El secreto para seguir adelante es empezar de nuevo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 12 octubre, 2018
Valeria Sabater · 12 octubre, 2018
Seguir adelante sin haber resuelto nuestros nudos emocionales y heridas vitales no es una buena opción. Debemos ser capaces de transitar en esos mundos internos para dar forma a una mejor versión de nosotros mismos.

Seguir adelante sin mirar atrás no siempre es fácil. No cuando la tristeza pesa en exceso y arrastramos con nosotros el dolor de tantas batallas con heridas. A veces, es necesario hacer un alto en el camino para sanar, recomponernos e incluso reinventarnos. Solo cuando hayamos dado forma a una nueva y mejor versión de nosotros mismos, estaremos listos para seguir.

Así, podemos equiparar la vida a un tejido bordado de inicios y finales. Son dos caras de la misma moneda, están llenos de emociones contrapuestas que no siempre sabemos cómo manejar, de miedos e inquietudes afiladas que lastran la aparición de nuevas oportunidades. Hacerlo del mejor modo determina sin duda la integridad y la calidad de todo aquello que pueda venir después.

Expertos en el tema, como Denise Beike, de la Universidad de Arkansas, señalan que en nuestro ciclo vital más que el impacto que puedan tener diversos hechos de mayor o menor gravedad que hayamos experimentado, está el modo en que los hayamos afrontado. Por ello, es importante tener una visión clara y objetiva de determinados aspectos.

Es muy común, por ejemplo, que tras haber pasado por un mal momento alguien nos diga aquello de “hay que seguir adelante”. Sin embargo, ¿cómo hacerlo cuando hay en nuestro interior tantos pesos y angustias emocionales? Tenemos claro que debemos mirar hacia delante, pero no siempre es fácil generar ese progreso, ese avance real.

Porque el dolor tiene raíces profundas y no podemos arrancarnos -así como así- para trasladarnos a otro espacio, a otro lugar haciendo borrón y cuenta nueva. Debemos ser capaces de reparar y transformar. De crear una materia nueva partiendo de lo que somos, de lo vivido y lo aprendido. Ese proceso puede llevar tiempo, pero tras ello, nos daremos la oportunidad de empezar de nuevo del mejor modo.

“A veces las cosas se deshacen para que otras mejores puedan crearse”

-Marilyn Monroe-

Mujer con maleta llena de mariposas pensando en seguir adelante

Seguir adelante con exceso de equipaje no es una buena opción

Podemos hacerlo. Podemos situar la mirada en el horizonte, poner un pie tras otro y seguir adelante como si nada. Es posible incluso darle al tiempo toda la responsabilidad en materia de curación emocional. Creer que al quitar páginas al calendario nos estaremos arrancarnos también las penas y los recuerdos. Sin embargo, llegará un día en que nos daremos cuenta de que nada de eso ha funcionado.

Albert Ellis, conocido psicoterapeuta cognitivo, nos recordaba que a menudo las personas nos dejamos llevar por determinadas creencias sin sopesar otras alternativas. Son lo que él llamaba “ideas irracionales”, esas que nos sitúan en estados personales poco saludables y hasta problemáticos.

Así, cada vez que estemos obligados a dar forma a algún tipo de transición o a tener que afrontar un momento de gran dureza, es imprescindible que reflexionemos en las siguientes dimensiones.

Avanzar emocionalmente

Avanzar no es lo mismo que seguir adelante. Es común, por ejemplo, que muchas personas acudan a terapia psicológica en busca de ayuda porque se empeñaron en su día en seguir adelante tras sufrir una separación o la pérdida de un ser querido, olvidando antes un aspecto: hacer el duelo.

chico ante luna pensando en seguir adelante

Es necesario integrar en nuestro registro personal un término muy básico: avanzar. Lo que implica esta palabra es lo siguiente:

  • Avanzar significa no quedarse atrapado en el mismo lugar.
  • Avanzar implica entender que debo aplicar una nueva estrategia de vida.
  • Generar un avance requiere empezar por un mismo desde el interior (sin huir).
  • Es decirme que tengo que aceptar lo que siento, entenderlo, manejarlo, sanarlo y permitirme una nueva oportunidad. De este modo “progresamos” emocional y psicológicamente.
  • Asimismo, hay que tomar conciencia de un detalle: la tristeza o el dolor de una pérdida no desaparece. Nadie puede borrar ese tipo de sentimientos. Debemos crear un espacio en nuestro interior y aprender a convivir con ello.

Las transiciones llevan tiempo

Tal y como nos revela un estudio llevado a cabo por el doctor Mark A. Thornton, de la Universidad de Cornell, todo cambio lleva consigo una serie de emociones con las que saber transitar. Volver la cabeza y el corazón a estos estados para seguir adelante sin más, implica a menudo correr el riesgo de desarrollar algún tipo de trastorno psicológico como una depresión.

Debemos ser capaces de llorar la tristeza, de canalizar la rabia y la frustración, de quedarnos quietos junto a la decepción para desgranarla y obtener un aprendizaje de ella.

Chica con el pelo suelto pensando en seguir adelante

Empezar de nuevo con una versión más fuerte

Las personas no cambiamos, avanzamos. El ser humano se transforma las veces que crea necesario no por capricho, no por placer, sino para afrontar la adversidad y alzarse como un ser más resistente, hábil y preparado.

Somos conscientes de que seguir adelante es la única opción vital que tenemos, la opción contraria es quedarnos encallados. Sin embargo, hagámoslo del mejor modo: sin huir de nosotros mismos y de ese interior que como una habitación desordenada y a oscuras requiere nuestra atención, requiere orden, oxígeno y más de un cambio.

Permitámonos por tanto empezar de nuevo en nuestros senderos personales con una versión actualizada, fuerte y esperanzada. Como dijo Charlotte Brontë una vez, dejemos de evocar el pasado: el presente es más seguro y el porvenir aún más luminoso.

Ellis, Albert (2005). Sentirse mejor, estar mejor y seguir mejorando. Madrid: Mensajero