El papel del físico en la atracción

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Loreto Martín Moya
11 julio, 2019
El papel del físico en la atracción hacia una persona ha sido objeto de estudio para numerosas investigaciones. Es a su vez un fenómeno con el que convivimos día a día, que produce varios mitos, haciendo que muchas personas se sientan inseguras a la hora de establecer una relación.

Son muchas las teorías que hablan del papel del atractivo físico en la atracción, en especial analizando su función en los comienzos de una relación. Dentro de la psicología de la cognición social, también es un aspecto estudiado sobre el que se han llevado a cabo numerosas investigaciones y estudios.

Es necesario acotar el término de atracción, puesto que puede confundirse con afiliación, influyendo también en el nacimiento de las relaciones de amistad. De hecho, se pueden establecer relaciones sin que nos sintamos atraídos por otras personas.

Autores como Surra y Milardo (1988) establecen dos tipos de relaciones entre los seres humanos. En primer lugar, encontramos las redes interactivas, donde las personas interactúan instrumentalmente para alcanzar objetivos; y las redes psicológicas, donde las personas se sienten cercanas e importantes para los demás, y los vínculos que se establecen van más allá de las metas.

Por ello, se engloba el término atracción en las redes psicológicas. Dentro de ellas, se entiende como atracción a la disposición natural a establecer una relación con el otro, a interaccionar con él y a evaluar sus accione y sugerencias de manera positiva.

Pareja mirándose a los ojos enamorada

Feingold y los anuncios de citas

Autores como Feingold (1990) quisieron estudiar el papel del componente físico en la atracción a la hora de establecer relaciones. Para llevar a cabo la investigación se tomaron cinco elementos metodológicos metodológicos:

  • Cuestionarios con escalas: los sujetos tenían que puntuar diferentes atributos que veían relevantes en una potencial pareja —entre ellos, el atractivo físico—.
  • Examen de correlaciones entre atractivo físico y popularidad.
  • Citas a ciegas, donde se manipulaba el nivel de atractivo físico y las interacciones que tenían lugar posteriormente.
  • Descripciones físicas falsas sobre futuros compañeros de trabajo para medir el nivel de agrado que les producía a los sujetos.
  • Análisis del contenido de anuncios de citas en los periódicos.

Su objetivo era ver si la belleza determina nuestras evaluaciones de los demás. La respuesta fue afirmativa. Se encontró que los hombres valoraban más el atractivo físico que las mujeres, pero, ¡ojo! También se determinó que este efecto era mayor en las medidas subjetivas que en las reacciones conductuales.

Esto significa que parece que existen diferencias entre lo que esos participantes decían buscar en una pareja y lo que realmente buscaban después. Esas medidas también podrían estar sesgadas por la deseabilidad social y el estereotipo de atractivo en la sociedad.

Índices románticos y platónicos

En este mismo estudio se demostró que las mujeres más atractivas tenían más citas románticas. Los hombres atractivos, por otro lado, tenían mayor índice de popularidad platónica —es decir, amigas—.

Esto deja entrever la idea de que, cuando las interacciones son románticas el atractivo físico parece ser más importante para los varones; mientras que cuando el objetivo es la amistad, la belleza pasa a ser más relevante para las mujeres.

El atractivo físico, dinero y la bondad

Otra investigación llevada a cabo por Hamermesh y Biddle (1998) ilustra la existencia de una relación entre dinero o recursos materiales y atractivo físico. Así, estos encontraron que los individuos menos atractivos ganaban sustancialmente salarios menores que los que puntuaban alto en atractivo. No era relevante el sexo, género u ocupación.

Eagly (1991) investigó el peso del físico en la atracción a través de constructos psicológicos relevantes como la competencia social, la inteligencia y la integridad y el altruismo.

Encontró una relación directa entre atractivo y competencia social (cuyas explicaciones pueden relacionarse con la facilidad para establecer contacto o ser aceptado), una relación bastante moderada entre la competencia intelectual y el atractivo; y por último una nada relevante relación entre altruismo, integridad y atractivo.

