El estado de flujo en la pareja: cómo avanzar en sintonía y felicidad

18 agosto, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
Fluir en el amor y con nuestra pareja requiere estar sintonizados. Implica dar forma a sencillos instantes de complicidad donde reencontrarnos y descubrirnos cada día, ahí donde comunicarnos, reír y afianzar compromisos en libertad.

El estado de flujo en la pareja facilita alcanzar ese punto de elevada felicidad en el que todo avance es armonía. Es saber crear una alianza entre dos que sirva tanto para disfrutar y aunar complicidad como para enfrentar adversidades. Así, la teoría enunciada por Mihaly Csikszentmihalyi en 1975 puede aplicarse también al ámbito relacional y obtener con ella un valioso aprendizaje.

Gran parte de los estudios y trabajos que encontramos sobre el concepto de estado de flujo se aplica, sin duda, al ámbito del trabajo e incluso del crecimiento personal. Con esta idea, se describe ese estado mental en el que toda nuestra actividad psicológica se centra en la actividad que estamos llevando a cabo. Es punto de elevada concentración se acompaña a su vez de una gran satisfacción.

Ahora bien, en los últimos años especialistas en el campo de las relaciones afectivas, como la doctora Brenda McDaniel, de la Universidad de Kansas, Estados Unidos, nos señala algo interesante. Las parejas también pueden alcanzar ese estado mental y emocional de muy diversas maneras. Es más, si se tienen presentes los componentes generales de la teoría del estado de flujo la relación puede ganar en felicidad y estabilidad.

Un ejemplo, experiencias tan sencillas como mantener a diario conversaciones significativas con la persona que amamos nos ayuda a reducir el estrés, invertir en complicidad, afecto y compromiso. A veces, las inversiones más sencillas son las más gratificantes.

«Es al estar completamente involucrados con cada detalle de nuestras vidas, ya sea bueno o malo, que encontramos la felicidad, no al tratar de buscarla directamente».

-Mihály Csíkszentmihályi-

Pareja representando el amor verdadero

Los componentes que conforman el estado de flujo en la pareja

Cuando Mihaly Csikszentmihalyi introdujo en el mundo de la psicología el concepto del estado de flujo lo hizo siguiendo una metáfora. Cuando los vientos de la fortuna soplan a nuestro favor, las personas sentimos que avanzamos, como si nos dejáramos llevar con placidez por la corriente de un río.

Así, la idea del flujo es esa actividad significativa a todos los niveles posibles donde sentirnos no solo felices y satisfechos, sino también tener la clara sensación de que vamos por buen camino en el viaje de la vida.

Estas bases pueden aplicarse perfectamente al escenario de las relaciones afectivas. De ahí, que el estado de flujo en la pareja sea otro punto de vista interesante que vale la pena tener en cuenta para ganar en bienestar. Veamos qué componentes los conforman.

Personalidades diferentes… pero con objetivos semejantes

Ser pareja no implica, ni mucho menos, tener los mismos caracteres, opinar de igual modo, tener exactamente los mismos gustos o aficiones. En absoluto. Para tener una relación afectiva satisfecha y feliz lo que resulta imprescindible es compartir valores y metas.

No importa si en el viaje de nuestra existencia en común uno es contramaestre, oficial de puente o sobrecargo. Lo que de verdad cuenta es que los dos viajamos en el mismo barco y tenemos un mismo rumbo, una misma ilusión.

Pareja sonriendo reflejando amor

Concentración y enfoque en el estado de flujo en la pareja

Como ocurre en el estado de flujo aplicado al ámbito laboral, en una relación de pareja necesitamos estar concentrados en la propia relación. ¿Qué significa esto exactamente?

  • Estar concentrados en una relación afectiva implica ser responsables de lo que significa «ser pareja», siendo además, conscientes de las necesidades del otro.
  • Significa a su vez, recordar a diario que el amor no se da por sentado, se trabaja a cada instante cuidando detalles, siendo proactivos, cuidando la comunicación, sacando instantes a la rutina para poder compartir tiempo juntos de calidad.

Competencias para saber afrontar los desafíos juntos

El estado de flujo en la pareja se define también por una valía clave: saber sortear las dificultades de manera conjunta. Esta artesanía no se aprende de un día para otro; son los momentos complicados los que nos ponen a prueba. Es ahí donde emerge lo mejor o lo peor de nosotros mismos.

Así, solo quienes sean hábiles a la hora de apoyar, de comunicar, de llegar a acuerdos, de ser cercanos y capaces a su vez de ver salidas en lugar de problemas cuando surge la adversidad, demostrarán su competencia. Fluir, al fin y al cabo, implica no solo saber avanzar cuando el río de la vida es plácido y seguro, significa también saber sortear obstáculos y peligros.

Actividades donde somos dos disfrutando como un solo

Los miembros de una pareja pueden tener cada uno sus aficiones, sus instantes de reservado placer con sus pasatiempos, deportes, con ese tiempo compartido con sus respectivos amigos o familiares.

Ahora bien, es esencial que se deleiten de forma cotidiana de actividades donde la vida en común alcanza ese estado de flujo sin igual. Son esos instantes donde seguir descubriéndonos, riendo juntos, deleitándonos…

Estos son unos ejemplos de esas actividades donde lograr el estado de flujo en la pareja:

  • Diálogos gratificantes.
  • El sexo.
  • Baños o duchas en pareja
  • Viajes.
  • Deportes.
  • Masajes.
  • Cocinar juntos.
  • Ver películas, leer un mismo libro y comentarlo.
Pareja disfrutando los beneficios de besar

Para concluir, tal y como podemos ver, trabajar el estado de flujo en la pareja no es tan complicado. Se trata solo de dar forma a esa danza metafórica donde dos personas continúan disfrutando la una de la otra cada vez con mayor confianza, con más solvencia y disfrute. El amor se encuentra, pero la felicidad debe trabajarse a diario para que el afecto no se oxide ni se pierda.

  • Mirvis, P. H., & Csikszentmihalyi, M. (1991). Flow: The Psychology of Optimal Experience. The Academy of Management Review16(3), 636. https://doi.org/10.2307/258925