El efecto político de las noticias falsas

Edith Sánchez·
06 Febrero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
06 Febrero, 2020
Las noticias falsas tienen un impacto político, pero aún no están claros los límites de su poder de influencia. Hay evidencias en las que se muestra que su peso es muy bajo, pero también otras que apuntan a todo lo contrario. El tema es objeto de investigación.

Las redes sociales han jugado un papel protagonista en varios procesos electorales de los últimos años. Son precisamente las redes sociales el principal vehículo para la circulación de las noticias falsas. La pregunta que muchos nos hacemos es qué impacto tienen esas informaciones en las decisiones que toman los ciudadanos finalmente.

El tema de las noticias falsas y su efecto político apenas comienza a estudiarse, ya que se trata de un fenómeno muy reciente. Por esto, al respecto hay investigaciones que arrojan conclusiones contradictorias. Mientras en algunos estudios se les otorga un impacto básicamente nulo, en otros se señala que están cambiando la percepción de muchos electores.

De momento, no hay ninguna conclusión definitiva, pero sí una serie de reflexiones muy interesantes al respecto. Se cree que el fenómeno de las noticias falsas se mantendrá y se expandirá en el corto plazo, mientras que en el otro lado se desarrollan mecanismos para contenerlo.

El problema de las noticias falsas es que debilitan la confianza de todos”.

-Edward Schummacher-

Hombre con un ordenador y móvil leyendo noticias

Efecto nulo de las noticias falsas

En los Estados Unidos, se hizo un metanálisis para tratar de determinar qué influencia habían tenido las noticias falsas en la elección de Donald Trump. Como se recordará, muchos adjudicaron la victoria de Trump a la publicidad en línea de la empresa Cambridge Analytica y al contenido promovido por bots rusos.

El metanálisis concluyó que el efecto de las noticias falsas en esa elección había sido muy discreto, por no decir nulo. Según sus pesquisas, estas informaciones solo lograron cambiar la intención de voto en dos de cada 10.000 electores. El mismo estudio señaló que otros mecanismos de persuasión, como los correos o el proselitismo en persona, no tenían ningún efecto visible en los electores.

Los investigadores señalaron que este tipo de contenidos llega en realidad a muy pocas personas. En el caso de las elecciones de Estados Unidos en concreto, se estima que las noticias falsas se trinaron 2.1 millones de veces. Sin embargo, esto solo corresponde al 0,5 % de los trinos totales sobre el proceso electoral.

Las noticias falsas tienen un poder preocupante

Otro estudio sobre el mismo tema, llevado a cabo por el Massachusetts Institute of Technology llega a una conclusión diametralmente opuesta. Señala que la información falsa está llegando más masivamente que la información verídica y que esto termina distorsionando seriamente la percepción de la realidad en los ciudadanos.

En el año 2016, hubo un plebiscito en Colombia para refrendar los acuerdos de paz que pondrían fin a una guerra de más de 60 años en ese país. De manera sorprendente, en el resultado final se impusieron quienes querían continuar con la guerra. Tiempo después, los propios impulsores del “No” a la paz confesaron que habían logrado esas mayorías gracias a una serie de informaciones falsas. En este caso fue claro que las Fake news tuvieron éxito.

Sin embargo, las informaciones falsas no tienen la posibilidad de proliferar si no se adhieren a alguna matriz ideológica que ya tenga suficiente fuerza. Así que es posible que haya algo de razón en ambas posturas: la que les adjudica una influencia nula y la que le abroga una importancia determinante.

Teclado con las palabras fake news escritas

Las matrices ideológicas

Las noticias falsas a veces pasan sin pena ni gloria, mientras que en otras ocasiones alimentan matrices ideológicas, que en conjunto pueden ser falsas, y logran darles mayor credibilidad. Por lo tanto, de manera aislada esas informaciones falsas no tendrían mayor poder, pero unidas a una gran tendencia sí la fortalecen.

Un caso destacado al respecto es el de Jair Bolsonaro en Brasil. Sorprendió que un candidato que se había expresado de forma intolerante frente a la homosexualidad y la igualdad de la mujer, contara entre sus electores con muchos homosexuales y mujeres.

En ese caso pudo más la percepción de inseguridad en el país y la promesa del candidato de enfrentarla con “mano fuerte”. El miedo colectivo llevó a que se impusieran las noticias falsas sobre el contrincante, que lo catalogaban como “corrupto” y “débil”. Bolsonaro no ganó gracias a las noticias falsas, pero estas sí que lograron inclinar la opinión hacia su matriz ideológica.

De cualquier manera, el tema será objeto de nuevos estudios y nuevos hallazgos en los próximos años. En realidad es preocupante si se tiene en cuenta que cada vez se desarrollan medios más eficaces para hacer imposible que se detecte la falsedad o veracidad de una información. Es un asunto al que la sociedad, y nosotros como parte de ella, debe prestar atención.

Pauner Chulvi, C. (2018). Noticias falsas y libertad de expresión e información. El control de los contenidos informativos en la red. Teoría y realidad constitucional, 41, 297-318.