El contenido del estereotipo: sociabilidad y competencia

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 18 octubre, 2018
Roberto Muelas Lobato · 25 octubre, 2018
Según la sociabilidad y la competencia que atribuyamos a los grupos, nuestros comportamientos van a ser diferentes. ¿Quieres saber cómo varían?

Los estereotipos que mantenemos están muy asociados a la imagen que tenemos de los grupos. Una imagen simplificada, con pocos detalles. Dicha imagen la usamos para valorar por igual a todos los miembros de un mismo grupo y sirve para justificar determinadas conductas. Aunque cada estereotipo es diferente y está compuesto por diferentes rasgos. Además el estereotipo suele incluir dos características: sociabilidad y competencia.

Algunos estereotipos comunes son que a los españoles les encanta la fiesta y el flamenco. Aunque una buena siesta también es necesaria. Los italianos son unos mafiosos y todos los latinos saben bailar muy bien. Al igual, todos los árabes son terroristas y los asiáticos son todos iguales. Sin olvidar que las mujeres serían más cálidas y sensibles que los hombres. Estos y otros muchos son estereotipos muy populares.

Estereotipos de personas de otros países en muñecos

El contenido del estereotipo

El modelo del contenido del estereotipo postula que todos los estereotipos de los grupos se forman en dos dimensiones: sociabilidad y competencia. El modelo se basa en la noción de que las personas están predispuestas evolutivamente a evaluar, primero, las intenciones de los extraños, ya sean de hacer daño o de ayudar (dimensión de sociabilidad, aunque en también se conoce como calidez) y, la segunda, para juzgar la capacidad de la persona extraña para actuar sobre esa intención percibida (dimensión de competencia).

De este modo, a los grupos con los que se está compitiendo se les atribuye poca sociabilidad y se les trata con hostilidad o desdén. Por otra parte, a los grupos sociales y los individuos con un alto estatus social (por ejemplo, exitosos económica o educativamente) se les considera muy competentes. Así pues, cuando no existe una amenaza se les considera sociables mientras que los símbolos de estatus van a ser los que determinen la competencia.

“Cuando iba a la escuela recuerdo que existían un montón de estereotipos. Si te gustaban los Rolling Stones eras un marica, porque una vez Mick Jagger besó a Keith Richards en Saturday Night Live. Si te gustaba The Grateful Dead eras un hippie. Si te gustaban The Sex Pistols eras un punk rocker. Bueno, pues yo quisiera ser un marica hippie punk rocker”.

-Axel Rose-

Dimensiones de sociabilidad y competencia

El modelo del contenido del estereotipo, como se ha visto, cuenta con dos dimensiones (sociabilidad y competencia) en las que se evalúan los diferentes grupos. De esta forma, los grupos y sus miembros pueden puntuar más alto o más bajo en cada dimensión, dando lugar a cuatro condiciones. Veamos las dimensiones por separado:

  • Sociabilidad: la sociabilidad es primordial dado que va a determinar las relaciones. Si se considera que una persona tiene poca sociabilidad, no es probable que intentemos relacionarnos con ella. Como se ha visto, la sociabilidad (percibida) va a depender en parte del grado de amenaza que represente. La sociabilidad, además, tiene un componente de moralidad. Una persona más sociable es considerada. en general, más moral.
  • Competencia: quienes tienen un alto estatus son juzgados como más competentes que quienes tienen un estatus bajo. Sin embargo, esta dimensión es menos importante que la sociabilidad.
Grupos españoles según su sociabilidad y competencia

Los comportamientos y las emociones según el contenido del estereotipo

A este modelo de los estereotipos formado por la sociabilidad y la competencia se le añadieron comportamientos y emociones que se correspondían con cada una de las dimensiones que formaba el modelo. De esta forma, a quienes se consideraba altos en sociabilidad y competencia se le consideraba más propensos a despertar admiración. Por su parte, es más probable que reciban un trato paternalista a quienes se juzga como altos en sociabilidad y bajos en competencia. Por ejemplo, los ancianos.

En el otro lado están quienes son vistos como poco sociables y con una competencia alta. Despertarían envidia y serían los candidatos perfectos para ser utilizados como chivos expiatorios cuando las cosas van mal. Algunos grupos a los que históricamente se les ha catalogado de esta manera son los judíos, los asiáticos y los feministas. Por último, los bajos en sociabilidad y competencia provocarían desprecio y la acción para con ellos es el rechazo, la deshumanización. Comúnmente, en este grupo están las personas sin hogar.

De esta forma agrupamos a los distintos grupos sociales y a sus miembros. Evidentemente, los grupos que peor parados salen son los que se consideran bajos tanto en competencia como en sociabilidad. Los estudios sociales nos dicen que a las personas de estos grupos tratamos de evitarlas. En oposición, los altos en sociabilidad y competencia suelen ser los miembros de nuestro grupo, los nuestros. En parte, de ahí el favoritismo grupal o sesgo endogrupal.

“Los estereotipos son verdades cansadas”.

-George Steiner-