El mito de Urano, el titán de la bóveda celeste

Edith Sánchez·
15 Julio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
15 Julio, 2020
El mito de Urano habla del primer ser que personificó al cielo, que para los griegos era una bóveda. Se trataba de un titán, ancestro de los dioses del Olimpo. También representa, sin duda, uno de los primeros episodios edípicos en forma de leyenda.

El mito de Urano se refiere a uno de los ancestros más importantes de los dioses del olimpo griego. Este era un titán, cuyo nombre significa ‘cielo estrellado’ o ‘firmamento’. Fue el primer gobernante del universo conocido.

Respecto al origen de este titán, el mito de Urano tiene dos versiones. La primera señala que nació por sí solo y que fue traído a la vida por obra de Caos, que era la primera forma adoptada por el universo. La segunda versión del mito de Urano señala que fue concebido por Gea o Gaia, por sí sola, sin la participación de ningún padre.

Gea es la Tierra como tal, diosa primigenia de todo lo existente. Es la Madre Tierra propiamente dicha, traída a la vida también por Caos.

Es mucho más fácil cometer un parricidio que defenderlo”.

-Emilio Papiniano (abogado)-

Monte Olimpo
Monte Olimpo

Un origen misterioso

La versión griega de la creación indica que todo comienza con Caos. Señala que este era la fuerza primaria del universo. Fue lo primero que existió y se mantuvo solo por mucho tiempo. Sin embargo, del vacío surgió de pronto Erebo o Erebus, dios primordial de la negrura o la sombra. Sus nieblas oscuras rodeaban los confines del mundo.

Después nació, también del vacío, Nix, o la noche. En ese entonces, el universo estaba oscuro, quieto y silencioso. Erebo, con su hermana Nix, concibieron varios hijos, entre ellos Éter, la luminosidad y el brillo; Hemera, la luz del día; y Dolos, personificación del fraude y del engaño.

Nix, sin la ayuda de Erebo, engendró casi todos los males; entre ellos, la Perdición, la Ilusión, la Muerte, la Némesis, el Destino y los Sueños. Sin embargo, una vez que se concibió la luz, surgió Gaia, la Tierra, y la creación se activó. De Gaia, o Gea, nacería todo lo demás.

El mito de Urano y Gea

El mito de Urano más difundido dice que Gea trajo a este titán de la nada, para que fuera su igual y la cubriera a ella y a las colinas. Haya nacido de ella o no, lo cierto es que Urano se convirtió en su esposo y concibió muchos hijos con la madre Tierra.

Los primeros hijos del cielo, Urano, y la tierra, Gea, fueron seres monstruosos, con gran poder. Primero fueron los Cíclopes, seres con un solo ojo en la mitad de la frente. Luego vinieron los Hecatónquiros, gigantes de 100 brazos y 50 caras.

Urano decidió desterrar tanto a los Cíclopes como a los Hecatónquiros. Los envió a la oscuridad, para que no vieran la luz. Este sitio era el vientre de Gea. Así que, en otras palabras, Urano dejó a esos seres encerrados en el útero, sin que pudieran nacer. Esto provocaba un gran dolor en Gea.

La pareja también concibió a los doce titanes primigenios: Cronos, Ceo, Crio Japeto, Hiperión, Océano, Rea, Tea, Febe, Mnemosine, Temis y Tetis. Helios y Atlas también fueron hijos suyos y algunos los incluían dentro de los titanes.

Titanes
La caída de los titanes, de Rubens

La castración del padre

Cuenta el mito de Urano que Gea, lastimada por la conducta de su esposo, ideó un plan para deshacerse de él. Necesitaba de sus hijos, los titanes, para llevar a cabo su ardid, pero ellos al comienzo se resistieron a secundarla. Solo el menor, Cronos, la apoyó decididamente porque aspiraba a convertirse en el dios supremo.

Para llevar a cabo su plan, Gea elaboró una hoz de pedernal. Cuando el titán del cielo bajó, como todos los días, para fecundar a la tierra, Gea, sus hijos Hiperión, Crio, Ceo y Japeto lo sujetaron de los cuatro puntos cardinales del planeta.

Cuando ya estaba reducido, Cronos tomó la hoz que había hecho su madre y cercenó el miembro viril de su padre. Esto le quitó buena parte de su poder. De la herida cayeron unas gotas de esperma al mar y de allí nació Afrodita, que también es conocida como Afrodita urania.

Tras la castración, Cronos liberó a los Hecatonquiros y los Cíclopes. Poco después se arrepintió, ya que pensó que estos seres podrían ser peligrosos. Así que los confinó en el Tártaro. Luego, recibió de sus padres, y en particular de su madre, la profecía que siempre le atormentó: uno de sus hijos lo derrocaría, tal como él había derrocado a su padre, Urano.

Oliveira, L. (2012). A genealogía mítica Urano, Cronos e Zeus em Plotino. Revista de Estudos Filosóficos e Históricos da Antiguidade issn: 2177-5850, (25).