El juego: una película sobre infidelidades y secretos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 6 enero, 2019
Sonia Budner · 6 enero, 2019
Esta película es un buen ejemplo de cierta estigmatización asociada a las relaciones de pareja que parece basarse exclusivamente en el amor romántico

El pasado mes de diciembre Netflix volvió a deleitarnos con otra divertida película. Nothing to Hide, traducida al español como El juego, es una comedia francesa sobre infidelidades y secretos de pareja que merece la pena ver y desde luego analizar desde estas páginas. Una trama que quiere ir más allá de las apariencias y de la imagen social de las relaciones sentimentales, además de invitarnos a reflexionar sobre en qué se convierten con el paso del tiempo y sobre cuáles son los elementos que las sostienen.

El argumento de la película plantea un juego entre cuatro parejas que se reúnen para cenar. El juego consiste en depositar los móviles de cada uno en el centro de la mesa mientras están cenando. Acuerdan atender en abierto todas las llamadas, mensajes y correos que se reciban durante la cena para que todos puedan escucharlos o leerlos. Fueran secretos. Una comedia que termina resultando terriblemente dramática para los personajes que le dan forma.

El argumento

Varias parejas que se conocen desde la escuela se reúnen regularmente para cenar juntos. La primera nota que rompe con el aparente equilibrio es que uno de ellos aparece sin acompañante: una nueva relación que aún no ha presentado a sus amigos. Antes de empezar a cenar ya se ven algunos detalles que aventuran que no todas las parejas están pasando por su mejor momento. También se puede apreciar un esfuerzo por parte de todos por sumar armonía a la cena.

En mitad de una conversación, una de las mujeres plantea un juego, y lo hace desafiando a su marido. Si nadie tiene nada que ocultar todos deberían poner sus móviles encima de la mesa mientras cenan juntos y cada llamada, e-mail o mensaje que entre se leerá en abierto para que todos puedan enterarse. A pesar de las muchas reticencias que los demás ponen por jugar el juego, al final todos ceden para evitar que los demás piensen, en especial sus parejas, que tienen secretos que no pueden compartir.

Móviles encima de la mesa

Un juego peligroso

Los celos y las inseguridades propias de cada uno suelen conducir a un control excesivo sobre la pareja. Por otro lado, la confianza en la pareja es uno de los pilares más importantes sobre la que esta se sostiene. Aunque quizás también es el más difícil de conseguir y uno de los más frágiles.

Pero, ¿qué dice la psicología sobre esto? En realidad, en muchas ocasiones cuando aparece la necesidad de espiar a la pareja es porque ya hay un problema. Bien en un lado, porque la desconfianza es injustificada, bien el otro, porque es justificada. Sea en el uno o en el otro, como hablamos de una pareja, deja de haber lado y al final hablamos de un problema compartido.

La película nos muestra varios tipos de relaciones. Encontramos parejas que llevan muchos años juntos, con hijos adolescentes y carreras profesionales brillantes. La relación de pareja está desgastada en muchos sentidos, las pasión apenas sobrevive. También nos encontramos con otro elemento típico: cada uno ha buscado una forma de cubrir este vacío pasional.

Otra de las parejas proyecta una imagen opuesta. Matrimonios que parecen no perder nunca esa pasión por el otro y que se esfuerzan en, sobre todo, demostrarlo en público, para no dejar dudas sobre su maravillosa relación. A veces este tipo de pareja es la que más secretos tiene que esconder: de una forma o de otra termina trasladando ese teatro hacia el exterior en un teatro también hacia el interior, hacia el otro.

Amigos cenando en la película El juego

Cuando la relación de pareja se entiende solo en términos de amor romántico

Esta película es un buen ejemplo de cierta estigmatización asociada a las relaciones de pareja que parece basarse exclusivamente en el amor romántico. A veces se mantienen círculos sociales que no permiten el paso a una evolución más madura ni diferente de las relaciones de pareja. Pues bien, para hacer frente a esta presión es necesaria una madurez emocional que no todas las parejas han alcanzado.

Además, cada pareja es un mundo, eso no hay duda. Quizás la reflexión más importante después de ver la película sea plantearse si es mejor a veces apostar por la relación a pesar de los secretos o si a veces es mejor airear los secretos para valorar de verdad el tipo de relación que se mantiene y si merece la pena seguir con ella. Una historia que intenta ir más allá de si existen o no secretos entre las parejas y hace un intento de mostrarnos por qué se generan y mantienen esos secretos. En cualquier caso, película muy recomendable, tanto en su versión española como en la que ha producido Netflix.