El cine como herramienta psicoterapéutica

Sara Clemente · 2 abril, 2018

¿Nunca os ha pasado que después de ver una película os ha cambiado vuestro modo de ver un problema? ¿O habéis adoptado una perspectiva diferente para afrontar nuevas situaciones? ¿Y os ha servido para tomar distancia en un momento duro de vuestra vida? Los beneficios del cine como herramienta psicoterapéutica son múltiples. Por eso, cada vez es más empleada por los profesionales de la salud.

Visualizar películas permite a los espectadores y, por tanto, a los pacientes, obtener información de naturaleza muy distinta: lingüística, visoespacial, interpersonal e intrapsíquica. Es decir, la conocida comúnmente como “cineterapia” puede hacer del tratamiento psicológico un espacio de aprendizaje completo, integral e intersensorial.

El cine como herramienta psicoterapéutica proporciona numerosos beneficios.

Basada en los libros

Para Bruce Skalarew, psiquiatra y psicoanalista copresidente del Forum for Psychoanalytic Study of Film, la cineterapia ha seguido los mismos cauces que la biblioterapia. Es decir, la utilización de libros y la lectura como en la práctica clínica. Este médico define el séptimo arte como herramienta que ayuda a mejorar la salud mental. De la misma forma, considera este medio terapéutico como un buen complemento para los tradicionales.

Mujer viendo una película

Walz explica que el cine como herramienta psicoterapéutica permite al psicólogo apoyarse en la imagen, la música, el tono, los personajes, los espacios y los elementos teatrales. Además, tienen el poder de facilitar la comprensión de uno mismo y realizar lo que denomina “descarga emocional”. En última instancia, este arte, dice, ayuda a cambiar nuestros hábitos y a evolucionar.

“La cineterapia puede ser un poderoso agente catalizador para la sanación y el crecimiento de aquel que esté abierto a la posibilidad de aprender de qué manera las películas nos afectan, y de tratar de ver ciertos filmes con verdadera atención”.

-Birgit Walz-

Reflexión personal

¿Qué haría yo si me pasara algo así? ¿Cómo reaccionaría mi pareja si nos ocurriera esa desgracia? A veces, las películas nos hacen plantearnos situaciones que de otra manera seríamos incapaces de imaginar. Con frecuencia nos ponemos en la piel de los personajes y tratamos de pensar o ver a través de ellos. Esto ayuda a aquellas que están en tratamiento psicoterapéutico a realizar una introspección de sus pensamientos, sentimientos y emociones, tanto presentes como futuras.

¿Cómo aplicarlo?

Lo primero que se ha de realizar, según Gary Solomon -uno de los primeros psicólogos en abordar el uso de películas como terapia-, es escoger aquellas películas o cortos que reflejen el problema del paciente. Es decir, la cinta ha de ser lo más parecida posible a la situación actual o traumática del damnificado.

Es fundamental que el terapeuta y la persona conversen antes del visionado de la película. Se trata de que ambos entiendan que se tiene que realizar un ejercicio consciente de análisis de la misma, para que el profesional pueda reconocer y examinar las reacciones del paciente.

“Sueña como si fueras eterno, y vive como si fuese tu último día”.

-James Dean-

Después de visionada, es conveniente que el afectado explique las conexiones y similitudes que ha ido encontrando entre la película y su vida. Es bueno que use la imaginación y que pueda identificarse con algún personaje de la película (Berg-Cross, Jennings, y Baruch, 1990).

Psicólogo con paciente hablando del cine como herramienta psicoterapéutica

Empatía y nueva perspectiva

Uno de los puntos fuertes de esta técnica es que puede mejorar las habilidades sociales y de comunicación de los pacientes. Sirve como ejemplo práctico de situaciones en las que poder desarrollar la empatía y hacer conscientes los sentimientos, emociones y anhelos propios.

Con ello, se puede poner en práctica la conocida como teoría de la mente, es decir, la capacidad para entender nuestros propios procesos emocionales y para comprender y reflexionar sobre los sentimientos o pensamientos ajenos. Y todo ello a través de una secuencia de imágenes e ingeniosos diálogos, gracias a la magia del cine.

Los conflictos que observamos en protagonistas criminales nos ayudan a fijar nuestros valores morales.

Además, esta técnica permite trabajar con escenas concretas, focalizando aún más la cuestión a tratar. Además, los personajes pueden ser analizados de manera pormenorizada, pudiendo apreciar cada cambio y detalle tantas veces como se quiera repetir el filme. Esto permite encontrar más similitudes y diferencias entre el comportamiento del paciente y el del actor.

El cine como herramienta psicoterapéutica es una gran desconocida. A pesar de que cada vez está siendo más empleada como estrategia complementaria de la práctica tradicional. No obstante, aunque en la mayoría de los pacientes funciona, es necesario evitar realizarla con personas que sufren trastornos psicóticos. En estos casos, no se garantiza que la cineterapia reporte beneficios.

La metáfora gobierna la técnica del cine como herramienta terapéutica