El potencial de nuestras fortalezas

Maite Córdova Vena·
19 Febrero, 2021
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas al
09 Junio, 2020
¿Has oído hablar o has leído algo sobre las fortalezas personales? Se trata de herramientas que todos tenemos y que nos ayudan a estar mejor.

La psicología, como toda ciencia, ha evolucionado mucho con los años. Hace tiempo se pensaba que solo con hablar sobre aquello que nos hacía sentirnos mal e identificando la causa del malestar se producía la curación; sin embargo, ahora somos conscientes de que con saber no basta. 

Hoy en día sabemos que hace falta comprometerse con uno mismo, cambiar los patrones de activación neuronal y los hábitos de pensamiento y conducta, para poder sentirnos mejor. Veamos a continuación cómo hacerlo y de qué manera nos influye atrevernos a tomar las riendas de nuestro bienestar. 

El papel de la psicología positiva en las fortalezas personales

Mujer brazos abiertos

La psicología positiva es una rama de la psicología que se focaliza en hacer que una persona sea capaz de reconocer y estar consciente de sus puntos fuertes (fortalezas personales), para que pueda apoyarse en ellas a la hora de abordar objetivos y superar dificultades. Esto es porque entiende que una terapia no puede estar enfocada solamente en señalar lo que hay que mejorar, sino en reconocer lo bueno que ya existe, para potenciarlo y sacarle provecho, habiendo o no malestar de por medio.

Dicho en otras palabras: para esta disciplina, es conveniente que la persona no solo exprese sus inquietudes y aprenda a identificar aquello que le incomoda, molesta y duele, sino que aprenda a identificar y ser consciente en qué es verdaderamente buena y cómo puede apoyarse en ello para tener una mejor calidad de vida en general. No solo a la hora de superar una dificultad.

Esta perspectiva se basa en el método científico, lo que quiere decir que los modelos y los ejercicios que plantea se han estudiado y validado previamente para mostrar que son efectivos en un tanto por ciento significativo de la población, lo que indica que no se deben ni al azar ni al efecto placebo.

Al contrario de lo que mucha gente cree, esta disciplina no empuja a que la persona sea la más positiva y happy del mundo solo porque sí, ni a que empiece el día tomando café en una taza con un unicornio y una frase alegre, y con la mejor de sus sonrisas. Se trata de algo diferente: consiste en descubrir, reconocer, valorar y tener presente esas fortalezas que ayudan a vivir bien día a día y que pueden ser útiles, incluso en los momentos de dificultad.

La psicología positiva se centra en aquello que la persona sí hace bien para ayudarla a potenciarlo y sentirse mejor, y así no se centre únicamente en su propio malestar o aquello que le queda por mejorar.

Las fortalezas personales como talento

Desde el punto de vista de esta disciplina, las fortalezas personales son técnicas personales para afrontar todo aquello que nos limita y que nos impide potenciar las habilidades y las capacidades propias. También las considera como un sinónimo de talento.

Trabajar desde los puntos fuertes es mucho más útil que centrarse solamente en intentar mejorar las debilidades. Pensemos en esto un momento: ¿si tenemos que mejorar esto y aquello todo el rato, cuándo nos paramos a identificar y reconocer aquello que sí hacemos bien y que nos puede ayudar a sentirnos mejor con nosotros mismos? Necesitamos una de cal y una de arena, ¿o no?

La autoestima, la confianza en un mismo, la capacidad de perdonarnos y de perdonar a otros, la resiliencia, la creatividad y muchas otras cosas están en nuestro interior y debemos ayudarlas a aflorar, no a esperar a que la terapia -por sí sola- lo haga. Y esto solo ocurre cuando nos ponemos a mirarnos bien y a reconocer que, en la vida, con o sin malestar, tenemos fortalezas y que podemos disponer de ellas para vivir bien.  

La identificación de las fortalezas es clave 

¿Cuáles son tus fortalezas? ¿Quizá la valentía o la curiosidad? Puede que te asombres cuando las descubras e incluso que te lleves alguna sorpresa. A menudo, tienes más fortalezas de las que piensas. Ahora bien, si aún no sabes cuáles son, con la ayuda del método y del test FORTE del Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEEP) podrás averiguarlo.

El FORTE es un concepto desarrollado por el IEPP en el que conocer y usar las fortalezas equilibradas es la base. Y en él se establecen 26 fortalezas que cada persona puede tener en 3 niveles distintos de presencia: muy presente, poco presente o en equilibro. 

 

Fortalezas

Se ha observado que las fortalezas en equilibrio, cuando se utilizan, aumentan los niveles de bienestar psicológico. Así, son una fuente inagotable de bienestar, emociones positivas y recursos para mejorar como nos encontramos. De hecho, diversos estudios muestran que el conocimiento y el uso de las fortalezas personales mejora el bienestar, la satisfacción, el engagement y la productividad. Por lo que tener en cuenta las fortalezas es una garantía de éxito.

Utilidades y beneficios 

Una vez detectadas e identificadas las fortalezas, es momento de aprovecharlas para el desarrollo personal y laboral. Estos son algunos ejemplos concretos en las que te pueden ayudar en el día a día:

  • mejorar la autoestima;
  • mejorar la asertividad;
  • rebajar la alta directividad;
  • mejorar la gestión emocional;
  • mejorar la capacidad de perdonar;
  • ganar confianza en uno mismo;
  • aumentar las emociones positivas;
  • disminuir los niveles altos de ansiedad;
  • trabajar los pensamientos automáticos negativos.

Aprende a reconocer tus fortalezas y potenciarlas. Al hacerlo, verás lo cierto que es esa famosa frase que dice: “todos podemos ser buenos en algo“. 

No dejes de ver todo el paisaje solo porque has notado un rincón oscuro y con telarañas. Recuerda, si bien es necesario trabajar en ese rincón para que pueda llegarle la luz, también es necesario volver la mirada y apreciar las flores, el cielo, el sol y todo lo demás que hay en ese paisaje.