El emotivo mensaje de Glenn Close en honor a su madre

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
· 14 marzo, 2019
La sociedad espera de nosotras que seamos nutridoras, esas madres, esposas o compañeras perfectas. Pero las mujeres necesitamos más, tenemos derecho a luchar por nuestros sueños... El mensaje de Glenn Close en los Globos de Oro sigue siendo inolvidable.

«Cuando mi madre cumplió 80 años, me dijo que tenía la sensación de no haber logrado nada en la vida». Esta fue una de las emotivas y rotundas frases que Glenn Close compartió con el público el pasado mes de enero cuando ganó su Globo de Oro por la película La buena esposa. En su discurso realizó una profunda reflexión sobre la maternidad y la necesidad de alcanzar los sueños personales.

Podríamos decir que esta actriz es, a día de hoy, una de las más admiradas por el público en general. No es una actriz al uso, sus papeles, las mujeres a las que ha encarnado tampoco lo son. Es la dama de las mil caras.

Nos generó, por ejemplo, una mezcla de terror absoluto y fascinación en su papel de Atracción Fatal. Aquel afán por matar a Michael Douglas, un hombre casado con el que tuvo una relación y que más tarde la dejó, es ya parte de la historia del cine.

También fue inolvidable en El mundo según Garp, uno de sus primeros papeles en el que interpretó a una feminista de firmes convicciones. Nos encantó en Albert Nobbs, cuando tuvo que vestirse de hombre. También fueron memorables sus trabajos como Cruella de Vil o sus papeles en el Reencuentro (1984) o en El mejor (1985).

Dramas, comedias, aventuras, ciencia-ficción o thrillers, Glenn Close asume cualquier personaje con la pasión y excelencia de los grandes artistas. Adopta cada uno de sus papeles desde la profundidad de las emociones, desde ese rincón privilegiado que solo habita en las grandes actrices. Además de eso, destacan sus mensajes, como el que nos regaló la noche del 7 de enero.

«Toda forma de arte proviene de un sentimiento de profunda indignación».

-Glenn Close-

Glenn Close en La buena esposa

La buena esposa, la mujer oculta detrás del hombre

La buena esposa empieza presentándonos un personaje vivaz y de enorme potencial. El personaje de Glenn Close es en su juventud el retrato de una mujer ambiciosa y llena de talento que vive en la Costa Este y que aspira a ser escritora.

Ahora bien, en un momento dado aparece el conflicto, la contradicción y también el inició de una catástrofe personal. Se enamora de un joven que también desea ser escritor. Cuando este le muestra su primer manuscrito y le pide su opinión, ella se la ofrece con sinceridad: no es bueno.

La reacción de él es violenta e inesperada. En esta película, a diferencia de otras del currículum de Glenn Close, nadie busca asesinarla; sin embargo, su personaje será continuamente ignorado, menospreciado y subestimado. No solo por su marido, también por la propia sociedad. Joan Castleman se convierte poco a poco en la sombra de su esposo, en esa tibia figura discreta que camina tras el ilustre escritor Joseph Castleman (protagonizado por Jonathan Pryce).

Nadie pronuncia bien su nombre, es más, ni siquiera hay necesidad de hacerlo: ella es, simplemente, ‘la buena esposa’. Una figura accesoria al lado de un nominado al Premio Nobel de Literatura…

Glenn Close Globos de oro

Glenn Close y su discurso feminista

La película La buena esposa tardó cerca de 14 años en llevarse a cabo, pero a Glenn Close le bastaron solo unos pocos minutos para lograr que el público y todo el mundo conectara con la trascendencia de su papel y también con su historia personal.

Cuando recibió el Globo de Oro y tras realizar los agradecimientos oportunos, recordó a su madre y nos regaló las siguientes palabras:

Ahora estoy pensando en mi madre. Ella se dedicó y se sacrificó toda su vida por mi padre, y recuerdo lo que me dijo cuando tenía ya 80 años: ‘Siento que no he logrado nada en mi vida’. Pienso que sentir esto, llegado ese momento y esa edad, no está bien. Siento que lo que he aprendido a través de toda mi experiencia y con la de mi madre es que las mujeres somos nutridoras. Eso es lo que se espera de nosotros. Tenemos a nuestros hijos, tenemos a nuestros esposos, a nuestras parejas… Y todo ello está bien, nos hace feliz, pero hay que encontrar algo más, y ese algo más es la satisfacción personal. Así que recordad, tenemos que seguir nuestros sueños. Tenemos que decir: ‘puedo hacer eso, se me debe permitir hacerlo y voy a hacerlo’.

Glenn Close

Reclamando espacios

El discurso de Glenn Close nos presenta más puntos de reflexión. A menudo, se nos olvida que las madres son algo más que un término o una etiqueta; su condición de mujer, de persona que ansía cumplir sus propios sueños sigue ahí. Latente pero silenciada.

  • De algún modo, se olvida que son algo más que unos cuerpos, una piel y un corazón que nutre y que ofrece afecto. Las madres, las esposas, las compañeras, etc., son ante todo personas que siguen reclamado su espacio de desarrollo, de creación, de autonomía y realización personal.
  • Las madres tienen derecho, como cualquiera, a seguir avanzando más allá de la propia familia. Lograrlo, combinarlo y alcanzarlo es un reto, no hay duda, pero como nos señala Glenn Close en su discurso, es obligación nuestra luchar por los propios sueños y hacerlos realidad.

Nada puede ser tan triste como llegar a un momento de nuestra existencia y sentir que no hemos alcanzado nada. Que más allá del entorno familiar somos seres invisibles, espectros de potenciales ocultos y desaprovechados o voces silenciadas como lo fue la propia Joan Castleman, el personaje de La buena esposa. 

Pensemos en ello, trabajemos en nuestras metas seamos hombres o mujeres, intentemos alcanzar los objetivos soñados para sentir, llegado el día, que nuestra vida sí ha merecido la pena.