El informe psicológico que deberías recibir

05 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Loreto Martín Moya
Los informes psicológicos son con frecuencia documentos confusos e incompletos. Por eso queremos dedicar este artículo a analizar qué información debería aparecer en él.

No hay excusa. El informe psicológico es un documento al que los asistentes a una terapia o tratamiento terapéutico tienen derecho. Por ello, este no ha de hacerse de cualquier modo.

Aunque cada profesional tiene su propio modo de trabajar, lo cierto es que hay algunos elementos que siempre tienen que aparecer en un informe. Es un documento no solo informativo para el resto de las personas, sino también para el cliente que ha formado parte de la terapia.

Desde el manual de Evaluación psicológica: conceptos, métodos y estudio de casos (2013), Rocío Fernández-Ballesteros y otros profesionales hablan de la necesidad de un informe psicológico comprensible, útil y siempre basado en la evidencia y en diferentes garantías científicas.

Así, inciden en la necesidad de un informe verbal a la par que el escrito para facilitar su interiorización, y como buen recurso para finalizar una terapia.

Psicólogo dando alta terapéutica

¿Por qué es tan importante un informe psicológico?

Fernández-Ballesteros lo tiene claro: el informe psicológico es un elemento que puede llegar a cobrar mucha importancia en la vida del usuario. El informe no es meramente informativo para los familiares y la propia personal puesto que supone la culminación de un proceso que a veces dura años.

Así, Fernández-Ballesteros encuentra el valor del informe psicológico en:

  • La expresión duradera y científica de un proceso que puede volver a abrirse y cuya información acerca de los diferentes métodos utilizados puede resultar de utilidad para otros profesionales. Además, en el informe se describen los procedimientos llevados a cabo en terapia, algo que a veces parece una “nebulosa” para aquellos que no acaban de entender qué se hace en una consulta psicológica.
  • Facilita la comunicación de los resultados no solo al cliente, pero también a sus familiares y allegados o a profesionales que necesiten de esos informes siempre y cuando el cliente haya dado su consentimiento (profesores…).
  • Puede establecerse como un documento legal que refleja un momento muy concreto de su vida, y a veces puede apoyar decisiones jurídicas o no hacerlo.
  • El informe psicológico puede establecerse como un punto de información “no contaminado” desde su elaboración. Puede reflejar, por ejemplo, intervenciones recibidas en la etapa adolescente o de exploraciones realizadas durante la infancia.

Las tres características esenciales del informe psicológico

De igual manera, y aunque existen diversos tipos de informe psicológico, Fernández-Ballesteros identifica tres características esenciales que todo documento de esta índole debería presentar: el informe ha de ser científico, servir como vehículo de comunicación y, además, resultar de utilidad.

Un informe empíricamente validado

Un informe psicológico ha de exponerse con el mismo rigor científico que un artículo de investigación o que los puntos de un tratamiento a realizar.

El psicólogo ha de haberse basado en técnicas empíricamente validadas, genuinas, útiles y eficaces para establecer los diferentes puntos del tratamiento del cliente. El informe ha de resultar replicable y contrastable por otros evaluadores.

Así, Fernández-Ballesteros propone algunos puntos clave que pueden aparecer en el informe y que facilitarían el mantenimiento e inclusión del rigor científico. Algunos de ellos son:

  • Datos de identificación del evaluador: dar una imagen clara de quién está llevando a cabo esa intervención o peritaje, incluyendo el número de colegiado.
  • Anamnesis e identificación de objetivos: en el informe psicológico se recomienda que aparezca un breve resumen de la demanda del cliente y que se establezca qué es lo que el cliente quiere conseguir con la terapia, para observar durante el transcurso si se van cumpliendo las expectativas.
  • Fechas de la evaluación e intervenciones.
  • Procedimiento seguido: se incluyen las técnicas utilizadas, los procesos de aprendizaje que se buscan poner en marcha, los diferentes problemas que han podido suponer ciertas aproximaciones, las tareas que se han mandado…
  • Resultados cuantitativos y cualitativos: estos se pueden elaborar a través de puntuaciones pre-post (como del estado de ánimo, de los niveles de ansiedad) y observando cuales eran los objetivos.

Un informe divulgativo: ¡abajo con los tecnicismos!

Se recomienda que un informe psicológico resulte un vehículo de comunicación, tanto para los usuarios como para los familiares o profesionales que necesiten lo que está escrito en él.

Por ello, y sin comprometer la profesionalidad del propio documento, es preciso que este ese redactado de manera comprensible, sin suprimir datos técnicos, pero facilitando que las personas puedan comprender qué se ha trabajado y de qué manera.

Por ello, Fernández-Ballesteros insiste en que un informe psicológico no debería de dar pie al estereotipo, igual que tampoco debería incluir etiquetas devaluativas. De la misma manera, toda afirmación que se presente en el informe ha de ser justificada con datos que la respalden, sin caer en los argumentos de rigor o de experto.

Además, el informe no tiene que estar basado en la interpretación de su lector, y por ello las conclusiones han de presentarse de manera clara. Por último, se recomienda la exposición verbal de informe para que el psicólogo esté seguro de que su cliente comprende el documento que se lleva en las manos.

La utilidad del informe

Toda la información que aparece en un informe ha de ser útil. Aunque es una afirmación bastante obvia, no son pocos los psicólogos que incluyen afirmaciones que, aunque verdaderas, no son de ninguna manera relevantes para el cliente.

Fernández-Ballesteros pone como ejemplos frases como:

  • “Tiene tendencia a preocuparse, pero no demasiado”.
  • “Le gusta estar con la gente que conoce bien”.
  • “Las situaciones nuevas le provocan ansiedad”.

Estas son afirmaciones aplicables a la mayoría de las personas y que no aportan un dato clínicamente significativo o relevante; por ello, deberían de eliminarse.

Paciente en el psicólogo

¿Qué dice el COP del informe psicológico?

El asunto del informe psicológico ha sido también tratado por el Colegio Oficial de Psicólogos. De hecho, algunos de los artículos del código deontológico del psicólogo están directamente relacionados con la redacción del informe psicológico.

Algunos de esos artículos son:

  • Artículo 12. Especialmente en sus informes escritos, el/la psicólogo/a será sumamente cauto/a, prudente y crítico/a, frente a nociones que fácilmente degeneran en etiquetas devaluadoras y discriminatorias, del género de normal/anormal, adaptado/inadaptado o inteligente/deficiente.
  • Artículo 48. Los informes psicológicos habrán de ser claros, precisos, rigurosos e inteligibles para su destinatario. Deberán expresar su alcance y limitaciones, el grado de certidumbre que acerca de sus varios contenidos posea el informante; su carácter actual o temporal, las técnicas utilizadas para su elaboración, haciendo constar en todo caso los datos del profesional que lo emite.

La redacción de un informe psicológico, a fin de cuentas, no ha de tomarse a la ligera. Se recomienda, además de la lectura del manual presentado en la introducción, informarse a través de las Guías del Proceso de Evaluación Psicológica (GAP).

Estas fuentes de información nos recomiendan qué hacer con las inconsistencias en los resultados o las demandas no abordadas al finalizar un tratamiento.

  • Fernández-Ballesteros, R. (2013). Evaluación psicológica: Conceptos, métodos y estudio de casos. Madrid: Ediciones Pirámide.