El fracaso como oportunidad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 11 febrero, 2015
Eva Maria Rodríguez · 11 febrero, 2015

¿Se puede saborear la felicidad sin saber qué es el fracaso, el sufrimiento o la pena? ¿Por qué fracasar es algo tabú? ¿Por qué nos avergonzamos de haber fallado? ¿Ser feliz es sinónimo de éxito?

¿Qué es el éxito? ¿Qué es ser feliz?

El fracaso es una palabra cargada de negatividad, de la que se huye, que se oculta, que se disfraza para engañar… y para engañarnos. Pero, ¿Es posible triunfar sin arriesgarse a fallar? ¿Es posible ser feliz sin la chispa del riesgo? ¿Por qué puede más el miedo al qué dirán y la vergüenza que la posibilidad de éxito?

Dejemos las filosofías a un lado, porque ahora tenemos evidencia científica de la importancia que el fracaso tiene en la felicidad.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Pennsylvania ha determinado que los defectos del pasado ayudan a desarrollar lo que ellos llaman “grit”, que podemos traducir como grano o arena. Según estos investigadores, lo que denominan como “grit” es la perspectiva y pasión por una meta y los obstáculos que hay que superar.

Los investigadores encontraron que los estudiantes que tenían coeficientes intelectuales más bajos pero más “grift” o “arena”, terminaron con promedios más altos que sus compañeros con un CI superior. ¿Por qué estaban las probabilidades a su favor?

“Ellos estaban dispuestos a tomar riesgos, sentirse incómodos, y se ocuparon de las emociones negativas que vienen con los retrocesos, como la decepción y la vergüenza, de forma constructiva para encontrar soluciones”, explica Christine Carter,  socióloga en el Berkeley Greater Good Science Center.

Y la “arena” no se limita solamente al mundo académico. Estudios posteriores encontraron que la gente más valiente tenían más probabilidades de permanecer casada ​​o mantener sus puestos de trabajo.

“Estar en la negación o culpar a otros te engaña para pensar que la situación no necesita ser subsanada o no está bajo su control. Apóyate en sentimientos de frustración o tristeza, que te ayudarán a crear un plan “, dice Carter.

El uso de ese conocimiento, ayuda a diseñar una estrategia con medidas específicas como practicar las habilidades para hablar en público, pedir retroalimentación con el jefe o buscar tiempo para tener una conversación honesta con la pareja.

“La felicidad está siendo esencialmente un maestro en algo (…).. Pero para llegar allí hay que ponerse a prueba y ver el fracaso como parte de un proceso más amplio que se puede aprender “, dice Carter. Y añade: “Incluye perder en tu plan, y te encontrarás que ganarás más a menudo. Algo para ser feliz”.

Triunfo y felicidad: breve reflexión

 

“La verdadera prueba de un campeón no es ver si puede triunfar, sino ver si es capaz de superar los obstáculos” (Garth Stein)

El triunfo se saborea en la medida en la que superamos todos los obstáculos que se interponen entre nosotros y nuestra meta.

El miedo al fracaso es algo que arrastramos desde niños, cuando nos avergonzamos, cuando perdemos en un juego simplemente porque alguien se burla de nosotros o algún adulto hace o dice al despectivo, aunque sea para quitarle importancia.

Muchos niños incluso renuncian a jugar o a practicar deportes porque la posibilidad de perder les acobarda. O no quieren aprender cosas nuevas y diferentes a las impuestas por el sistema educativo por miedo a no ser los mejores (y defraudar a los demás).

El fracaso es algo inherente al hecho de aprender y progresar. Si tanto nos importa nuestra felicidad y la de nuestros seres queridos, ya es hora de que dejemos de ver el fracaso como un final y empecemos a considerarlo como una oportunidad.