El rey pescador

El rey pescador

Carlos Rodríguez López 22 marzo, 2015 en Cine, series y psicología 0 compartidos
Escena de El rey pescador

Jack Lucas es un famoso locutor de radio que conduce un programa en el que interactúa con los oyentes, que noche tras noche acuden a él para resolver sus problemas. Es el punto de partida del argumento de El rey pescador.

Una noche, uno de esos oyentes, tras escuchar los consejos de Lucas, entra en un bar y asesina a varias personas. Acto seguido Lucas, quien se siente culpable del acto, se retira de la vida pública. Años más tarde, tras una borrachera, intenta suicidarse.., pero Parry, un vagabundo, se cruza en su camino para evitarlo.

“Todos podemos tomar las riendas de nuestra vida mediante la ayuda a los demás. La redención empieza con una actitud repleta de bondad hacia nuestros prójimos.”
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El rey  pescador, una película inolvidable

Estamos ante unas de las mejores películas de los noventa. Sus virtudes son fácilmente identificables, tanto en los elementos puramente cinematográficos como en la exposición de factores morales y éticos de alta enjundia.

Cartel de El rey pescador

En un primer encuentro, El rey pescador puede resultar confusa, delirante e incluso agobiante, pero es una de esas obras que mejora con cada nueva visión. Los matices y su elevado espíritu son sus principales virtudes.

La película de Terry Gilliam (12 monos, Brazil, Miedo y asco en Las Vegas) es una amalgama de sentimientos. A lo largo del metraje nos encontraremos con amor, odio, fracaso, amistad, redención… toda una colección de sensaciones que está presente en nuestro día a día, en mayor o menor medida.

Es aventurado intentar acaparar tantas emociones en un film. Pero es esta valentía lo que hace grande a esta película. Es una montaña rusa emocional, si me permiten tal expresión. Dicho esto, no hay que confundir osadía con eficacia. Guilliam expone y propone, pero sin perder de vista una de las esencias del cine: el espectáculo.

Una historia para la reflexión

El rey pescador entretiene y divierte, pero la capacidad de hacernos reflexionar forma parte de su naturaleza. La película nos presenta a un hombre que fracasa, hundido en el pasado, pero que decide ayudar y comprender para redimir las faltas que le hicieron caer.

El guión de Gilliam rezuma superación en cada línea. Sí, puede parecer una superación un tanto exagerada (el universo del director inglés está marcado por la grandilocuencia), pero, al tratarse de arte, cualquier licencia está permitida para hacernos llegar el mensaje. Otra cosa es que nos guste la forma de hacerlo.

El papel de la amistad

Secuencia de El rey pescador

La historia del cine está repleta de títulos cuyo eje principal gira entorno a la amistad. ¿Por qué? Pues porque es uno de los elementos clave de la condición de ser humano. Sin amistad no hay amor y, sin amistad, la bondad y la generosidad serían aplicables solo a terceros. Estos son solo unos cuantos motivos por los que nuestra capacidad de relacionarnos y de interactuar forma parte de nuestros sentimientos más primarios.

Una de las razones por la que buscamos el beneplácito de otra persona es que nos vemos reflejamos en ella. En esta ocasión la trama nos presenta a dos individuos erráticos, que tienen varios elementos en común: vidas marcadas por episodios dramáticos, aislamiento social y depresión. Uno se esconde tras el alcoholismo, el otro en la indigencia.

La ayuda que reciben los protagonistas es, a priori, distinta:  la de Lucas se fundamenta en el amor de su novia y la de Parry en la compasión del hombre que le deja vivir en su casa. Pero son las personas las que hacen posible este apoyo, ellos son el ingrediente indispensable.

La redención

Otro tema que nos plantea El rey pescador es el de la redención. Se trata de una redención espiritual, no material. Lucas ayuda a Parry para borrar las marcas que le ha dejado el pasado, intentando así iniciar una nueva vida. Parry, a su vez, ve en Lucas una nueva esperanza, una señal de que la vida puede volver a ser un camino con más luces que sombras.

Tengan en cuenta que la ayuda casi siempre es recíproca. Cuando ayudamos a un familiar o amigo estamos consiguiendo dos fines: ayudarnos a nosotros mismos (nuestra autoestima crece) y depositar en nuestro prójimo la semilla de la bondad.

Carlos Rodríguez López

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