El experimento de los monos y las bananas

Edith Sánchez·
10 Diciembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
10 Diciembre, 2019
El experimento de los monos y las bananas, aunque no es estrictamente una prueba científica, nos habla de la obediencia ciega a las normas y cómo esta se incorpora y se reproduce por la presión del grupo.
 

El experimento de los monos y las bananas es una famosa historia que nos habla acerca del comportamiento social de los monos. Este resultó ser llamativamente similar al que tenemos los humanos, aunque, por los resultados obtenidos, muchos se preguntan si no será al revés.

Para muchos, el experimento de los monos y las bananas es una auténtica metáfora acerca de la forma como se incorporan las normas al comportamiento, por absurdas que estas sean. Esta historia ha tenido gran difusión, a pesar de que sus bases científicas no están realmente comprobadas.

Pese a todo, es muy probable que en muchos seres humanos prime la misma lógica que se evidencia en el experimento de los monos y las bananas. Esto es, que no logremos ver más allá de lo inmediato, ni identificar la verdadera causa de un problema, ni tampoco encontrar soluciones alternativas para conseguir lo que nos proponemos colectivamente.

Un hombre competente es un hombre que se equivoca según las reglas”.

-Paul Valéry-

Dos chimpancés

La autenticidad del experimento de los monos y las bananas

Lo primero que se debe decir es que no es totalmente claro el origen del experimento de los monos y las bananas. Hay quienes ponen en duda su autenticidad, aunque haya algunas bases que la sustenten. La primera vez que se habló de este experimento fue en un blog de Michael Michalko, un consultor empresarial que trabaja en el área creativa.

 

La publicación hizo que un experto en primates se dirigiera a él para señalarle que el experimento le parecía dudoso y que quería saber cuál era la fuente del mismo. Michalko señaló que se había basado en un estudio llevado a cabo en 1967 y que llevaba por título Cultural acquisition of a specific learned response among rhesus monkeys.

Sin embargo, al consultar la referencia no se encontró el experimento, al menos tal y como se popularizó. El psicólogo Bennett Jeff Galef terció en la polémica y señaló que el experimento parecía ser una combinación entre el trabajo de Wolfgang Köhler, Jacob y Cambell, y Susan Mineka. Aún así, la historia se ha popularizado. No hay plena evidencia sobre su autenticidad, así que bien podría ser tomada como una bonita metáfora de situaciones que evidentemente ocurren.

El experimento

Según la versión difundida, el experimento comienza cuando se toman cinco monos y se les encierra en una jaula. En la misma hay una pequeña escalera, la cual conduce a una plataforma en la que hay un delicioso racimo de plátanos. Como es obvio, tan pronto como los monos lo notan, intentan subir para comer.

Sin embargo, se llevan una desagradable sorpresa. Tan pronto como uno de los monos intenta subir, los demás monos reciben un potente chorro de agua fría. En otras palabras, cuando uno de los animales intenta obtener una satisfacción, los demás son castigados por ello.

En poco tiempo los monos se dan cuenta de cómo operan los hechos y entonces entran en caos cada vez que alguno intenta subir por las codiciadas bananas. Si uno lo intenta, los demás comienzan a chillar, a morder, a golpear, para impedir que lo haga. Al poco tiempo, ya ninguno lo intenta.

 
Bananas

Una variación del experimento

Llegados a ese punto, se introduce una variación. Uno de los monos que ha presenciado todo lo ocurrido es retirado de su jaula. En su lugar se pone a otro mono que no tiene la menor idea de lo sucedido. Este, por supuesto, tan pronto como ve las bananas intenta ir hasta la escalera para subir y alcanzarlas.

Los demás monos, que saben lo que puede suceder, lo golpean y lo muerden tal y como lo han venido haciendo. El mono “novato” no tiene idea de por qué lo hacen, pero le queda claro que se trata de un comportamiento prohibido. Así que deja de intentarlo. Cuando esto ocurre, nuevamente sacan a uno de los monos que ha estado presente durante todo el episodio y meten a la jaula a otro mono novato.

Como era de esperarse, el segundo novato intenta ir a la escalera y tomar las bananas. La respuesta de los demás es la misma que ha venido imponiéndose. Lo llamativo es que el primer mono novato también participa de esa respuesta, aunque no había estado presente cuando se rociaba el chorro de agua fría a los demás. En otras palabras: seguía el comportamiento del grupo sin haber sido sometido al condicionamiento.

 
Gómez, S. (2019). Cuatro versiones de informe para una academia. Danzaratte: Revista del Conservatorio Superior de Danza de Málaga, (12), 4-28.