El cerebro en llamas: el vínculo entre la inflamación y la depresión

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 9 noviembre, 2018
Valeria Sabater · 10 noviembre, 2018
La teoría del cerebro en llamas defiende la hipótesis de que el origen de la depresión mayor estaría en ocasiones en procesos inflamatorios, ahí donde el sistema inmunitario intenta responder ante lo que entiende como una amenaza.

El cerebro en llamas hace referencia a una teoría donde se relaciona el proceso inflamatorio con la depresión. Así, y según nos revelan diversos estudios, un gran número de personas diagnosticadas con un trastorno de depresión mayor presentan niveles más elevados de citocinas proinflamatorias, las cuales afectarían a la función cerebral y al estado de ánimo.

Los autores de este estudio, Charles L, Raison Lucile Capuron y Andrew H. Miller publicaron este trabajo en la revista Cell en el 2006. Sin embargo, cabe señalar que esta hipótesis se viene manteniendo durante varias décadas. De hecho, se relaciona de forma directa con lo que se conoce como la teoría del malestar de la depresión.

Por ejemplo, el doctor Bruce Charlton, Universidad de Buckingham, lleva también bastante tiempo intentando demostrar esta idea a través de estudios y análisis, como el publicado en el año 2000, donde intentar definir este mismo concepto. Son cuadros clínicos donde los pacientes diagnosticados con un trastorno depresivo mayor tendrían (en ciertos casos) un desencadenante claramente biológico.

Hay quien señala que esta condición podría estar vinculada a nuestro estilo de vida, a nuestra alimentación e incluso a la contaminación ambiental. Sin embargo, otras voces dentro de la ciencia lo relacionan con el modo en que nuestro organismo reacciona ante los estresores ambientales o las preocupaciones.

Se produciría, en realidad, una respuesta fisiológica con la que hacer frente a esa supuesta amenaza. De ahí la reacción inflamatoria, de ahí ese sistema inmunitario que actúa en ocasiones como nuestro peor enemigo, debilitándonos.

Según la teoría del cerebro en llamas, ante la presencia de un estresor, nuestro cuerpo libera cortisol. Esta hormona favorece a su vez la aparición en sangre de citoquinas, aminas vasoactivas, óxido nítrico, glucocoticoides…

cerebro en llamas

La teoría del cerebro en llamas ¿en qué se basa?

Estas hipótesis donde se relaciona depresión con inflamación se formula bajo nombres muy llamativos. Tenemos, por un lado, la teoría del malestar de la depresión y por otro la teoría del cerebro en llamas. No obstante, ambas ideas comparten unos mismos puntos en común que como bien sabemos, cuentan ya con amplia bibliografía científica.

La razón por la cual se empezó a intuir ese vínculo entre los trastornos depresivos mayores y la respuesta inmunitaria, fue por el gran número de personas que no respondían al tratamiento psicológico y al enfoque farmacológico. ¿En qué se podía estar fallando? A partir del año 2000 la palabra “inflamación” empezó a ser una variable recurrente entre algunos neurólogos y psiquiatras.

Veamos por tanto a continuación qué premisas formulan la teoría del cerebro en llamas.

Mecanismos que explican el vínculo entre la inflamación y la depresión

Cuando nuestro organismo detecta la presencia de un virus, desata una respuesta inmunitaria con el fin de combatir ese enemigo interno. Lo que hace por tanto es desencadenar un proceso inflamatorio.

La hipótesis que se baraja con la teoría del cerebro en llamas es que ante las presiones, los estresores, los miedos y la ansiedad, nuestro organismo también despliega una estrategia similar.

chica con cerebro en llamas

  • De este modo, cuando nuestro cuerpo se ve en la obligación de combatir ese patógeno interno, se sirve de los glóbulos blancos y otros potentes químicos como las citoquinas, un tipo de proteínas capaces de coordinar la respuesta del sistema inmunitario.
  • Tal y como hemos señalado al inicio, se ha visto que un buen número de personas con una depresión mayor, presentan un nivel más elevado de lo normal de citoquinas protoinflamatorias.
  • En un estudio desarrollado en el Departamento de epidemiología (Janssen Research & Development, Nueva Jersey) se hizo un seguimiento a 14.275 pacientes diagnosticados don depresión mayor
  • Algo que pudo verse es que en el 60% de estas personas aparecía un nivel muy elevado de la proteína C reactiva (CRP), un marcador que revela una enfermedad inflamatoria.
  • Estas citoquinas pueden mantenerse en el torrente sanguíneo durante meses, lo cual origina a su vez una neuroinflamación. Al poco, aparecen también otros problemas como dolor físico, un sistema inmunitario más débil…

¿Cómo podemos combatir la depresión causada por la inflamación?

Antes de nada conviene aclarar un aspecto. No todas las depresiones son iguales y no todos los trastornos depresivos mayores están causados por la inflamación. Solo en aquellos casos en que la terapia psicológica no consigue cambios y la medicación no produce mejorías, cabría plantearse la posibilidad de la teoría del cerebro en llamas.

Los científicos y las industrias farmacéuticas tienen por delante el reto de diseñar nuevos fármacos para este tipo de condiciones. Mientras tanto, se han demostrado avances muy positivos mediante las siguientes estrategias:

  • Ejercicios para la reducción del estrés.
  • Técnicas de respiración y relajación.
  • Ejercicio físico.
  • Dieta antiinflamatoria (reducir el consumo de azúcar, sal, harinas, blancas, alimentación industrial, grasas saturadas, evitar el tabaco y el alcohol..)
  • Complementos nutricionales a base de ácidos grasos omega 3 y vitamina D.
Alimentos ricos en omega para el trastorno del cerebro en llamas

Para concluir cabe señalar que muchos expertos advierten que el desencadenante de estas condiciones es siempre el estrés crónico. Si fuéramos capaces de gestionar y afrontar con mejores recursos este estado psicológico tan desgastante, evitaríamos esos procesos inflamatorios y la desregulación del sistema inmunitario.

No dudemos por tanto en pedir siempre ayuda experta y especializada.

  • Raison, C. L., Capuron, L., & Miller, A. H. (2006, January). Cytokines sing the blues: Inflammation and the pathogenesis of depression. Trends in Immunology. https://doi.org/10.1016/j.it.2005.11.006
  • Slavich, G. M., & Irwin, M. R. (2014). From stress to inflammation and major depressive disorder: A social signal transduction theory of depression. Psychological Bulletin140(3), 774–815. https://doi.org/10.1037/a0035302