En mi camino emocional exijo estrellas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 3 junio, 2015
Raquel Aldana · 1 junio, 2015

 

“Sea como sea, yo no sé si soy estrella, planeta, o agujero negro, pero en mi camino emocional exijo estrellas. Y cuanto más mayor me hago, antes identifico las que no lo son. Es uno de los gajes de hacerse viejo, que lo ves venir todo a años luz.

Hay amores de película y hay amores de spot. Amores de largometraje y amores que apenas llegan a los veinte segundos. La diferencia es que los primeros los vives sólo una vez. Y los segundos, te guste o no, estás condenado a repetirlos tantas veces como les dé la gana a ellos, incluso en contra de tu voluntad.”

Extracto de un texto de Risto Mejide para Elperiodico.com

 

Conformarse es una de las palabras más feas y tristes que existen. Es dolorosa porque denota que hemos dejado de trabajar al lado de nuestra ilusión.

Que nos conformamos con cualquier cosa es una verdad incómoda que tenemos que asumir. Tenemos miedo de quedarnos solos, de que se nos pase el arroz, de lo que la sociedad dirá cuando nos mire…

Ante estos dilemas, es normal que nos precipitemos por elegir a toda costa a un candidato o a una candidata que nos ayude a obtener una perfecta combinación.

 

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Te mereces lo que mejor te haga sentir, sin medias tintas.

 

Es probable que hayas tenido muchas relaciones fallidas. No busques culpables, normalmente son nuestras ideas erróneas sobre el amor las que nos hacen fracasar.

No consiste en esperar a que venga el guapo de Hollywood a darnos un beso de película, a llevarnos en su descapotable y a recorrer el mundo con la pasión desbordada como bandera. Exigir estrellas en nuestro camino emocional solo tiene una lectura: el amor que mereces es aquel que quiera hacerte feliz y que sea feliz contigo.

Y, cuando des con esa persona, te darás cuenta de que no hay nada comparable a llevar a una persona a tu lado que esté dispuesta a solucionar vuestras diferencias y vuestros conflictos.

Porque, cuando encontramos a la persona adecuada, simplemente se sabe. Y se sabe porque cuando te abraza fuertemente, recompone todas tus partes rotas.

Y es que las estrellas son esos astros que tienen luz propia y, como nunca dejan de brillar, destruyen toda la oscuridad a su paso. Como dice Risto, es una luz que te enamora porque es libre y no depende de nada ni de nadie.

 

Me robaste mi soledad con una falsa compañía (2)

 

No te necesito, te prefiero

 

El amor no se nutre de necesidad, sino de preferencia. Es decir, la independencia emocional es lo ideal en las parejas y es eso lo que tenemos que conseguir. Es que preferir es inmensamente más enriquecedor y saludable que necesitar.

Nuestra estrella ilumina cualquier lugar y en cualquier momento, es así independientemente de donde esté. Sin embargo, debemos de tener en cuenta que nuestro astro se autoconsume solamente por iluminar y que se puede quedar sin energía si la estrella a la que tiene al lado no colabora, si no le presta intensidad y motivos para seguir brillando.

Por tanto, quizás otra de nuestras ideas erróneas es pensar que porque un amor sea limpio y luminoso será eterno. La realidad es que tenemos que poner de nuestra parte, trabajarlo, cuidarlo e iluminar de manera conjunta.

Conformar una pareja es construir un equipo de trabajo. Y trabajar en equipo no significa crear dependencia, sino cooperar con el mismo entusiasmo con el que vemos brillar las estrellas cada noche. Y ellas nunca fallan, siempre están ahí en el cielo acompañándonos a pesar de que las nubes dificulten nuestra vista.

Nos tenemos que quedar con la idea de que no hay momentos en los que nos corresponda iniciar una relación porque parece que es lo que toca o que es lo que nos atrae, sino que tenemos que exigirnos que lo que nos acompañe sea el complemento ideal para iluminar nuestro cariño.

Imagen destacada cortesía de AJ Cass