi en su totalidad, llamaron a la chica y se mostraron muy interesados en ella. ¿Por qué esta diferencia?

Puente colgante

La teoría de la atribución errónea

Lo que este experimento permitió comprobar es que a veces el cerebro nos engaña. Quienes estaban atravesando el puente peligroso sentían una dosis de adrenalina adicional. Por eso, se supone que encontrar una mujer atractiva en medio de su travesía tuvo un impacto muy positivo en ellos. Esto, a su vez, hizo que confundieran lo que realmente sentían hacia la chica.

En este caso, se aplica a la perfección el postulado de la disonancia cognitiva. La sensación de miedo entró a confrontarse con el estímulo de una mujer atractiva.

Los voluntarios del experimento atribuyeron la dosis de adrenalina, unida al coqueteo de la chica, a una fuerte atracción por ella. Las dos sensaciones se mezclaron y produjeron ese resultado.

Se ha comprobado que en situaciones de riesgo las personas tienden a crear vínculos de mayor simpatía con quienes estén cerca de ellos. Claro está que esto se refiere a riesgos controlados, que no son extremos. Cuando la situación es horrorosa o produce pánico, ocurre todo lo contrario. Los demás son vistos como una amenaza más y hay tendencia a rechazarlos.

  • Gomila, A. (2003). La perspectiva de segunda persona de la atribución mental. Azafea: Revista de Filosofía, 4.