La sociobiología tiene la clave

Se ha estudiado la influencia del físico en la atracción y en la selección de pareja. La explicación se refiere a las inversiones que tienen tanto hombres como mujeres en la reproducción. El querer asegurar la presencia de los genes en siguientes generaciones es lo que determina lo que interesa a unos y a otros. Estos rasgos no solo se definen por el atractivo físico, aunque desde luego parece tener un papel crucial.

  • Siguiendo a las teorías evolutivas, las personas que se sienten atraídas por las mujeres buscan en ellas rasgos de salud reproductiva, íntimamente relacionada con la juventud y la belleza.
  • Para las personas atraídas por los hombres, los rasgos más relevantes, asociados al varón, suele ser la defensa para el mantenimiento de los hijos, es decir, la dominancia.

Sociobiología y prototipos de belleza universal

Los prototipos de belleza universal parecen corroborar la hipótesis psicobiológica al definir el ideal de belleza femenina con atributos asociados a la inmadurez y la maternidad. Estos atributos son ojos y boca grandes, nariz pequeña, pechos grandes y caderas anchas. También se relacionan con el ideal de belleza masculino: mandíbula ancha y fuerza muscular.

No obstante, y como se ha mencionado anteriormente, por ejemplo, en el caso de los hombres, los rasgos de los que habla la sociobiología no se relacionan solo con el físico. Un trabajo llevado a cabo por Jensen Campbell desmotró que los más atractivos para las personas atraídas por hombres no eran los más dominantes físicamente, sino aquellos que más conductas de ayuda emitían.

La teoría parasitaria y el papel de los medios

Gangestad y Buss (1993) propusieron la teoría parasitaria también enmarcada dentro de la psicobiología. Observaron el papel del atractivo físico en 29 culturas diferentes. En ellas, se vio que en aquellas regiones donde existen mayores probabilidades de sufrir contagio por parásitos patógenos se valoraba mucho más el atractivo físico. Esto sucedía así porque atractivo físico parece un buen indicador de inmunocompetencia y resistencia a las enfermedades.

Por otro lado, Feingold habla de que los medios de comunicación han tenido un papel esencial en lo que los seres humanos consideramos como atractivos. Defiende que mitos como “lo bello es bueno” se mantienen gracias a su visibilidad en películas y series —héroes atractivos, bondadosos, fuertes y con todas las características que uno querría en una pareja—.

La tendencia a la generalización del ser humano provocaría que esa correlación entre atractivo y buenas características se generalizara a todo tipo de contextos. Esto provoca que nosotros mismos somos víctimas de un error fundamental de atribución donde, sin datos suficientes, asumimos el éxito de las personas atractivas. Creemos que la atracción y los rasgos de personalidad positivos tienen algún tipo de relación, cuando seguramente ese éxito se deba a factores externos e inestables.

Hombre dando a un beso a su mujer sonriendo

La profecía autocumplida

Por tanto, a alguien atractivo le atribuiríamos las virtudes de competencia y bondad, y nos comportaríamos de manera consecuente a la atribución. Nos relacionamos con alguien competente, con alguien bueno, y queremos mantener el equilibrio con la reciprocidad: estar a la altura de alguien con éxito. El hecho de dar todo eso a una persona puede provocar una reacción en esta, y que a la vez esté más predispuesta a comportarse de la misma manera. Esto se llama profecía autocumplida.

Si nos relacionamos con alguien que creemos es poco exitoso, menos inteligente y más despreciable, la predisposición será muy distinta. Esas interacciones también marcarán la respuesta del locutor, y si se va con expectativas muy fuerte pero negativas, será más fácil encontrar eso que esperamos que tenga lugar.

Sea como fuere, a través de la psicobiología o los estereotipos sociales, parece que el físico en la atracción juega un importante papel a la hora de establecer relaciones. No es el único, pues también se han investigado otros factores institucionales, como la semejanza respecto a nuestro interlocutor o la familiaridad.