El síndrome de Bornout

Edith Sánchez · 17 noviembre, 2014

El Síndrome de Bornout es uno de esos trastornos que son producto del frenesí en la vida contemporánea. Consiste básicamente en un estado de estrés crónico, con elevados niveles de fatiga física y emocional, originado por un exceso de trabajo.

Bajo ese estado surgen sentimientos de depresión que se expresan de diversas maneras. Quien padece este problema se siente ineficaz, inadecuado y poco valioso. Es frecuente que también desarrolle actitudes cínicas y que se muestre indiferente y desapegado afectivamente.

Hay cinco síntomas principales que pueden indicarte la existencia de este trastorno. Es importante estar atento a ellos para actuar a tiempo y no permitir que el problema tome ventaja. Son los siguientes:

1. Pesimismo

De manera casi imperceptible, poco a poco comienzas a ver el trabajo como algo poco gratificante y que no te llevará a ningún lado. Sin apenas darte cuenta, esa sensación se extiende a los demás planos de tu vida. Sientes como si todo hubiera perdido su brillo y comienzas a pensar que estás solo y que no puedes contar con nadie. No puedes evitar el pesimismo.

2. Aislamiento

Se expresa como una resistencia a las actividades sociales, que se va extendiendo progresivamente hasta alcanzar tu esfera íntima. Al principio simplemente no quieres ir a las fiestas y actividades sociales. Después, ya ni siquiera sientes deseo de compartir el almuerzo con otras personas. Con el tiempo, llegas incluso a no hablar con quienes forman parte de tu entorno íntimo.

3. Incapacidad para disfrutar

Comienza a costarte trabajo hacer cualquier cosa. No sientes deseos de ir a tu trabajo y en cuanto llegas, solo piensas en irte. Con el tiempo, experimentas lo mismo frente a situaciones que antes te parecían muy agradables o que no tendrían por qué causarte rechazo. Finalmente, no sientes ganas de nada. Como si no existiera algo que fuera suficientemente interesante como para hacerte reaccionar.


4. Falta de productividad

Parece que quisieras posponerlo todo. Dejas tus actividades a medio hacer y cuando menos lo piensas tienes una larga lista de pendientes, que resuelves de manera mediocre. Te tiene sin cuidado si lo que haces tiene calidad o no. Simplemente trabajas por inercia, por necesidad, y lo demás no te importa.


5. Desapego

El desapego es esa sensación de no pertenecer a ninguna parte. Como si los demás vivieran su propia realidad y tú la tuya. Lo que ocurre en tu entorno parece ser algo que no tiene nada que ver contigo. Dejas que suceda, nada más, pero nunca te sientes involucrado en ello. Estableces una barrera entre tú y el entorno en donde te mueves.


Tratamiento

Todos estos rasgos son compatibles con la depresión profunda. Sin embargo, la diferencia estriba en que quienes padecen el Síndrome de Bornout lo han adquirido específicamente por un exceso de trabajo.

Antes de que se manifiesten estos patrones de conducta hay largos periodos en los que se abusó del horario laboral y apenas si se dejó algún espacio para los demás aspectos de la vida. En los casos más graves, este problema exige un tratamiento farmacológico y psicoterapéutico.

Lo mejor es no permitir que las cosas lleguen a esos extremos. Recuerda que el trabajo es tan importante como el descanso y que la familia, los amigos y la diversión deben tener un lugar importante en tu vida. De lo contrario ¿para qué vale la pena trabajar?

Imagen cortesía de jazbeck