El mito de Calisto, la doncella que brilla en el firmamento

Edith Sánchez·
15 Abril, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
15 Abril, 2020
El mito de Calisto explica la conformación del cielo, que los griegos ya conocían bien. Se trata de una hermosa historia en la que, como suele suceder en esa mitología, la belleza de una mujer es el origen de grandes fatalidades y acciones épicas.

Del mito de Calisto hay muchas versiones diferentes, aunque en todas ellas existen elementos comunes. Esta es la historia de una de las varias conquistas de Zeus, quien tenía especial debilidad por las aventuras extramaritales, pero de un modo u otro siempre era descubierto por su esposa Hera.

Cuenta el mito de Calisto que esta era una mujer muy bella. De hecho, el nombre “Calisto” significa ‘la más bella’. En la mayoría de las versiones de esta historia, la hermosa mujer era hija del rey Licaón. Este era un personaje muy singular, que había tenido en total 50 hijos, todos de diferente mujer.

Se dice que el rey Licaón, un hombre culto y muy religioso, ayudó a su pueblo creciera y se desarrollara. Fundó una ciudad llamada Licosura y allí levantó un templo para Zeus, en el cual hacía sacrificios con frecuencia. Incluso llegó a hacer sacrificios humanos: le quitaba la vida a los extranjeros que llegaban a su reino como ofrenda a los dioses.

La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte”.

-Leonardo Da Vinci-

zeus
Zeus

La familia de la bella Calisto

Zeus se sintió molesto al conocer las prácticas de Licaón. Su costumbre iba en contra de la sagrada ley de la bendita hospitalidad, muy apreciada por los griegos.

Molesto por esos sacrificios exagerados, el propio Zeus decidió hacerse pasar por peregrino y visitar la casa de Licaón. Este, que sospechó del origen divino de su huésped, mató a uno de sus esclavos, lo cocinó y se lo sirvió al supuesto extranjero. Zeus se encolerizó y convirtió al rey en lobo. Luego incendió el palacio y se marchó.

Los numerosos hijos de Licaón, que no sufrieron las consecuencias del castigo, pronto se hicieron famosos por su soberbia y su falta de compasión. Nuevamente el rumor llegó a oídos de Zeus, que esta vez se disfrazó de mendigo y llegó al palacio que habitaban.

Los príncipes asesinaron a uno de sus hermanos y le sirvieron sus entrañas a Zeus como cena, mezcladas con las de algunos animales. Al darse cuenta de esto, el rey del Olimpo los convirtió a todos en lobos y luego destruyó su palacio con un rayo, al tiempo que le devolvió la vida al hermano sacrificado. Para ese entonces, Calisto estaba lejos de allí.

El mito de Calisto

Dice el mito de Calisto que esta bella mujer se consagró al servicio de Artemisa. Esta era la diosa de la caza y reina de la naturaleza. Esta divinidad exigía que todas las mujeres que formaran parte de su cortejo fueran vírgenes, ya que ella misma había hecho el voto de castidad y no toleraba la cercanía de los hombres, fueran dioses o mortales.

Sin embargo, cuando Zeus vio a Calisto se enamoró de su belleza inmediatamente. Como era su costumbre intentó seducirla, pero fue en vano. Así que tomó la forma del dios Apolo, hermano mellizo de Artemisa, y mediante ardides y astucias logró su propósito.

Después de ese encuentro, Calisto quedó encinta. Un día, Artemisa le pidió a ella y a otras mujeres de su cortejo que fueran a darse un baño en el río. Cuando Calisto estuvo desnuda, la diosa se dio cuenta de que su vientre había crecido y dedujo que estaba embarazada. Por haber roto el voto de castidad, Artemisa la expulsó inmediatamente.

Rostro de Artemisa
Artemisa

Una constelación en el firmamento

Cuenta el mito de Calisto que la joven se fue exiliada, pero la historia llegó a oídos de Hera, la esposa de Zeus, y en venganza esta la convirtió en osa. De todos modos, tuvo un hijo llamado Arcas o Árcade, pero fue separada de este y tuvo que vagar durante años en el bosque.

Mucho tiempo más tarde, Calisto divisó entre la espesura a Arcas, su hijo. Lo reconoció de inmediato y corrió para poder abrazarlo. Se había convertido en un joven fuerte y se encontraba de caza en ese lugar. Cuando el muchacho vio que ella se aproximaba, tomó su arco y flecha y le disparó. Para él no era más que un animal.

Zeus, que se percató de todo, decidió evitar que el joven matara a su propia madre. Así que antes de que la flecha la alcanzara convirtió a Calisto en una constelación, para que brillara en el cielo y alcanzara la inmortalidad.

A la vez, transformó a Arcas en otra constelación menor, para darle los mismos dones y permitirle que estuviera siempre con su madre. Así se formaron la Osa mayor y la Osa menor, que aún permanecen unidas en el cielo.

Graves, R. (2019). Los mitos griegos. RBA Libros.