Efectos del síndrome del boreout para la salud psicológica y laboral

12 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Te infravaloran, el trabajo es repetitivo y sin estímulos desafiantes, te aburres hasta la exasperación... Si sientes esto mismo en tu vida laboral es posible que sufras el síndrome del boreout. Descubre cuáles son sus consecuencias.

El estrés no es solo consecuencia de la autoexigencia, las presiones externas o la falta de tiempo para manejar un gran número de tareas. A menudo, la monotonía, la inactividad, la falta de estímulos e incluso la infravaloración generan también un gran impacto sobre la salud. Los efectos del síndrome del boreout son un claro ejemplo de ello.

Así, el boreout (acuñado en 2007 por los sociólogos Philippe Rohtlin y Peter R. Werder) define todas esas situaciones en el plano laboral en las que una persona, sencillamente, se siente atrapada por el aburrimiento y la monotonía continuada. Es más, quizá, lo más relevante de esta condición sea la sensación de frustración e inutilidad.

De este modo, a la ausencia de situaciones interesantes e incluso desafiantes (tan necesarias para el cerebro) se le añade el progresivo desgaste de la autoestima, la autoeficacia y la motivación. Más allá de lo que podamos creer, estas experiencias se dan con frecuencia y generan un claro desgaste psicológico. Sobre todo, en todas esas categorías laborales basadas en el mero presentismo.

Es decir, hay trabajos que por su fin último o mala organización basta solo con tener presentes a un número determinado de empleados. Otras veces, el síndrome de boreout aparece también en esas personas que desempeñan su labor de manera aislada. Son, como vemos, realidades muy particulares que tienen un serio coste. Lo analizamos.

Hombre que sufre los efectos del síndrome del boreout

¿Cuáles son los efectos del síndrome del boreout?

Que alguien nos diga que aburrirnos en el trabajo puede ser tan contraproducente como el burnout o el síndrome del trabajador quemado puede sorprendernos. Es más, cabe la posibilidad incluso de que muchos no estén de acuerdo. Está claro que a estas alturas es muy recurrente albergar todavía ideas erróneas sobre esta condición. La subestimamos y seguimos sin comprenderla.

Hay quien piensa que si un trabajador tiene un tiempo más que sobrado para cumplir unas mínimas tareas, lo más probable es que se esmere y las realice sin errores. Pero no siempre es así. Estudios como los realizados en la Universidad de Lancashire (Inglaterra) nos señalan que el síndrome del boreout correlaciona con un desempeño precario, aumentando la frecuencia de los errores.

El aburrimiento, la baja motivación y la frustración diaria son claros caballos de Troya para la baja productividad y la ineficacia. Y lo que es más relevante aún es que son el detonante de muchos problemas psicológicos. Las tareas monótonas, ver cómo son otros los que asumen las tareas más decisivas o incluso el hecho de estar sobrecualificados para esa actividad nos sumen en un estado peligroso para la salud mental y física.

Analicemos cuáles son los efectos del síndrome del boreout.

Insatisfacción laboral, insatisfacción personal

Hay un detalle que debemos aclarar antes de nada. El boreout no depende tanto de las tareas que realicemos sino más bien de los intereses que tengamos cada uno de nosotros. Es decir, habrá quien después de pasar varios meses sin tener trabajo agradezca un empleo rutinario y monótono. Otros pueden sentirse cómodos desarrollando su labor aislados.

Algunos prefieren las tareas presenciales, esas con las que basta solo con “estar”, pero sin desempeñar nada concreto. Sin embargo, la gran mayoría ansía experimentar la satisfacción de una labor bien hecha y desarrollarse en su trabajo. Si esto no sucede, la apatía laboral impregna la percepción de uno mismo, mermando la autoestima, boicoteando el autoconcepto.

Rabia y vergüenza que puede terminar en depresión

Pongámonos en situación: imaginémonos acudiendo cada día a un trabajo durante ocho horas en el que desempeñamos tareas monótonas. Nadie espera nada de nosotros, únicamente que estemos ahí y cumplamos con lo básico. Cada jornada es igual a otra. Nada cambia y apenas tenemos contacto con nadie. ¿Cómo nos sentiríamos?

Además de la evidente frustración, es común que el síndrome de boreout curse con sensación de vergüenza. No nos atrevemos siquiera a comentar con otros lo que nos pasa. Nuestra imagen y eficacia está dañada hasta tal punto que es común sufrir trastornos depresivos.

Agotamiento emocional

Hay muchas personas ocupando trabajos para los que están sobrecualificadas. La complejidad del mercado laboral actual hace de esta realidad algo común. Y las consecuencias pueden ser altamente negativas.

Así, el agotamiento emocional es el resultado de ese estrés vinculado a la frustración, la desidia, el aburrimiento y esa autoimagen tan dañada.

Chica experimentando los efectos del síndrome del boreout

Efectos del síndrome del boreout: síntomas físicos

¿Cómo es posible que alguien que en apariencia “no hace nada” en su trabajo sufre de pronto numerosos problemas de salud? Las bajas asociadas a los efectos del síndrome del boreout son muy comunes. La causa, como sucede en cualquier situación de estrés mantenida en el tiempo, está en la somatización y en esas emociones adversas y complicadas que atenazan al trabajador.

Así, es común sufrir la siguiente sintomatología:

  • Dolores musculares.
  • Dolor de espalda.
  • Cefaleas.
  • Mareos.
  • Alteraciones digestivas.
  • Problemas intestinales.
  • Agotamiento persistente.
  • Problemas del sueño.

Para concluir, solo cabe destacar un aspecto. Gran parte de la salud mental parte del bienestar en el ámbito del trabajo. Ser capaces de diseñar escenarios laborales más humanos, respetuosos con el empleado, en los que se valore su trabajo, se favorezca la comunicación, la innovación y el desarrollo personal es algo no solo recomendable, sino urgente.

  • Mann, Sandi ORCID: 0000-0002-5005-1055 and Cadman, Rebekah (2014) Does Being Bored Make Us More Creative? Creativity Research Journal, 26 (2). pp. 165-173. ISSN 1040-0419