El uso de lenguaje para cambiar la mente: la herencia de Milton Erickson

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 27 octubre, 2018
Sonia Budner · 7 noviembre, 2018
Cambiar el lenguaje para cambiar nuestra perspectiva pasa por reconocer el mapa lingüístico que se está utilizando y modificarlo.

Quizás porque su enfoque terapéutico era difícil de replicar por otros psiquiatras, o quizás, precisamente por eso, Milton H. Erickson es considerado hoy en día como un genio creativo. Este psiquiatra y psicólogo americano fue un pionero en las terapias de hipnosis hasta el punto de alcanzar el estatus de leyenda. Milton Erickson, desarrolló, entre otras herramientas, estrategias terapéuticas que tenían como base el lenguaje para “cambiar” la mente.

Numerosas escuelas de hipnosis Ericksoniana han aparecido en todo el mundo. La terapia breve, la terapia centrada en la solución, la terapia estratégica y la terapia familiar sistémica están influenciadas por el trabajo de Milton Erickson, inspirando también a los creadores de la terapia estratégica de la PNL (Programación Neurolingüística).

El verdadero legado de Erickson

El modelo se llamó Modelo Milton en honor a este prestigioso terapeuta. Los creadores de la PNL estudiaron el sistema utilizado por el Dr. Erickson y actualizaron sus estrategias. Actualmente este modelo es utilizado eficazmente en ámbitos tanto terapéuticos como no terapéuticos. Es un ejemplo del uso estratégico del lenguaje para cambiar la mente.

Personas comunicándose

Los elementos característicos de este enfoque básicamente son tres:

  • Las nominalizaciones. Son expresiones sustantivadas, normalmente derivadas de verbos. Por ejemplo las palabra  “conocimientos” (verbo conocer). Cada persona personaliza el significado final del término “conocimientos” en referencia a las experiencias personales.
  • El uso del “No”. La expresión de negación no existe como tal en las imágenes mentales, los sonidos o las sensaciones. La negación existe solamente en el lenguaje hablado o escrito o en las representaciones simbólicas, pero no en las imágenes mentales. El ejemplo más conocido es la frase “no pienses en un elefante azul”. La mente no ha entendido el “no”, solo ha “visto” al elefante azul.
  • Subrayado análogo. Instrumento de persuasión creado por Erickson, basado en la idea de que solo una parte de nuestra comunicación es consciente. El subrayado análogo se aplica dándole énfasis a una palabra que se quiere que permanezca en el subconsciente del interlocutor. Se hace añadiendo un silencio o un gesto al tiempo que se pronuncia la palabra en cuestión, incluso cambiando el tono de voz.

El mapa del lenguaje

A pesar de muchas veces no ser conscientes de ello, tanto en nuestra comunicación – tanto con otras personas como con nosotros mismos- el lenguaje que utilizamos configura un mapa. Un mapa que afecta a nuestra imaginación, a nuestros pensamientos y nuestras emociones. Al mismo tiempo, este mapa lingüístico constituiría nuestro filtro de la realidad. Así, cambiar el lenguaje para cambiar la mente pasa -entre otros lugares- por reconocer ese mapa y cambiarlo.

Es a través de este mapa como se expresan el entorno, las creencias, la identidad, los valores y los comportamientos propios y ajenos. Además, con el lenguaje tenemos un enorme poder para influir sobre nosotros mismos y también sobre los demás. Podemos ser conscientes de lo que decimos, pero no serlo de cómo lo decimos.

El lenguaje quita y da poder

Los patrones lingüísticos que cada uno adoptamos en muchos casos son heredados del entorno. Se adoptan sin crítica, se repiten sin más análisis. Pero hacernos conscientes de los términos y la manera que tenemos de usarlos le da una perspectiva diferente a la relación que tenemos con nosotros mismos y con los demás.

Hay un tipo de lenguaje, interno y externo, que resta poder. Hay varios tipos pero el ejemplo más claro lo tenemos en frases del tipo “Mi madre me pone de los nervios”. Este tipo de lenguaje no solo quita poder, es que además pone el poder en manos de otra persona.

Para cambiar nuestros patrones de lenguaje, el primer paso es conocer cómo lo utilizamos. La misma frase dicha como “Me pongo de los nervios con mi madre”, aunque aparentemente sea lo mismo, lo cierto es que lo cambia absolutamente todo. En este caso, es uno mismo quien tiene el poder de cambiar o modificar un hecho desagradable, incluso perjudicial.

Cerebro con letras para representar la hipótesis de Sapir y Whorf

Cambiar el lenguaje para cambiar la mente

La terapia hipnótica a través del lenguaje utilizada por Milton Erickson, o la PNL, serían algunas de las vías para hacernos conscientes de cómo cambiar estos patrones lingüísticos con el objetivo de mejorar considerablemente la percepción y las actitudes hacia muchos aspectos de la vida. Hacernos conscientes de cómo estos patrones lingüísticos afectan las emociones, tanto positivas como negativas, según el paradigma iniciado por Milton Erickson, sería el primer paso para cambiar la mente.