Edvard Munch, pinturas de amor y muerte

Camila Thomas·
09 Febrero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
09 Febrero, 2020
Munch está entre los artistas más importantes e influyentes del arte moderno. Su obra impactó principalmente en Alemania y en los países Escandinavos donde fue considerado como uno de los dos más grandes artistas expresionistas.
 

Edvard Munch fue un pintor y grabador noruego cuya obra es intensamente evocadora de temas psicológicos. Como pintor, se le asocia al movimiento simbolista de finales del siglo XIX.

Munch influyó enormemente en el expresionismo alemán a principios del siglo XX. Su célebre pintura El Grito (1893) ha sido considerada como un símbolo de la angustia espiritual moderna.

Edvard Munch

Infancia y juventud

Edvard Munch nació el 12 de diciembre de 1863 en Löten, Noruega. Su familia, de clase media, no gozaba de buena salud. Su madre murió cuando él tenía cinco años, su hermana mayor cuando él tenía 14 años, ambas fallecieron consecuencia de la tuberculosis.

Munch llegó a recrear este tema en su primera obra maestra, El niño enfermo, en el año 1885. El padre y el hermano de Munch también murieron cuando todavía era joven. La única hermana que quedó viva desarrolló una enfermedad mental poco después.

Munch mostró un don para dibujar a una edad temprana, a pesar de recibir poca capacitación formal. Un factor importante en su desarrollo artístico fue la Kristiania Bohème, un círculo de escritores y artistas de Kristiania, como se llamaba Oslo.

 

Los miembros de este círculo creían en el amor libre y, en general, se oponían a la estrechez de miras burguesa. Christian Krohg, uno de los pintores más antiguos del círculo Kristiania Bohème, le dio a Munch instrucciones y aliento.

De forma temprana, Munch logró superar la estética naturalista prevaleciente en Kristiania. Esto en buena parte como resultado de su asimilación del impresionismo francés después de un viaje a París cuando tenía 26 años.

Sin duda, tuvo una fuerte influencia de la obra de los pintores post impresionistas Paul Gauguin y Henri de Toulouse-Lautrec. Adoptó para sí la ambición de los artistas sintetistas de ir más allá de la descripción de la naturaleza externa y dar forma a una visión interior.

Madurez artística de Munch

El estilo profundamente original de Munch se cristalizó alrededor de 1892. El uso fluido y tortuoso de la línea en sus nuevos cuadros, en este periodo, fue similar al del Art Nouveau contemporáneo.

Sin embargo, Munch usó la línea no como decoración sino como un vehículo para la revelación psicológica profunda. La emoción violenta y las imágenes poco convencionales de sus pinturas, especialmente sus representaciones audaces de la sexualidad, crearon una amarga controversia.

La indignada incomprensión de su trabajo por parte de los críticos noruegos se hizo eco de sus homólogos en Berlín. Esto sucedió cuando Munch exhibió una gran cantidad de sus pinturas allí en 1892 por invitación de la Unión de Artistas de Berlín.

 

Los críticos también se sintieron ofendidos por su técnica innovadora, que para la mayoría parecía inacabada. El escándalo, sin embargo, ayudó a que su nombre fuera conocido en toda Alemania, y desde allí su reputación se extendió aún más.

Munch vivió principalmente en Berlín en 1892–95 y luego en París en 1896–97, y continuó moviéndose ampliamente hasta que se estableció en Noruega en 1910.

Pinturas de amor y muerte y El Grito

En el corazón del legado de Munch se encuentra su serie de pinturas sobre el amor y la muerte.

Su núcleo original estaba formado por seis imágenes expuestas en 1893 y la serie había aumentado a 22 obras para el momento en que se exhibió. La primera exhibición de la serie se dio bajo el título Friso de la vida en la Secesión de Berlín en 1902.

Munch reorganizaba constantemente estas pinturas, y si tenía alguna que ser vendida, él elaboraba una nueva versión de ella. Así, en muchos casos, existen varias versiones pintadas e impresiones basadas en la misma imagen.

Aunque el Friso de la vida se basa profundamente en la experiencia personal, sus temas son universales. Su obra no se trata de hombres o mujeres particulares, sino de hombres y mujeres en general. Su obra toca el tema de la experiencia humana y de las grandes fuerzas elementales de la naturaleza.

Vista en secuencia, en esta serie de obras surge una narrativa implícita del despertar, florecimiento y marchitamiento del amor, seguido de la desesperación y la muerte.

 
Trabajadores de vuelta a casa
Trabajadores de vuelta a casa, Munch

En muchas de sus pinturas, la potencia de la imagen se ve aumentada por el espacio encerrado de forma claustrofóbica y por la perspectiva abruptamente apresurada. Ejemplo de este tipo de perspectiva dramática se usa en El Grito, que es la obra más famosa de Munch.

