El perfil psicológico del asesino - La Mente es Maravillosa

El perfil psicológico del asesino

Cristina 9 julio, 2018 en Psicología forense 0 compartidos
Hombre capucha

El asesinato es uno de los crímenes que más puede traumatizar a una sociedad. Sin embargo, no es el delito que más se comete. Los crímenes patrimoniales y relacionados con las drogas encabezan esa lista. Aun así, no podemos dejar de sentirnos, hasta cierto punto, atraídos por los asesinos y todo lo que les rodea. ¿Qué les llevó a cometer tal atrocidad?

El término asesino tiene su origen en el término árabe hashsashin. Eran nazaríes que formaban parte de una secta cuya misión era matar a determinadas personas, sobre todo con cierto poder (ej. dirigentes políticos). Y todo bajo el ideal de que su misión les llevaría al paraíso.

Empezaban desde muy pequeños (niños huérfanos, mendigos, con poca formación educativa, etc.), les drogaban y les hacían creer que ese era su objetivo en la vida. A partir de ahí, comenzaba su adiestramiento. Algunos textos y estudios cuentan que el apodo que empleaban para ellos viene a significar “consumidores de hachís”, aunque no está del todo claro.

¿Es lo mismo un asesinato que un homicidio?

Para poder responder a esta pregunta, debemos hacer referencia a nuestro actual Código Penal. La legislación española reconoce dos tipos de figuras delictivas que protegen el mismo bien jurídico: la vida. No obstante, la diferencia que existe entre una y otra reside en la ejecución.

El homicidio (art. 138) es la figura base. Supone quitar la vida alguien, sin ningún tipo de circunstancia adyacente. Aquí podrían entrar, como ejemplo, los denominados “homicidios en caliente”: aquellos que se producen como resultado de una disputa y acaban en muerte.

Hombre con capucha

Por otra parte, nos encontramos el asesinato (art. 139). Esta figura requiere ya de unas cualidades específicas para poder considerarlo como tal. Lo que se condena no es solo la muerte en sí, sino la forma en que se ha llevado a cabo por ser lo suficientemente reprobable como para tener un delito autónomo. Hay cuatro circunstancias que convierten un homicidio en un asesinato:

  • La alevosía: generar una situación de manifiesta superioridad sobre la víctima, impidiendo que esta pueda defenderse (ej. matar por la espalda).
  • Por precio, recompensa o promesa: matar a cambio de algo (ej. los sicarios).
  • Con ensañamiento: matar produciendo más dolor del necesario para arrebatar la vida (ej. cuando se apuñala a una víctima en partes estratégicas que no quitan la vida de forma inmediata sino que prolongan la agonía y el sufrimiento).
  • Para facilitar la comisión de otro delito o para evitar que se descubra (ej. primero se comete una agresión sexual contra la víctima y posteriormente se la mata para tratar de encubrir las huellas que se hayan dejado).

¿Es necesario ser psicópata para asesinar?

Debido a lo terrorífico que supone quitar la vida a otra persona, y sobre todo cuando se produce en determinadas circunstancias, se tiende a pensar que esa conducta no puede ser de otra manera que resultado de un problema mental.

Al que más se hace referencia es a la psicopatía. Sin embargo, el porcentaje de psicópatas asesinos es realmente bajo. Es más probable que nos encontremos con una persona psicópata en un alto cargo político, dirigente de una empresa importante, etc. Pero cuando un psicópata mata, lo hace con tanta crueldad que eso distorsiona nuestra percepción.

Un asesino no tiene por qué ser un psicópata. El porcentaje de psicópatas que son asesino es realmente bajo.
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La sociedad necesita encontrar una explicación para tales acciones. Pero no podemos permitir que todos los comportamientos que nos resulten incomprensibles se patologicen. Muchos de esos delitos se cometen por pura maldad. Al igual que hay personas bondadosas, hay personas que son malas y actúan como tal. No obstante, esto no que algunos de estos hechos delictivos no se hayan cometido por personas con ciertas patologías.

Un ejemplo de ello es “la envenenadora de Melilla”. Una mujer que mató a su marido y a su hija porque se interponían en sus planes. Ni los informes psiquiátricos ni psicológicos mostraron que esta mujer sufriera alguna patología. ¿Por qué lo hizo? La única respuesta es la maldad.

Diferencias entre hombres asesinos y mujeres asesinas

Generalmente, el número de hombres que asesinan supera con creces al de las mujeres. Sin embargo, esto no significa que estas no maten. Esta conducta delictiva es propia del ser humano, no del sexo y, ni mucho menos, del género. Debido al papel que ha tenido la mujer en la sociedad, los métodos que esta última ha empleado son sustancialmente diferentes a los del hombre.

Las mujeres, puesto que han estado relegadas en la cocina, hacen un mayor empleo del veneno. Los hombres, por su parte, tienden a usar métodos más agresivos y violentos. Respecto a la motivación, las mujeres suelen matar con la intención de obtener algún beneficio (no necesariamente patrimonial), mientras que los hombres suelen actuar movidos por motivos como la gratificación sexual o la dominación.

Mujer con mochila

Algunos rasgos añadidos del perfil psicológico del asesino

Como hemos visto, la mayoría de los asesinatos requieren principalmente de un plan. Además, los asesinos no suelen tener una gran empatía y para acercarse a sus víctima emplean técnicas de persuasión, seducción, etc. Pueden provenir de un entorno deficitario que en ocasiones ha podido desembocar en el desarollo de una personalidad anómala.

No podemos olvidar que esto no es una ciencia exacta y todo lo que hemos dicho acerca de este tema consta de diferencias dependiendo del delito en sí, de los actores (agresor y víctimas), del entorno, etc. El crimen es maleable y las razones por las que se comete solamente se encuentran en la mente del propio asesino. Nosotros podemos crear un perfil aproximado de un asesino que nos ayude a entender el porqué, pero cada persona es distinta por lo que puede que en ocasiones rompa todos nuestros esquemas.

Referencias bibliografícas

Velasco de la Fuente, Paz. , (2018), Criminal – Mente. La criminología como ciencia. Barcelona: España, Ariel

Cristina

Estudiante de Criminología."Cuanto más se lee, menos se imita" Jules Renard.

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