El arte de no amargarse la vida

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 1 agosto, 2015
Alicia Escaño Hidalgo · 30 junio, 2015

 

Un buen día llegó a mis manos por medio de una amiga, también psicóloga, el libro de “El arte de no amargarse la vida” de Rafael Santandreu. Me lo prestó diciéndome: Lee este libro, vas a aprender un montón. Yo he mejorado mis terapias gracias a él y también he crecido yo como persona.

Empecé a leerlo con entusiasmo y altas expectativas, y desde luego, no me defraudó, sino que me impresionó. Pronto me di cuenta de que estaba basado en la terapia racional-emotiva del famoso psicoterapeuta Albert Ellis, terapia con la cual yo me sentía identificada desde que descubrí a autores como el mismo Ellis o Auger, pero era aún más radical y profunda. Era la torta en la cara que necesitaba en ese momento y me hizo abrir los ojos en muchos aspectos de mi vida.

El arte de no amargarse la vida no es el típico libro de auto-ayuda que te presenta lo que quieres-o necesitas- leer para sentirte bien un rato.

No te enseña que la vida es de color de rosa ni que hay que ser optimistas cien por cien, ¡pese a todo! Tampoco te invita a buscar el lado positivo siempre ni a repetirte como un loro que eres maravilloso y que tu vida también lo es.

Es un libro cuyo propósito principal es hacernos fuertes a nivel emocional. Es limpiar la suciedad de tus gafas, esas que están tan sucias que están distorsionando la auténtica realidad, creando una realidad subjetiva basada en las propias creencias irracionales de la persona y provocándose un malestar emocional importante.

Cuando hablamos de creencias irracionales, los psicólogos nos referimos a afirmaciones, evaluaciones, verdades y valoraciones subjetivas que las personas nos vamos formando desde la más tierna infancia sobre nosotros mismos, los demás y el mundo.

Es la manera en la que interpretamos lo que nos sucede, los cristales de nuestras gafas. Si las gafas están limpias, tendremos creencias racionales, tónicas, basadas en la razón y en la realidad que se acompañarán de emociones sanas.

Si los tenemos sucios, albergaremos creencias irracionales, falsas, que no se corresponden con la realidad, que no nos ayudan a conseguir nuestros objetivos y que provocan un gran sufrimiento en la persona. Aún así, para quien las tiene, se convierten en verdades absolutas e indiscutibles y es entonces cuando surgen los problemas emocionales.

El libro nos enseña entonces, como ya decía Epícteto, que no son las situaciones las que provocan nuestro sufrimiento emocional, sino que somos nosotros, con nuestras creencias irracionales y autodiálogo interno, los que creamos nuestro propio malestar.

Tenemos la tendencia a pensar que hay una relación directa entre situación y emoción, pero si fuese así, todo el mundo reaccionaría de la misma forma ante las mismas situaciones y podemos comprobar que esto no es así. Por lo tanto, la ecuación es más compleja que situación-provoca-emociones.

Hay un ingrediente intermedio que son las creencias y pensamientos. ¡Qué buena noticia! ¡Si yo con mis pensamientos, creo mis perturbaciones, yo mismo tengo también el poder para sentirme bien! ¡Todo depende de mí!

En el libro podemos descubrir que algunas de estas creencias son exigencias hacia uno mismo, los demás y el mundo, necesidades que nadie necesita en realidad o terribilizaciones de lo que nos puede suceder o lo que ya ha sucedido.

Cuando exigimos, tendemos a pensar en términos de “deberías”, obligaciones y presiones y nos decimos que ¡Mi marido debería tratarme siempre bien!, ¡Yo debería ser el padre perfecto siempre! o ¡No debería llover el día que estoy de vacaciones!

Cuando creemos necesitar lo que no nos hace falta para sobrevivir, como la aprobación de los demás, el éxito, una pareja que nos quiera, el trabajo de nuestros sueños, nos crearemos muchísima ansiedad, pues si nunca lo conseguimos, nos sentiremos unos desgraciados, pero si lo tenemos, estaremos siempre angustiados por la posibilidad de perderlo, por lo tanto tampoco lo disfrutaremos.

No nos damos cuenta de que lo único que realmente es necesario es la comida y la bebida y que si lo tenemos cubierto, ya podemos disfrutar muchísimo de la vida. El resto de necesidades son una trampa, cosas que creemos necesitar, pero es mentira.

Cuando estamos enfermos de “terribilitis” tendemos a evaluar todo lo que nos ocurre como terrible, insoportable, catastrófico, lo más dramático que nos podría suceder. Algo que quizá podría ser evaluado como “un poco malo”, lo calificamos automáticamente como “terrible” sin que medie un proceso de razonamiento, por lo que, evidentemente, nos provocaremos emociones acordes a esa forma de procesar la realidad: ansiedad y depresión.

Con el arte de no amargarse la vida, empezamos a limpiar nuestras gafas. Para esta limpieza, el libro se basa en el método científico y en la lógica.

Gafas

Utilizando la razón nos podemos llegar a dar cuenta de que algunos de nuestros pensamientos y creencias son falsos e irreales y que nos estamos haciendo daño a nosotros mismos por “creer a pies juntillas” en algo que no es verdad.

Por otro lado, por no saber aceptar con templanza y calma las inevitables adversidades de la vida así como por decirnos constantemente que lo que nos sucede es terrible y catastrófico.

Si usamos bien la lógica, podremos comprobar como se calman nuestras emociones.

El primer paso será identificar qué es lo que pasa por tu cabeza ¿Qué te estás diciendo para sentirte tan mal? ¿Qué necesitas la aprobación de tu madre? ¿Qué si no trabajas de lo que estudiaste eres un fracasado? ¿Qué si no volvieras a tener pareja la vida no tendría sentido?

Una vez hayas identificado tus creencias irracionales, tendrás que pelearte con ellas, combatirlas mediante cuestionamiento y confrontación. Para ello tendrás que demostrarte que esas ideas son irrealistas. Algunas cuestiones que propone el libro son:

  • ¿Existen otras personas que son felices en la misma situación? (o en peores situaciones)
  • Aún con esta adversidad, ¿podría llevar a cabo objetivos interesantes por mí y por los demás?
  • En un universo infinito de planetas y estrellas que nacen y mueren sin cesar ¿existe algo realmente dramático? ¿Esto que me ocurre es tan importante? ¿Realmente es terrible?

Cuantos más argumentos encontremos, más fácilmente será para nosotros establecer la creencia racional y profundizar en ella hasta hacerla nuestra.

La clave del éxito de este método radica en perseverar diariamente. Cazar esas ideas irracionales, confrontarlas y sustituirlas.

Poco a poco se irán automatizando hasta convertirse en tu nueva filosofía vital. Hay que recalcar que las emociones negativas no desaparecen por completo pues ni es posible, ni tampoco recomendable ya que todas las emociones tienen una función importante para la supervivencia.

Lo que desaparecen son las emociones desadaptativas, exageradas e insanas. Puedes salir de la cárcel del malestar. La llave la tienes tú. La libertad y la felicidad están garantizadas.