El apartamento (1960)

Carlos Rodríguez López · 25 diciembre, 2014

 

C. Buxter (Jack Lemmon) es un oficinista de una empresa de seguros cuya única ambición es conseguir un mejor puesto en la oligarquía de la firma. Para conseguir su objetivo, se ve obligado a dejar su apartamento al presidente para que éste pueda tener citas clandestinas con distintas mujeres. Una de las protagonistas de estos romances es Fran Kubelik (Shirley McLaine), una joven empleada que despertará el aletargado corazón de Buxter.

“El apartamento” es la mejor comedia de los sesenta y, a buen seguro, una de las mejores películas de la Historia del Cine. Su director, Billy Wilder, co-firmó y filmó un guión que, a día de hoy, se sigue analizando en casi todos los planes de estudio académicos del séptimo arte. Aúna ritmo, comedia, romance, drama e ironía, lo que convierte a “El apartamento” en un cóctel cinematográfico perfecto.

Las actuaciones de sus protagonistas principales, Jack Lemmon y Shirley McLaine, no hacen sino llevar a su cuota máxima los textos de Wylder e I. Diamond. Lemmon y McLaine demostraron una complicidad artística que no se daba en una pareja de actores desde los trabajos de Fred Astaire y Ginger Rogers. Esta química siguió dando sus frutos en “Irma La Dulce”, cinta también dirigida por Wilder.

Lemmon convierte a Buxter en el arquetipo de hombre de clase media. La principal dificultad radica en la “normalidad” que dota Lemmon a su personaje, al que barniza con multitud de elementos comunes de la psicología humana: inseguridad, nobleza, cobardía, etc. La adaptación que hace McLaine tampoco le anda a la zaga; La personalidad de Kubelik queda reflejada desde la primera mirada, cuando queda patente que se trata de una muchacha dulce, inocente, enamorada de un hombre casado, y que no puede evitar tener sentimiento de culpa ante tal situación.

Tenemos, por tanto, a dos personajes de talante débil que intentan sobrellevar una situación incómoda y difícil con las únicas armas que poseen: dignidad y orgullo, dos factores que están muy escondidos tanto en Buxter como en Kubelik. Se trata sin duda de una descorazonadora radiografía de la sociedad norteamericana del momento, donde el papel del conquistador, aquí encarnado en el presidente de la empresa, y el creciente número de divorcios en EE.UU., estuvieron enmascarados por el incipiente crecimiento económico del país.

El film rezuma melancolía y romanticismo, lo que le convierte en un original híbrido de comedia y drama, ambigüedad genérica muy característica en la carrera del director vienés. La película, realizada en 1960, fue un éxito tanto de crítica como de público. Ganó cinco Oscars y supuso el asentamiento definitivo de Wilder como icono de la  ya que, además de su certera carrera realizada en la década de los cincuenta, había estrenado el año anterior “Con faldas y a lo loco”.

Sin duda, uno de los mejores planes para el día de Navidad!

Felices Fiestas!