El Hombre Vitruvio: el enigmático dibujo de Da Vinci

Ines Gómez · 9 octubre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 9 octubre, 2019
Leonardo Da Vinci fue el artífice de este dibujo. Lo utilizó para tratar de analizar y comprobar la simetría y perfección del cuerpo humano, basándose en el tratado del arquitecto Vitruvio.

El Hombre de Vitruvio es uno de los dibujos más impresionantes y misteriosos que ha conocido el ser humano. Su composición, sus anotaciones y, por supuesto, la autoría de la obra, hacen de él una auténtica joya. Una gema preciosa que, sin embargo, cumple una función mucho más terrenal de la que pensamos.

El famoso estudio que ilustra fue realizado del 1490 en Italia, en plena efervescencia renacentista. Esta época, considerada una de las más importantes de la historia moderna, se caracterizó por una recuperación de los cánones clásicos de belleza y perfección

El arte estaba viviendo un auténtico florecimiento en toda Europa y, particularmente, en el país mediterráneo. Pintores, escultores, arquitectos e inventores empezaban a sentar las bases del famoso culto a la razón, alejándose del período oscurantista de la Edad Media, mientras desarrollaban algunos de sus mejores trabajos.

Boticcelli, Michel Angelo, Rafael, Tiziano, Bernini o Donatello eran nombres conocidos y repetidos en cualquier rincón. Y entre todos ellos, destacaba un genio sin igual, famoso por su talento y por sus innovadoras ideas. Su nombre era Leonardo Da Vinci.

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Da Vinci, un genio precoz

Leonardo, el autor de El Hombre de Vitruvio, nació el 15 de abril de 1492 en el seno de una acomodada familia italiana. A pesar de ser hijo ilegítimo (su madre era una campesina), su padre lo acogió y le procuró una educación.

Desde muy joven, demostró tener un talento extraordinario para el dibujo. Así pues, fue aceptado para trabajar de aprendiz con el maestro Andrea del Verrocchio, conocido por sus innumerables trabajos para Lorenzo De Médici.

Leonardo aprendió no solo sobre escultura y pintura, sino sobre todas las disciplinas que el hombre renacentista debía aprender. Matemáticas, cálculo, arquitectura, química o metalúrgica fueron algunas de ellas, y las que le permitieron convertirse en el genio polifacético que recordamos hoy con admiración.

De hecho, El Hombre de Vitruvio es un estudio basado en las proporciones matemáticas del cuerpo humano en el siglo XV. Asimismo, también es considerado uno de los símbolos de la simetría y de la proporción áurea, características artísticas principales del Renacimiento.

¿De dónde y cómo surge El Hombre de Vitruvio?

El Hombre de Vitruvio tiene un tamaño de 34,4 x 25, 5 centímetros y se encuentra actualmente en la Galería de la Academia de Venezia. Para llevarlo a cabo, Leonardo se basó en los textos de Vitruvio, famoso arquitecto de la Antigua Roma.

Este trabajó durante su juventud para Julio César, y escribió el tratado más antiguo sobre arquitectura que se conoce De Architectura. Esta investigación serviría a Da Vinci para estudiar por su cuenta los cálculos ideales de la proporción áurea que aplicaría a muchas de sus obras.

«Quien piensa poco, se equivoca mucho».

-Leonardo Da Vinci-

Una de las cosas que más llama la atención de este estudio es la presencia de la escritura especular. De esta forma, Leonardo escribía sus notas secretas sin miedo a que alguien las descifrara. Pero, ¿qué dicen exactamente estos apuntes?¿esconden algún tipo de simbología o código misterioso o quizás se trata de un mensaje para otra persona?

La enigmática figura de Da Vinci y los múltiples estudios sobre su figura tienden a romantizar y envolver en un aura de misterio cualquier rasgo de su vida. Aunque es cierto que hay secretos sobre su persona que todavía distan de ser resueltos, este trabajo específico no es, lamentablemente, uno de ellos.

Por desgracia para la humanidad, lo que podemos leer en el dibujo es mucho más simple de lo que nos gustaría pensar. Simplemente, es un análisis del pintor sobre la imposibilidad de conseguir la perfección estilística en el mundo de la arquitectura, algo que ilustra con lo que él consideraba un modelo de culto: el cuerpo humano.

Imagen ilustrando la proporción áurea.

Este pretendía, nada más y nada menos, que ejemplificar sobre la proporción áurea, las medidas perfectas. Medidas que, dicho sea de paso, no se corresponden con la realidad.

No existe el cuerpo humano perfecto ni las proporciones perfectas. El ser humano es, por lo general, asimétrico e imperfecto, lo que confiere un atractivo mucho más interesante que la apolínea armonía de los dioses grecorromanos.

El otro Hombre de Vitruvio

Leonardo Da Vinci no fue el primero en dibujar al Hombre de Vitruvio. Francesceo di Giorgio Marini, pintor y escultor renacentista, ya lo había hecho en 1480 (aunque su dibujo no tuvo, ni de lejos, la misma trascendencia que el de Leonardo). 

Y es que uno de los aspectos más positivos del Renacimiento fue el común denominador de la búsqueda total de la sabiduría; del análisis más preciso; del cuestionamiento y la revitalización de los grandes autores y genios del mundo clásico con una mirada más moderna.

La alabanza, a fin de cuentas, de las cosas más bellas que hay en la vida, las que consiguen hacer que, al unísono, levantemos la mirada más allá de lo cotidiano y del día a día.

  • Angela Ottino della Chiesa, (1967). The Complete Paintings of Leonardo da Vinci, Penguin.
  • Garin, Eugenio, (1941), El Renacimiento Italiano, Austral Editorial.