¿Qué es el efecto tercera persona?

3 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Marián Carrero Puerto
Una persona expuesta a una comunicación persuasiva en los medios de comunicación considera que esta tiene un mayor efecto en los demás que en ella. Curioso, ¿verdad? Pues bien, en este artículo hablamos precisamente del efecto tercera persona.

Al hablar de efecto tercera persona nos estamos refiriendo a la tendencia de las personas a creer que los medios de comunicación influyen menos en ellas que en los demás. Algunos autores lo han explicado como un ejemplo de sesgo de atribución autodefensivo, opuesto al sesgo de falso consenso.

Las explicaciones que se han dado de este fenómeno han sido psicosociales y basadas en las teorías de la atribución. Profundizar sobre el efecto tercera persona es interesante no solo para las teorías de la atribución, sino también para comprender los procesos de comparación social o de relaciones intergrupales. Sin embargo, investigaciones sobre este tema apenas aparecen publicadas en revistas de psicología social.

«Toda cualidad es bifronte, raíz de resultados positivos o negativos según el sesgo que tome y la oportunidad en que se desenvuelva».

-Ramón Menéndez Pidal-

Mujer pensando en la conversación sobre de eso no se habla

¿Quién propuso el término de efecto tercera persona?

El término «efecto tercera persona» fue acuñado por el sociólogo Davison (1983). Davison lo describía como la tendencia de las personas a creer que los medios de comunicación ejercen más influencia en otras personas que en sí mismos. Esos otros no son «tú» (la gente que se conoce bien), sino terceras personas.

Este autor recalca que la importancia de este fenómeno estriba en las consecuencias que pueden tener, sobre distintos aspectos de la vida pública, las expectativas de influencia de los medios de comunicación.

Estas expectativas sobre los otros pueden condicionar conductas como, por ejemplo, la de voto: «según se está llevando la campaña electoral en los medios de comunicación, la mayoría va a votar a tal partido, luego, voy a ajustar mi voto a ese conocimiento que tengo sobre los demás».

Para Davison (1983), el fenómeno que subyace se basa en la «ignorancia pluralista». El proceso en la mente de la gente sería más o menos de este tipo: «la mayoría (terceras personas) sin duda se dejarán lavar el cerebro por los medios de comunicación. Desconocerán o no tendrán en cuenta todos los datos que la gente como yo valora al analizar los mensajes de los medios de comunicación y, por lo tanto, la influencia de estos sobre la mayoría será grande«.

«Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido».

-Malcolm X-

Investigaciones sobre el efecto tercera persona

En 2011, Falces y colaboradores realizaron un estudio en el que presentaba una de las dos versiones (calidad: fuerte vs. débil) de una campaña de promoción de la salud.

A la mitad de los participantes se les pidió que juzgaran la influencia sobre ellos mismos (primera persona) y al resto la influencia sobre los demás (tercera persona). Los participantes estimaron la influencia de esa campaña (estimación específica) y de las campañas de promoción de la salud en general (estimación abstracta).

Los resultados muestran que la magnitud del efecto tercera persona aumenta cuando la pregunta es abstracta y el mensaje es débil. Cuando la pregunta es específica y el mensaje es fuerte, se invierte, apareciendo el efecto primera persona, es decir, cuando creemos que el mensaje va a tener más influencia en nosotros mismos que en terceras personas.

Los resultados sugieren que el nivel de abstracción de la estimación puede condicionar la aparición del efecto tercera persona. Es decir, cuando creemos que el mensaje va a tener más influencia en nosotros mismos que en terceras personas

En otro estudio, se analizó el efecto tercera persona desde la perspectiva de la superior conformidad del propio comportamiento o efecto «primus inter pares». Significa que prevalece la tendencia de las personas a situarse en niveles superiores a los otros en cualquier proceso de comparación social.

Basándose en los principios de persuasión de Cialdini, elaboraron un cuestionario relacionado con mensajes de una campaña electoral. Al cuestionario respondieron 419 jóvenes que iban a votar por primera vez en elecciones generales.

Tenían que estimar la influencia de cada tipo de mensaje en sí mismos y en otros jóvenes. Esta comparación variaba en función de la condición experimental. Las condiciones eran: joven que vota al mismo partido, joven medio (sin claridad de voto), joven que vota al partido al que nunca votaría.

Los resultados confirmaron un efecto de “primus inter pares”. Es decir, existe una relación directa entre la influencia percibida en sí mismos y la percibida en otros.

El efecto tercera persona fue significativo para todos los tipos de mensajes (basados en la reciprocidad, escasez, autoridad, sanción social y simpatía) excepto para los basados en el principio de coherencia. Los mensajes basados en la consistencia o coherencia se acercan a creencias más individuales que nos hacen diferenciarnos de los otros, por eso no se produjo el efecto.

«La verdad no tiene nada que ver con el número de personas a las que persuade».

-Henri de Lubac-

Hombre pensando en el efecto tercera persona

Si no ha interesado a la psicología social, ¿a quién interesa?

En nuestro día a día, podemos observar ejemplos relacionados con el efecto tercera persona: fluctuaciones en la bolsa debidas a noticias aparecidas en la prensa, desabastecimiento por compra masiva de determinados productos si se piensa que van a escasear durante un período de tiempo, censura de determinados medios o programas, etc.

Seguramente ha sido este último aspecto, el de la censura de los medios, el que ha originado el interés de los teóricos de la comunicación por el efecto tercera persona. Es por eso que la mayor parte de la literatura sobre este tópico ha aparecido en publicaciones relacionadas con el análisis de los medios de comunicación.

El efecto de tercera persona puede ayudar a explicar varios aspectos del comportamiento social, incluido el miedo a la propaganda herética de los líderes religiosos y el miedo a la disidencia de los gobernantes políticos. Hay muchas formas por las que podemos ser persuadidos; hacernos conocedores de ellas nos da una pequeña ventaja para no caer en la trampa.

Davison, W. P. (1983). The third-person effect in comunication. Public Opinon Quarterly, 47, 1-15. Falces, C., Bautista, R., & Sierra, B. (2011). El efecto tercera persona: el papel de la calidad de los argumentos y el tipo de estimación The third person effect: The roles of argument quality and type of estimation. Revista de Psicología Social26(1), 133-139. López-Sáez, M., Martínez-Rubio, J. L., & Arias, A. V. (1997). El efecto tercera persona en la campaña electoral. Análisis desde la perspectiva de la conformidad superior del yo. Revista de Psicología Social12(2), 153-166.