El Grito fue inspirado en una experiencia alucinante en la que Munch sintió y escuchó un «grito en toda la naturaleza». En ella se representa a una criatura asolada por el pánico, que al mismo tiempo se parece a un espermatozoide o un feto, cuyos contornos se hacen eco en las arremolinadas líneas del cielo rojo sangre.

«Mis problemas son parte de mí y por lo tanto de mi arte. Ellos son indistinguibles de mí, y su tratamiento destruiría mi arte. Quiero mantener esos sufrimientos».

-Edvuard Munch-

En esta pintura, la ansiedad se eleva a un nivel cósmico. La ansiedad de la pintura está relacionada en última instancia con las reflexiones sobre la muerte y el vacío de significado que debían ser fundamentales para el existencialismo.

Las dos primeras versiones de El Grito datan de 1893. Munch creó otra versión en 1895 y completó una cuarta en 1910.

 

El trabajo gráfico de Munch

Su arte también tenía afinidades evidentes con la poesía y el drama de su época. Además, se pueden hacer comparaciones interesantes con la obra de los dramaturgos Henrik Ibsen y August Strindberg, cuyos retratos pintó.

La producción masiva de arte gráfico de Munch comenzó en 1894. Su trabajo gráfico consistía en grabados, litografías y grabados en madera.

La atracción principal para él del grabado era que le permitía comunicar su mensaje a un número mucho mayor de personas. El grabado también le permitió expandir las oportunidades de experimentación.

Su falta de entrenamiento formal en cualquier medio gráfico fue sin duda un factor que lo empujó hacia técnicas extremadamente innovadoras.

Como muchos de sus contemporáneos, fue influenciado por la tradición japonesa en su uso del grabado en madera. Sin embargo, pero simplificó radicalmente el proceso, por ejemplo, imprimiendo desde un solo bloque de madera aserrada en varias piezas pequeñas.

El uso de Munch del grano real de la madera con fines expresivos resultó ser un experimento especialmente exitoso, y tuvo una gran influencia en los artistas posteriores.

Últimos años de Munch

El pintor fue hospitalizado en varias oportunidades entre los años 1905 y 1909 por alcoholismo asociado a depresión y  ánimo suicida.

Estuvo involucrado constantemente en hechos de violencia, riñas, peleas y agresiones. Una pelea con a otro pintor, le obligó a abstenerse de volver a su patria por 4 años. Varios de sus cuadros recuerdan esta disputa.

 

Una comisión especialmente importante, que marcó la aceptación tardía de su importancia en Noruega, fue para los Murales de la Universidad de Oslo (1909–16). La pieza central de esta serie era una vasta pintura del sol, flanqueada por imágenes alegóricas.

Puede afirmarse que fue principalmente a través de su trabajo de la década de 1890, el que dio forma a las fuerzas psíquicas misteriosas y peligrosas que legaría al arte moderno.

Munch, un judío durante toda su vida, fue un artista rechazado por el creciente nazismo europeo. En 1937, su obra se incluyó en la exposición nazi de «arte degenerado», como ejemplo de la perversión artística judía.

«Enfermedad, locura y muerte, fueron los ángeles negros que vigilaron mi cuna y me acompañaron toda mi vida».

-Edvuard Munch-

Munch falleció el 23 de enero de 1944 en Ekely, cerca de Oslo. El pintor legó su finca y todas las pinturas, grabados y dibujos a la ciudad de Oslo.

La ciudad erigió el Museo Munch en 1963, en el centenario de su nacimiento. Muchas de sus mejores obras se encuentran en la Galería Nacional de Oslo.

El forcejeo de la muerte
El forcejeo de la muerte, Munch

Legado de Munch

La concentración de Munch en la ‘esencia emocional’ a veces condujo a simplificaciones radicales de la forma y a un uso expresivo, más que descriptivo, del color. Todas estas tendencias fueron tomadas por varios artistas más jóvenes, en particular los principales defensores del expresionismo alemán.

 

“De mi cuerpo en descomposición, las flores crecerán y estaré en ellas y eso es la eternidad”.

-Edvuard Munch-

Quizás su influencia formal más directa en el arte posterior se puede ver en el área del grabado en madera.

Su legado más profundo para el arte moderno, sin embargo, radica particularmente en su sentido del arte con el propósito de abordar aspectos universales de la experiencia humana. Su trabajo continúa hablando sobre la situación típicamente moderna del individuo frente a la incertidumbre de un mundo contemporáneo que cambia rápidamente.

 
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